ES UNA MALA ÉPOCA

Seis claves para evitar discusiones (muy útiles para épocas de calor)

Hay distintas variables que debemos tener en cuenta al planificar las vacaciones en pareja, pues pueden ocasionar auténticas batallas campales

Foto: Si no sigues estos consejos tus vacaciones pueden acabar en drama. (iStock)
Si no sigues estos consejos tus vacaciones pueden acabar en drama. (iStock)

Según datos publicados todos los años por el INE, tras el verano y durante el último trimestre del año es el periodo en el que más divorcios y separaciones se suceden. Desde Coaching Club se hace un decálogo de consejos para prevenir estos divorcios y rupturas sentimentales antes de llegar el deseado periodo vacacional.

La terapeuta y directora Verónica Rodríguez Orellana lidera el equipo pionero en técnicas de 'coaching' grupal en Madrid y explica: “Durante todo el año esperamos las vacaciones con ansia. Pensamos que cuando ya tengamos ese anhelado tiempo será el momento de poner las cosas en orden, que las cosas en tiempo de descanso resultarán y  por eso las vacaciones suelen ser tan esperadas e idealizadas, pero depende de cómo se encuentre nuestra relación de pareja las vacaciones pueden ser un éxito o la antesala del infierno”.

“En algunos casos las vacaciones pueden precipitar la decisión pospuesta de ponerle punto final a la relación. Sin embargo,  nunca “la culpa” será de las vacaciones, sino de los conflictos previos o de lo que se encontraba latente y quizás se pusieron de manifiesto al tener que compartir mucho tiempo con el otro. Si la pareja se encuentra en un momento terminal o muy conflictivo entonces, las vacaciones es muy probable que se conviertan en un infierno”, explica Orellana. 

No se comunica, no se cumple lo esperado y empiezan los problemas: es una bola de nieve que hay que saber parar a tiempo

Según Orellana, hay distintas variables para manejar cuando se planifican las vacaciones en pareja y que si no son bien manejadas pueden ser fuente de malestar o de verdaderas batallas campales esté como esté la relación.

De hecho, es común que las expectativas de las parejas estén dirigidas a que en las vacaciones y precisamente por ese tiempo de convivencia juntos, se tendrá más tiempo para hablar o incluso aumentar el número de relaciones íntimas. Se crean unas expectativas que son perjudiciales y se vuelven precisamente en contra de la propia pareja. “Estas expectativas cuando no se cumplen lo que llevan es a la frustración y al germen de los futuros conflictos. No se comunica, no se cumple lo esperado y empiezan los problemas que son como una bola de nieve que hay que saber parar a tiempo para que no empeore la situación”. explica Verónica Rodríguez Orellana.

Las vacaciones: Los planes de verano son uno de los puntos que más conflictos generan en las parejas y familias que veranean. “Este punto viene derivado de los problemas de convivencia pero es muy frecuente en las sesiones post vacacionales de pareja las situaciones en las que se imponen planes a las otras personas. Empezando por el destino de las vacaciones y siguiendo por las excursiones o el día a día de las vacaciones. Todo acto en pareja o en familia durante las vacaciones debería ser consensuado y decidido por ambas partes. De lo contrario es cuándo comenzarán a surgir nuevos roces que llevarán a más discusiones” explica la 'coach'.

Por eso es importantísimo afrontar este periodo vacacional de convivencia con paciencia y con cierta apertura para conversar más abiertamente  y afrontar cualquier posible desencuentro de la forma más positiva posible.

No te olvides de tus tareas

Cuidar todo lo posible el nivel de las conversaciones también es otro consejo que se ofrece. Y es que según la 'coach', “en las sesiones de pareja post vacacionales, otro de los motivos de frecuentes discusiones son las maneras en las que se hablan las propias parejas. La forma de exigir determinadas cosas, el no saber hablar de la forma y en el momento adecuado e incluso no saber respetar los sentimientos de la otra parte de la pareja puede derivar en más conflictos”. Es frecuente que cuando ya se ha discutido un par de veces y se ha generado una fricción inicial, cualquier otro punto de roce sea motivo para volver a discutir y se vuelve a generar esa bola de nieve que puede acabar de malas maneras.

La distribución de las tareas en vacaciones también es un punto a tener en cuenta cuando se está en convivencia. “El hecho de estar de vacaciones no significa que no se pueda colaborar en las tareas de la casa. Es otro de los puntos clave generadores de discusiones en esta época. Ya sea una familia con o sin hijos, la repartición de las tareas es un aspecto de vital importancia en la buena convivencia de las vacaciones. Más aún cuando es con hijos ya que estos últimos por su edad suelen conllevar más puntos de conflictos. La pareja debe mantener una línea de coherencia, tanto en la comunicación personal como con la de sus hijos, para poder dar solución a los problemas juntos. Fijarse metas en común y resolverlas paso a paso”, explica Orellana.

Cuando la pareja tiene hijos, es altamente recomendable tener la posibilidad de tomarse unos días a solas con su cónyuge. “Esto es aconsejable no sólo en verano sino a lo largo de todo el año, y es que es un hecho que los hijos suponen un reto de desgaste para la relación de una pareja. Es bueno tener un tiempo para trabajar en la propia relación sin los hijos”.

No todas las personas somos iguales ni entendemos las vacaciones de igual manera

El buen uso del tiempo en vacaciones es un elemento que preocupa a 3 de cada 5 españoles. Según Orellana, que ha realizaro numerosas sesiones post vacacionales se ha extraído que este punto es un factor que genera sensaciones ambiguas y suele, además, estar acompañados de sentimientos de desmotivación que son bastante negativos. A esas sensaciones hay que sumarle la vuelta al trabajo y a las obligaciones. “No todas las personas somos iguales ni entendemos las vacaciones de igual manera. Hay quien necesita aprovecharlas de una forma más activa y quien prefiere descansar más pasivamente, por ejemplo. Este es uno de los puntos que también genera además de estrés, frustración y conflicto y una alta tasa de discusiones en pareja durante el verano”, explica Orellana. Las vacaciones deberían ser tomadas como el momento idóneo para conciliar. Ya que durante la época laboral, durante el invierno, nos quejamos de la escasez de conciliación familiar, se anima a ver este periodo vacacional como una oportunidad para la conciliación familiar. 

Los seis puntos a cuidar

1.- ELEGIR EL LUGAR

Es importante que si no hay coincidencia se aprenda a negociar o bien elegir un lugar que medianamente los dos puedan disfrutar. Otra alternativa es que se turnen cada año para elegir sitio.

2.- QUÉ HACER 

Regla número uno, respetar las necesidades o gustos individuales. Por ejemplo puede darse el querer dedicarle tiempo a alguna actividad deportiva, pesca, navegación, golf, etc.Si bien esto puede “quitarle tiempo” al estar en pareja, es muy saludable permitirse ese espacio con generosidad y reconociendo las diferencias.

3.- LAS FAMILIAS

También las familias, esté la pareja en crisis o no, pueden ser un motivo de conflicto. La tuya, la mía si se la incluye o no y ni que hablar si hay convivencia, en tu pueblo en el mío etc etc  En la actualidad se suman variables como las de los hijos provenientes de matrimonios o parejas previas. Las opciones pueden ser variadas:

Vacacionar cada uno con sus hijos y compartir algunos días con las nuevas parejas o familias o bien mantener las mismas en forma separada, son alternativas que cada familia manejará según sus circunstancias.

Lo que es importante es que las familias de cada uno no ocupen todo el tiempo destinado para las vacaciones y si es posible, destinar unos días a que la pareja esté sola, sin la interferencia de amigos, hijos, padres o hermanos.

La premisa es que haya la menor cantidad de condicionamientos: ”hacer lo que se quiere o se tiene ganas” es fundamental para que se cumpla con el objetivo de las vacaciones.

Las vacaciones pueden ser un momento de reencuentro y acercamiento, pero es importante respetar la espontaneidad

4.- LA SEXUALIDAD

La exigencia de disfrutar afecta directamente a la posibilidad de lograrlo y una de las areas donde impacta directamente es en lo sexual. La vida cotidiana que se desarrolla durante el año interfiere en la vida sexual de una pareja, dado que el ritmo de vida actual suele ser intenso. Las vacaciones pueden ser un momento de reencuentro y acercamiento, pero es importante respetar la espontaneidad y que el deseo surja naturalmente sin presiones.

5.- LOS AMIGOS

Suele ser un comodín no explicitado cuando la pareja no está bien, buscar compartir las vacaciones con amigos para evitar la intimidad y que no aparezcan los conflictos o el aburrimiento. Puede funcionar pero una vez más será “meter la tierra bajo la alfombra”. En el caso de las parejas que no estén en crisis y deciden compartirlas con amigos, es muy importante que el grupo no haga que desaparezcan los espacios de pareja, de familia e individuales.

6.- TAREAS Y RESPONSABILIDADES

Las vacaciones son para todos y se deberá generar una dinámica diferente a la que se tiene durante el año. Repartir responsabilidades y tareas en forma consensuada evitará reproches y enojos. En todos los ítems enunciados hay un común denominador: no a la exigencia y a la idealización, no al egoísmo y un lugar para cada cosa, ayudará a que cada cosa esté en su lugar y que las vacaciones resulten más satisfactorias.

Alma, Corazón, Vida

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