Así no

Las cinco peores cosas que puedes añadir a tu café diario

La ciencia lleva décadas demostrando lo beneficioso que es el café para nuestra salud, pero hablan de la bebida en sí, no de la cantidad de ingredientes que le echas cada día. Toma nota y pásate al solo

Foto: '¡Madre mía! ¿Pero qué le he echado a mi café que va a reventarme vivo?' (iStock)
'¡Madre mía! ¿Pero qué le he echado a mi café que va a reventarme vivo?' (iStock)

¿No podrías soportar una jornada laboral sin empezar el día con una taza de café? Pues lo estás haciendo bien. De hecho, numerosos estudios han demostrado los múltiples beneficios para nuestra salud como mejorar la memoria, el estado de ánimo, la salud cardiovascular e incluso reducir el riesgo de padecer diabetes.

“El problema es todo el azúcar, los ingredientes tóxicos artificiales que le añades a tu café cada mañana para que tengan un sabor 'bueno', cuando, en realidad te darían ganas de vomitar si leyese la etiqueta de atrás de algunos de los productos que te echas”, explica la nutricionista Stephanie Eckelkamp en Yahoo.

¿Cómo estar seguro de que el café que tomas cada mañana no está plagado de ingredientes poco saludables? Por de pronto, evitando alguno de estos cinco complementos que aunque creas que están dando un sabor especial a tu bebida lo están destrozando. Recuerda que existen alternativas más sanas y menos tóxicas para mejorar el gusto natural del café. Porque seamos sinceros: no todos somos lo suficientemente duros para beberlo solo.

¡Hala! Ahí bebiéndolo como si fuesen chupitos de agua. Por mucho que te espabile, no tomes más de cuatro tazas al día. (Corbis)
¡Hala! Ahí bebiéndolo como si fuesen chupitos de agua. Por mucho que te espabile, no tomes más de cuatro tazas al día. (Corbis)

Sabores extras

Aunque en nuestro país no es tan común, cada vez surgen más cadenas de cafeterías que ofrecen la posibilidad de añadirle al café esencias de vainilla, avellana, caramelo… ¡Uy, qué dulce está! Y tanto, si es que le acabas de echar un buen puñado de azúcares y colorantes artificiales. Unos 30 gramos de estos productos –más o menos dos cucharaditas– contienen alrededor de 20 gramos de azúcar. Es decir, dos terceras partes del sabor es totalmente artificial y altísimo en glucosa.

Sacarina y derivados

Claro, estos edulcorantes sin calorías evitan que nos metamos un buen pico de azúcar en sangre nada más levantarnos, “pero múltiples estudios vinculan a los sustitutos artificiales del azúcar con modificaciones del metabolismo que puede traducirse en una mayor ingesta de alimentos –porque no sacian el hambre–, daños en el desarrollo de nuestras bacterias intestinales e incluso en el aumento de las posibilidades de padecer diabetes”, comenta Eckelkamp. Cada vez más expertos coinciden en que el extracto de hoja de stevia para endulzar el café sin azúcar es la alternativa más saludable.

Azúcar

Un poco de azúcar regular no te hace daño, pero si tomas varios al día deberías saber que esas calorías vacías se acumulan rápidamente en tu organismo. Echar dos cucharaditas de azúcar multiplicado por tres cafés equivale a alrededor de 50 gramos de azúcar, teniendo en cuenta que se recomiendan 90 gramos de azúcares diarios para un adulto con una dieta diaria de 2.000 calorías, igual es una pasada. A poco que te tomes un par de refrescos azucarados –piensa que una botella de 250 ml de Coca Cola tiene unos 27 gramos aproximadamente– has sobrepasado el límite, sin tener en cuenta los azúcares que contienen los alimentos que ingieres…

Seamos sinceros: no todos somos lo suficientemente duros para beber el café solo. ¿Con qué aderezarlo?

Pero no tienes por qué dejar de tomar varios cafés, puedes buscar alternativas más sanas para endulzar su sabor amargo. Siempre que no superes las cuatro tazas diarias recomendadas, puedes probar a echarte menos cantidad de azúcar –incluso, si puedes escoger, opta siempre por el moreno que es mucho más saludable– o aderezarlas con especias naturales como el cardamomo o la canela: “Los estudios han demostrado que la canela puede ayudar a reducir los picos de azúcar en sangre, manteniendo los antojos a raya”, explica Eckelkamp.

No hace falta que te eches drogas, ya lo estás poniendo fino de ingredientes poco saludables. (Corbis)
No hace falta que te eches drogas, ya lo estás poniendo fino de ingredientes poco saludables. (Corbis)

Leche desnatada

“La leche desnatada no tiene por qué ser necesariamente mala”, sugiere la experta en nutrición, “pero varias investigaciones han demostrado que los lácteos con su grasa natural podrían ser mejor”. Según un reciente estudio las personas que consumen regularmente productos lácteos enteros consumen menos carbohidratos a lo largo de 4 años, mientras que los que tomaban desnatados comieron significativamente más hidratos de carbono lo que generalmente se traduce en un aumento de peso. No sólo eso, además asociaron el consumo de lácteos no desnatados con un 23% menos de riesgo de padecer diabetes tipo 2, “posiblemente debido a que los ácidos grasos específicos que contienen ayudan a prevenir la enfermedad”, especifica.

Cremas no lácteas en polvo

¿Sabes los cubitos de azúcar que dan en los aviones o en el tren para aclarar el café? Pues a esos nos referimos. “Estos son sin lugar a dudas los peores ingredientes que puedes echarle al café”, asegura Eckelkamp. Para imitar esa textura cremosa, entre los ingredientes de estos complementos no lácteos suele haber jarabe de maíz y aceites vegetales parcialmente hidrogenados. “El jarabe de maíz se traduce básicamente en azúcar y calorías vacías, mientras que los aceites son sólo una forma elegante de decir grasas trans artificiales cuyo consumo se traduce en la obstrucción de las arterias y están vinculadas con enfermedades de corazón y con la diabetes”, explica.

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