EN LOS BRAZOS DE MORFEO

La resaca del sueño: por qué te cansa tanto dormir demasiado

¿Alguna vez has pasado todo el fin de semana durmiendo y, al llegar el lunes, estabas realmente cansado? Esta es la razón por la que ocurre

Foto: Si controlamos nuestros ritmos circadianos, podremos despertarnos incluso sin alarmas. (iStock)
Si controlamos nuestros ritmos circadianos, podremos despertarnos incluso sin alarmas. (iStock)

A menudo las obligaciones nos arrebatan algún tiempo más del que deberían y, ya sea porque no hay más remedio o por elección propia, solemos terminar quitándonos horas de descanso para compaginarlo todo. Quizá el estrés u otras preocupaciones también dificulten nuestro sueño; el caso es que las ocho horas ideales que deberíamos dormir a diario son menos para la mayoría de la gente y es común sentirse cada vez más cansados según avanza la semana.

¿Cuál es la solución? La primera opción para mucha gente será recuperar el sueño perdido en cuanto podamos, pero las soluciones exprés no suelen funcionar, menos en lo concerniente a nuestro organismo. El cuerpo acumula esa falta de sueño, pero no puede recuperarla solo en un día. Esto implicaría para nuestro cuerpo desoír los ritmos circadianos del sueño; esos que le dicen cuándo ha llegado la hora de activarse. Pese a que nos pasemos el día durmiendo, estos ciclos estarán activados, por lo que nuestro cuerpo no estará realmente reponiendo ese descanso.

La clave para un buen descanso es que nuestro cuerpo reconozca una rutina y asocie determinadas horas con dormir

Es un hábito muy común, sobre todo en gente que trabaja o estudia y se ve obligada a madrugar; no descansa bien y los días que libra, quizá los fines de semana, aprovecha para dormir todo lo posible. Se puede generar entonces un estado que se conoce como ‘embriaguez del sueño’. Por haber dormido demasiadas horas, se puede padecer dolor de cabeza, pesadez o molestias musculares y enrojecimiento de ojos; parecido a los síntomas de una resaca.

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Brant Hasler, psicólogo de la Universidad de Pittsburgh, explica para ‘PBS’: “la gente piensa que se acostumbra y está entrenada para vivir con cada vez menos horas de sueño, pero a menudo incurren en malos hábitos que en la práctica son perjudiciales”.

(iStock)
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A todo el mundo le gusta no depender del despertador un día, y quedarse en la cama dando vueltas hasta altas horas, pero no es el camino para un buen descanso. El psicólogo recomienda despertarse todos los días a la misma hora, incluso los que no haya que trabajar. La clave para un buen descanso es que nuestro cuerpo reconozca una rutina y asocie determinadas horas con dormir. De este modo, aprovechará de forma más eficiente las horas de descanso, ya que estará predispuesto a tomarlas como tal, y a la vez, será más fácil levantarnos; incluso podemos dejar de depender del despertador si acostumbramos a nuestro organismo a despertarse a una hora de manera natural.

Si, por ejemplo, el fin de semana desajustamos nuestros hábitos de sueño y tenemos la intención de recuperar las horas perdidas pasando el domingo como una marmota, ya habrás cambiado el ciclo habitual y el desajuste de tu organismo hará que no te sientas descansado, pese a haber dormido muchas horas.

Mejor respetar los biorritmos

Además, los especialistas en trastornos del sueño convienen en alertar de que la alteración continuada de los ritmos circadianos puede derivar en somnolencia durante nuestro período de actividad, e irritabilidad. Además puede desencadenar algunas enfermedades como la depresión o algunos tipos de infecciones.

Lo mejor es dormir unas horas razonables, levantarnos, tener actividad y echarnos luego la siesta

Por ello, aconsejan coherencia en las rutinas de sueño y, aunque no se hayan cumplido a rajatabla por cualquier motivo, no compensarlo durmiendo un día del tirón; mucho mejor dormir unas horas razonables (siete u ocho si es posible o si nos alcanza el día quizá menos), levantarnos, tener actividad y, en caso de sentirnos cansados aún al medio día, echarnos la siesta (no se recomienda más de dos horas en este caso). Con ello y procurando irnos a dormir según la rutina de siempre a la noche siguiente, conseguiremos sentirnos más descansados que dándonos un atracón de horas sin sentido.

Rutinariamente, también podemos darnos el lujo de dormir más tiempo si durante la semana tendemos a descansar más bien poco: Si duermes entre cinco y siete horas a diario, quizá cuando no haya que madrugar puedas alargar ese tiempo a un intervalo de entre siete y nueve horas. El cuerpo no estará tan acostumbrado, pero es una buena forma de mantener una rutina y encontrar un equilibrio que favorezca de verdad nuestro descanso.

 
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