UNA GUÍA DEL GRAN EXPERTO EN VIOLENCIA

¿Parece amable? Siete señales que indican que esa persona te va a hacer daño

La gente más peligrosa es aquella que sabe ocultar sus oscuras intenciones bajo una fachada de amabilidad o compromiso

Foto: Los maltratadores, acosadores y estafadores comparten similares actitudes. (iStock)
Los maltratadores, acosadores y estafadores comparten similares actitudes. (iStock)

Aunque solemos pensar en el miedo como una emoción negativa que es mejor no experimentar, lo cierto es que es un importante mecanismo de supervivencia, que necesitamos para no meternos en líos. Si no sintiéramos miedo nuestro comportamiento sería siempre temerario, por lo que nuestras probabilidades de morir en un accidente se multiplicarían.

El miedo es también una emoción útil para evitar agresiones de otras personas, pero por desgracia no siempre funciona como debiera. Podemos sentir miedo cuando volvemos a casa por una calle a oscuras perfectamente segura, y estar tan tranquilos cuando lo hacemos acompañados por un ligue que acabamos de conocer que bien puede ser un psicópata.

De hecho, la gente más peligrosa es aquella que sabe ocultar sus oscuras intenciones bajo una fachada de amabilidad o compromiso. Individuos narcisistas, con dificultad para experimentar empatía, a los que no les importa pasar por encima de otra gente para cumplir sus objetivos.

Una experiencia vital

Gavin de Becker es el principal experto estadounidense en la predicción de conductas violentas. Hijo de una familia desestructurada, en la que las palizas eran corrientes, con 10 años vio como su madre, que era adicta a la heroína, disparó a su padre, mientras su hermana de dos años de edad dormía en su dormitorio. A los 16 su madre se quitó la vida, pero la suya cambió cuando fue adoptado por la cantante actriz Rosemary Clooney –la tía de George Clooney–.

Gavin de Becker (Bystander Revolution/YouTube)
Gavin de Becker (Bystander Revolution/YouTube)

Gracias a su experiencia para prevenir y evitar la violencia, y a los contactos que tenía su madre adoptiva, de Becker empezó a trabajar como guardaespaldas de los famosos de Hollywood, y acabó siendo el gurú de la seguridad en Beverly Hills.

En 1999 de Becker publicó 'El valor del miedo' (Urano), el superventas en el que explica qué miedos están justificados y cuáles no, y cómo leer las piezas del rompecabezas que supone la violencia humana.

En un capítulo del libro, de Becker explica cuáles son los signos reveladores de que una persona está tratando de controlarnos, engañarnos y, en definitiva, hacernos daño. Estar pendiente del uso de estas técnicas de manipulación, asegura, es la mejor forma de identificar a un depredador y evitar convertirse en una de sus víctimas.

1. Usar la “agrupación forzosa”

Esta técnica, conocida en inglés como 'forced teaming', consiste en integrar a las víctimas en un espacio común que no existe, utilizando siempre la primera persona del plural, para fingir una falsa integración.

Usar “nosotros” para referirse a algo que sólo interesa a uno mismo es una clara señal de narcisismo, pero es además una fórmula que utilizan los criminales –muy típica, por ejemplo, en la violencia machista– para hacer creer a la víctima que está de su lado. A muchas personas les cuesta defenderse de la agrupación forzosa, porque es difícil hacerlo sin parecer maleducado.

2. Encasillar

Los artistas del engaño suelen encasillar a sus víctimas para conseguir enseguida toda su atención. La técnica consiste en lanzar un pequeño insulto o comentario mordaz, fácil de esquivar, para así lograr entablar conversación con una persona desde una posición privilegiada, de dominio.

Esto ocurre, por ejemplo, cuando un hombre entra en un bar y le dice a una mujer que es demasiado esnob para hablar con él. Puede que la víctima le mande a freír espárragos (y haría bien), pero es muy probable que acabe charlando con quien no debe.

Tal como explica de Becker, la mejor defensa contra los encasillamientos consiste en ignorarlos por completo, pues prestarles atención es justo lo que quiere el posible agresor.

No jures nada que no puedas cumplir... (iStock)
No jures nada que no puedas cumplir... (iStock)

3. Ser encantador

Como han demostrado diversas investigaciones, muchos más hombres que mujeres poseen lo que en psicología se conoce como la “triada oscura”, que consiste en tener remarcables rasgos de personalidad basados en el narcisismo, la psicopatía y el maquiavelismo. Esto incluye una actitud dominante y una concepción de uno mismo grandiosamente distorsionada.

Este tipo de personas suelen ser criminales –al menos en potencia–, pero se caracterizan por ser tremendamente atractivos en un primer momento (además de ser excelentes amantes). Esto, obviamente, no quiere decir que todas las personas encantadoras sean criminales, pero sí que la mayoría de criminales encandilan a sus víctimas para, después, aprovecharse de ellas. Por ello debemos pensar si alguien es verdaderamente amable o su actitud es solo una fachada para jugárnosla en el momento adecuado.

4. Dar promesas no solicitadas

Dice el refrán latino 'excusatio non petita, accusatio manifesta'. Sospecha siempre de un extraño que promete cosas a la ligera para reforzar su discurso, porque es muy probable que no tenga ninguna intención de cumplir con lo pactado. Las promesas, asegura de Becker, sólo revelan la intención de nuestro interlocutor de convencernos de algo.

5. Dar muchos detalles

Cualquier estafador trata de distraer a sus víctimas para que no se sientan en peligro, y para ello mienten sobre su vida, su situación y, claro está, sus verdaderas intenciones. Existen varias técnicas para pillar a un mentiroso, pero quizás uno de los signos más claros de que alguien está inventando algo o trata de ocultar información es la profusión exagerada de detalles que ofrece.

Cuando alguien está diciendo la verdad no tienen dudas, así que no se siente en la obligación de aportar muchos detalles a su relato

Conscientes de que las historias demasiado esquemáticas pueden parecer sospechosas –aunque, en realidad, son las más habituales–, los mentirosos tienden a adornar su discurso con toda clase de detalles que nadie les ha pedido en un intento desesperado por conseguir credibilidad. “Cuando la gente está diciendo la verdad no tienen dudas, así que no se sienten en la obligación de apuntalar su relato con detalles extra”, explica de Becker. “Cuando la gente miente, sin embargo, aunque lo que digan suene creíble para ti no suena creíble para ellos, así que siguen hablando”.

Además, al ofrecer muchos detalles falsos los agresores crean en sus víctimas la sensación de que saben muchas cosas de ellos cuando, probablemente, les acaban de conocer.

¿Parece amable? Siete señales que indican que esa persona te va a hacer daño

6. Utilizar la usura emocional

Los estafadores usan una peculiar forma de usura para tratar de que te sientas en deuda con ellos. El proceso es el siguiente: tienen algún pequeño detalle contigo para, después, intentar que les hagas un gran favor. Vamos, que les das la mano y te cogen el brazo.

De nuevo, apunta de Becker, esto no significa que toda la gente que te haga un favor planee recibir algo mayor a cambio, pero es mejor estar atentos a nuestra intuición y tratar de percibir otras señales que indiquen que esa persona quizás no es tan generosa como aparenta ser.

7. Ignorar la palabra “no”

De Becker asegura que no debemos fiarnos de nadie que ignore por sistema las negativas: “Negarse a escuchar la palabra 'no' es una señal de que la persona está buscando controlarnos o se niega a ceder el control que ya tiene. Si dejas que alguien te impida decir que 'no', llevas encima un cartel que dice 'tú estás al mando”.  

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