Sexo: Explican el sexo y el amor (aunque quizá no quieras oírlo)
nuestros más bajos instintos

Explican el sexo y el amor (aunque quizá no quieras oírlo)

El amor y el sexo siguen mecanismos mucho menos refinados de lo que nos gustaría, lo que explica porque todo el mundo, en algún momento de

Foto: Nuestras pulsiones sexuales no siempre son controlables. (iStock)
Nuestras pulsiones sexuales no siempre son controlables. (iStock)

El amor y el sexo siguen mecanismos mucho menos refinados de lo que nos gustaría, lo que explica por qué todo el mundo, en algún momento de su vida, se ha enamorado de una persona que se comportaba con él como un auténtico cretino, ha mirado con deseo a alguien mucho más joven que usted y ha tenido pulsiones sexuales que se alejan por completo de lo que la mayoría de gente considera razonable.

Muchos aspectos completamente normales del sexo y el amor, que conocen a la perfección los estudios científicos, son consideradas por la mayoría de la población como “antinaturales” (algo que desde luego no son) o, al menos, como “éticamente reprobables”.

Como explicaba el historiador Yuval Noah Harari en una reciente entrevista en El Confidencial, “no puedes tener una red de colaboración entre seres humanos si no hay una narrativa imaginaria”. Esta narrativa permite que funcionen las empresas, los estados, las iglesias y los ejércitos, pero también las parejas. Si sólo manejáramos el amor como un concepto biológico, seríamos infieles constantemente y abandonaríamos a nuestras parejas a la primera de cambio pues, nos guste o no, ese es el comportamiento más lógico desde el punto de vista natural.

A medida que avanzaban nuestros conocimientos sobre sexo, nos hemos dado cuenta de que nuestras preferencias reales (y muchos de los comportamientos que se tratan de ocultar) no tienen nada que ver con lo que la cultura considera apropiado. Estas son seis realidades, respaldadas por estudios científicos, que solemos negarnos a aceptar.

1. Nos atrae quien menos caso nos hace

Este es el típico consejo de la gente que más liga que muchos no suelen aceptar por lo contradictorio que resulta. Cuanto más caso haces a alguien, menos le atraes, y cuanto más duro pareces, más gustas. Y no es un lugar común, es algo que cualquiera puede comprobar, incluidos los científicos.

La simple falta de información sobre alguien puede hacer que nos atraiga sexualmente

En una investigación –cuyos resultados se publicaron en 2011 en la revista Psychological Science–, un grupo de mujeres vieron los perfiles de Facebook de cuatro hombres que habían visitado previamente sus perfiles. Los científicos les contaron a las mujeres, antes de que vieran el Facebpok, cuáles de esos hombres habían manifestado que se sentían atraídos por ellas, a cuáles sólo les atraían un poco y cuáles no sabían si les gustaban mucho o un poco. Como parece lógico, las mujeres se sintieron más atraídas por los hombres que habían dicho que les gustaban mucho que los que habían dicho que poco, pero se sintieron aún más atraídas por los que no se aclaraban.

Los investigadores llegaron a la conclusión de que la incertidumbre incrementa la atracción romántica. Y no son los únicos. Parece que la simple falta de información sobre alguien puede hacer que nos atraiga sexualmente. Así que no descubras todos tus secretos antes de tiempo.

2. A ellas les atraen más los hombres casados

Otra leyenda popular que ha acabado refrendando la ciencia. Cuando estás soltero, no se te acerca nadie, pero en cuanto tienes novia, no dejan de aparecer pretendientes. Dicen que las mujeres huelen la desesperación, y puede ser cierto: la inseguridad es, biológicamente, lo que menos interesa a una mujer. Pero, incluso viendo fotografías, a las mujeres les atraen más los hombres que, saben, están casados.  

3. Los narcisistas son tremendamente atractivos

Es bien conocido el atractivo que suscitan los “chicos malos”, un atractivo que es mayor cuanto más elevado es el nivel de narcisismo del susodicho. Aunque tanto a hombres como a mujeres les atrae la incertidumbre, sólo las féminas se ven atraídas por aquellas personas que poseen lo que en psicología se conoce como la tríada oscura: remarcables rasgos de personalidad basados en el narcisismo, la psicopatía y el maquiavelismo. Esto incluye una actitud dominante y una concepción de uno mismo grandiosamente distorsionada.

¿Por qué ocurre esto? Las personas narcisistas emanan una gran confianza en sí mismas y una enorme seguridad, dos cualidades que resultan muy atractivas. Pero, además, hacen todo lo necesario para conseguir que su interlocutor se convierta en el admirador que necesitan: lo que incluye ser técnicamente bueno en la cama.

4. A los hombres les gustan más las veinteañeras

Mientras que en el hombre no importa tanto la edad para concebir (aunque cada vez más estudios se enfrentan a esta creencia popular), en las mujeres es decisivo, y la naturaleza ha hecho que sean más atractivas las chicas que están en la edad de fertilidad óptima, que se sitúa de media en los 24,8 años.

A medida que nos hacemos mayores, los hombres desean a mujeres cada vez más jóvenes que ellos

A todos los hombres le gustan las mujeres en torno a esa edad, y si pueden elegir, tratan de no ligar con nadie que supere la treintena. Como explica uno de los fundadores de la página de contactos OkCupid en su último libro, aunque los usuarios de estas páginas suelen fijar sus filtros de edad para contactar con mujeres de 30 años o más, rara vez se ponen en contacto con nadie que supere los 29 años.

Hay un estudio que muestra, incluso, que los hombres están dispuestos a gastarse más dinero en un anillo de novia cuanto más joven sea esta. Y es algo que no cambia con la edad. Según un estudio publicado en 2009 en la revista Psychological Aging, “a medida que nos hacemos mayores, los hombres desean a mujeres cada vez más jóvenes que ellos mismos, mientras que las mujeres desean hombres mayores hasta que alcanzan los 75 años, cuando ya les empiezan a gustar hombres más jóvenes que ellas”.

5. A las mujeres les atraen más los machistas

Triste, pero cierto. Los hombres casados que emplean más tiempo en labores del hogar tradicionalmente femeninas –como cocinar, limpiar y hacer la compra– tienen menos relaciones sexuales con sus parejas que aquellos que no las realizan, o las realizan poco. Es la principal y sorprendente conclusión de un estudio publicado el año pasado en la revista American Sociological Review y elaborado por el investigador Sabino Konrich.

Cómo explicó Konrich a ACyV, “la imagen tradicional del hombre y la mujer es importante a la hora de generar deseo y en el momento de desempeñar el acto sexual”.

6. Ellos son más infieles cuando ellas están embarazadas

Parece una barbaridad, y para nuestros estándares morales lo es, pero según un estudio publicado en el Journal of Family Psychology, cuando una mujer está embarazada aumentan las posibilidades de que su marido sea infiel. ¿Por qué ocurre esto? No hay una explicación única, pero el hecho de que durante el embarazo disminuye la frecuencia de relaciones sexuales –hasta que desaparecen por completo– puede tener algo que ver. 

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