Dime dónde vas a ir de vacaciones este verano y te diré cuál es tu personalidad
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¿ERES MÁS DE PLAYA O DE MONTAÑA?

Dime dónde vas a ir de vacaciones este verano y te diré cuál es tu personalidad

No a todos nos gusta veranear de la misma forma: hay quien prefiere moverse mucho y quien prefiere pasar dos semanas en el mismo lugar. ¿Qué dicen de nosotros nuestras costumbres veraniegas?

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Dime dónde vas a ir de vacaciones este verano y te diré cuál es tu personalidad

Pleno verano, estamos en un círculo más o menos abierto con conocidos, compañeros de trabajo, etc. Y comenzamos a hablar sobre lo que vamos a hacer cada uno, o ya hemos hecho. Todos tenemos algún plan, desde el que tiene como objetivo descansar en un "todo incluido", al que lo único que quiere es coger el coche y recorrerse todas las calas del Cantábrico, durmiendo en tienda de campaña y comiendo bocadillos.

Seguro que esta conversación no nos resulta desconocida a muchos y, posiblemente, muchos hayamos hecho un retrato robot de los dos perfiles de veraneante aquí citados y podamos asociarlos a algún rostro conocido. Lo cierto es que, de una u otra forma, siempre han existido tópicos respecto a los diferentes modelos de veraneo: el perroflauta mochilero que se va de interrail, los Pajares y Esteso que disfrutan de las playas de Torremolinos o Benidorm, el dominguero de barrio que va a comer tortillas al pinar o pantano más cercano, o el amigo del buen vivir cuyo plan consiste en beber manzanilla en cualquier chiringuito de Chiclana…

Como es evidente, estas no son más que meras generalizaciones y nadie tiene por qué cumplir con determinados tópicos o estigmas. Sin embargo, nuestras decisiones respecto a este periodo parecen demostrar bastante más sobre nuestra personalidad de lo que creemos. O esta es la lección que puede extraerse de un estudio realizado por los investigadores Shigehiro Oishi, Thomas Talhem y Minha Leefound para la Universidad de Virginia y publicado en el Journal of Research in Personality.

Playa o montaña, no siempre es igual

Dicho estudio, recogido por Citylab, muestra que la elección de determinados destinos guarda relación con la personalidad de cada persona, no con algunos convencionalismos sociales establecidos. Concretamente, los autores de la investigación partían de la hipótesis de que la gente elige su entorno, con el fin de que se vean satisfechos sus deseos y necesidades individuales. La premisa parece valida, puesto que lo más normal es que alguien extrovertido se acerque a círculos que le permitan socializar y llamar la atención, mientras que una persona introvertida busque un ambiente más calmado. Pero, ¿en qué influye el destino de nuestras vacaciones?

Los más extrovertidos preferían playa, al contrario que los tímidos, que se decantaban por el monte

Los investigadores sostienen que la montaña es un lugar que ofrece más calma y sensación de aislamiento, mientras que la playa está relacionada con un ambiente más ruidoso y ajetreado. Por lo que entienden que el azul del mar será buscado por personas abiertas y el verde de la montaña por gente más tímida. Para poder cuantificar de alguna manera una idea tan general, pidieron a 921 universitarios que completaran un cuestionario con el que pudieran ver algunos rasgos importantes de su personalidad, para posteriormente preguntarles qué tipo de vacaciones prefieren. Los resultados no devolvieron ninguna diferencia significativa respecto a la edad, género o rasgo de personalidad, salvo en el nivel de timidez, ya que tal y como habían planteado, los más extrovertidos preferían playa, al contrario que los tímidos, que se decantaban por el monte.

La montaña es un destino vacacional propio de las personas introvertidas. (iStock)

¿Por qué elegimos cada destino?

Esta no fue la única prueba, ya que un grupo más pequeño de voluntarios también visionó diferentes imágenes de ambientes marinos o montañosos, con el mismo resultado: el nivel de sociabilidad influía, aunque apareció una nueva correlación, puesto que las personas con un nivel socioeconómico más elevado también preferían la playa como destino vacacional. Aunque, quizá un tanto general, el estudio valida la hipótesis planteada, pero ¿cuáles son las razones por las que elegimos uno u otro destino?

Los sujetos del estudio volvieron a responder, nuevamente, otro cuestionario en el que se les pedía que contestaran donde irían a divertirse y dónde acudirían si tuvieran el objetivo de buscar la calma. Las respuestas fueron claras: playa en la primera cuestión y montaña en la segunda. Por tanto, tras este tercera parte del estudio ya se puede encontrar una correlación más completa que vendría a decir que las personas más tranquilas buscan un entorno más calmado en su tiempo de descanso y consideran que la montaña es el ambiente ideal, mientras que las personas más abiertas buscan un ambiente más abierto y esto lo relacionan con la costa.

¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?

La duda que a los investigadores les surgió, a partir de la investigación, es si las personas introvertidas simplemente son más felices en las zonas montañosas o, además, este entorno favorece que aparezcan estos rasgos de la personalidad. Llegado este punto compararon los resultados de los cuestionarios filtrando los datos según los diferentes Estados de EEUU. Los datos que obtuvieron también guardaron correlación, puesto que en aquellos territorios con una demografía más elevada y relieve montañoso, los sujetos del estudio eran más introvertidos.

Aquellos que se encontraban en un entorno similar a su personalidad se encontraban más felices que los que no

Sin embargo, este resultado tan solo muestra que en las zonas más montañosas de EEUU hay una mayor tendencia a la introversión entre su población. Para completar estos hallazgos pidieron que varios de los estudiantes que habían participado en la investigación cambiaran su vivienda dentro del campus universitario, de tal forma que algunas de las personas más abiertas se fueran a las zonas más tranquilas y los más introvertidos a la parte del campus con mayor movimiento… Y viceversa. Los resultados mostraron que no había ningún cambio pronunciado en la forma de ser de los participantes, pero aquellos que se encontraban en un entorno similar a su personalidad se encontraban más felices que los que no.

Por tanto, si eres una persona, quizá, demasiado introvertida, de poco o nada te va a servir buscar un ambiente más abierto o irte de playa de vacaciones para abrirte más a la gente, a tenor de los resultados del estudio. Sin embargo, a pesar de las limitaciones de la investigación se abre un interesante campo de investigación de cara al futuro, puesto que no todos los destinos vacacionales son playa o montaña.

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