Relaciones de pareja: Es así: por qué a las mujeres les atraen más los gordos que los bajitos. Noticias de Alma, Corazón, Vida
¿presas de los estereotipos?

Es así: por qué a las mujeres les atraen más los gordos que los bajitos

¿Qué les gusta verdaderamente a las mujeres de los hombres? Como se suele decir, lo ideal es encontrar un hombre hecho y derecho, pero parece que es más importante cuáles son sus medidas

Foto: No. El truco no es engordar a lo loco ni usar disfraces frikis. Lo importante es no medir metro y medio. (iStock)
No. El truco no es engordar a lo loco ni usar disfraces frikis. Lo importante es no medir metro y medio. (iStock)

No. No nos vamos al extremo de tener que escoger entre salir con alguien del tamaño de Willow o con uno de la envergadura de Jesús Gil, pero es bastante más común ver a una mujer con una pareja algo rellenita que con un hombre al que le sacan media cabeza. ¿Por qué preferimos unos centímetros de más en el vientre que de menos en la estatura?

“Por un lado está la parte genética: quien elige para la procreación es la hembra y optará por un macho al que aparentemente sus genes le hayan llevado a ser alto que otro al que le hayan condenado a ser bajo esté o no gordo”, explica a El Confidencial el psicólogo Raúl Padilla.   

Además, continua el experto, “nuestro ser social nos dice que un hombre que es más alto nos puede proteger” y esto hace que las personas de menor estatura estén en desventaja a nivel de atractivo. “He escuchado mil veces a mis amigas comentar que nunca saldrían con un hombre más bajito que ellas”, nos cuenta Ernesto de 30 años. Sin embargo, en cuestiones de barriguitas la mayoría de las mujeres se abstienen de críticas e incluso hablan de las de lorzas de sus parejas con ternura.  

A determinadas edades, lo de crecer solo se da a lo ancho y parece que ellas lo aceptan con cariño. “Las barrigas están bien en su justa medida y pueden ser divertidas para bromear sobre sus michelines o achucharle. No es que le vea ningún sex-appeal sino que es algo que está ahí y hay que convivir con ello”, comenta Cecilia de 34 años.    

Piensen en sus parejas –actuales y pasadas– y en las de sus amigos y familiares cercanos. Entre los varones, ¿hay más rellenitos o bajos?

'¿Tú qué miras? A mi cuchi chuchi no le hace falta cuidarse'. (iStock)
'¿Tú qué miras? A mi cuchi chuchi no le hace falta cuidarse'. (iStock)

Entrañables y achuchables

“A mí las barrigas me parecen confortables porque te puedes apoyar o recostar sobre ellas y es un gustazo. Además, normalmente están calentitas y te sientes como si volvieses al seno materno. Prefiero a un tío más gordito y alto que a otro cachas y bajito. Creo que todo son ventajas”, dice Elena de 30 años. Y su opinión está científicamente respaldada.

Como explica Padilla, “entre los 4 y 9 años algunas niñas desarrollan el denominado complejo de Electra durante el cual pasan por un proceso de enamoramiento de sus padres, y es precisamente durante esta época cuando se va a crear la impronta del tipo de hombre que buscará cuando sea mayor”.

El 90% de las mujeres asegura que la persona más baja con la que tendrían una cita tendría que ser aún más alta que ellas

Los hombres a partir de los 35 o 40 años empiezan a ganar kilos así que podría decirse que los padres, generalmente, “son blanditos y achuchables”. De ahí que desde pequeñas las mujeres idealicen una figura paterna con una característica notable: la barriguita. “Tampoco una cosa mórbida, pero la apariencia tranquila y cálida de alguien gordito puede ser más atractiva que la de un bajito e inquieto”, continúa Padilla.

El gordo y el bajo

Las mujeres ven en un hombre entradito en kilos una figura paterna de fiar con la que podrían hacer planes de futuro. “Un gordito sería un macho beta, es alguien para que acompañe. No tanto para procrear sino para estar a tu lado y criar a un hijo que a lo mejor ni siquiera es suyo”, añade el sexólogo. Pero, ¿atrae por igual una barriga si pertenece a un tipo bajito?

“Visceralmente, dentro de cada mujer hay una madre y la identificación de las personas bajitas con algo que pueda ser filial se relaciona con un veto social que raramente existe en la naturaleza”, explica Padilla y ejemplifica a qué se refiere: “En especies animales e incluso en el hombre, es común que el padre tenga descendencia con su hija, sin embargo, la madre con el hijo es tabú entre los humanos de todas las razas y culturas. De hecho tampoco es normal en animales y es muy raro que las hembras tengan relaciones con sus crías”.   

Mientras las mujeres se sienten atraídas por la idea de achuchar a sus gorditos ‘papás’, a los hombres de estatura baja solo les llevarían a los columpios del parque. Pero pueden luchar contra esta mentalidad, y lo saben: “Los hombres bajitos suelen compensar su falta de atractivo con dotes de liderazgo”, comenta el sexólogo: “Un hombre bajito suele ser más activo, tiene más labia y es bastante más incisivo a la hora del cortejo utilizando otro tipo de herramientas más sociales para equipararse a los hombres biológicamente más deseables para las mujeres”.

'Doctor, dígame que he engordado por el amor de dios. ¡Que lo peto!' (Corbis)
'Doctor, dígame que he engordado por el amor de dios. ¡Que lo peto!' (Corbis)

Animales sociales: ¿estamos estereotipados?

Muchas mujeres consideran que tener una relación con un tipo bajo tiene consecuencias negativas, pero se trata de creencias socialmente interiorizadas. Cecilia opina que “salir con un chico bajito tiene algunas cosas malas como no poder llevar tacones para no parecer un gigante a su lado. A mí me parece que eso queda muy feo”, y no es la única que lo piensa.

Un estudio llevado a cabo por la revista Personality and Individual Differences encontró que apenas el 7% de las mujeres encuestadas aceptaría a alguien de su altura para tener una relación y sólo un 4% permitiría que fuese un hombre más bajo. Además, casi el 90% de las participantes aseguró que la persona más baja con la que tendrían una cita tendría que ser aún más alta que ellas.

“Prefiero a un hombre alto que a uno bajito porque me gusta poder apoyar mi cabeza en su pecho cuando le abrazo. Con un chico más bajo que yo la apoyaría en su cara o me tendría que agachar y eso no mola… Bueno ¡y ni hablar de si es su cabeza la que se apoya en mi pecho!”, continúa Cecilia.  

La apariencia tranquila y cálida de alguien gordito puede ser más atractiva que alguien bajito e inquieto

“¡Por el amor de Dios!”, exclama el coach Evan Marc Katz, “¿tan importante es que las mujeres se tengan que poner de puntillas para besar a un chico?”. Aunque estamos generalizando, la respuesta es sí. La visión social y cultural hace que prefieran a un hombre lo suficientemente grande como para sentirse protegidas. Según explicaba la doctora Pepper Schwartz en La República “muchas mujeres se acogen a estos estereotipos hasta el punto de que excluyen a una gran cantidad de hombres que podrían estar interesados en ellas solo por ser bajitos”.

La cosa además tiene cierto truco. No es que se perdonen más las barrigas que los centímetros a lo largo, es que al ser un poco más altos parecen más delgados: “Creo que cuando un hombre es alto disimula su peso gracias a la estatura y por eso no parece gordo aunque tenga unos kilitos de más”, nos comenta Marta de 31 años.  

‘Ay, mi gordi’

Pero no sólo por su ternura y simpatía, estar con un hombre gordito disminuye sus complejos. “Además de la achuchabilidad que les acompaña, lo que me gustan de los rellenitos es que no vives esclavizada por la estética. Si me apetece comer un día un kebab, cenar un KFC o meterme un McFlurry de oreo y sirope de chocolate no voy a tener que autoflagelarme después por saltarme la dieta, ya que te dices a ti misma... 'Bueno y qué. Seremos una pareja gordita pero feliz'”, cuenta María de 28 años.

Según un estudio realizado en Reino Unido en 2014, más del 75% de las mujeres prefieren la barriga a los abdominales. Como explica la sexóloga Tracey Cox en el Daily Mail, las mujeres no quieren la perfección en su cama: “Estar con un He-Man hace que nos fijemos en que nosotras no tenemos un cuerpo equiparable y que seamos más conscientes de nuestros defectos corporales”, añade la terapeuta.

El miedo a no cumplir con las expectativas de un hombre cachas hace que muchas mujeres prefieran como compañero a alguien con un físico dentro de la media. “Nos sentimos mucho más cómodas con la flacidez porque es menos amenazante”, continua Cox.

Por decirlo de alguna manera, un hombre con barriga es un seguro a largo plazo: “Si físicamente no es atractivo es más fácil retenerlo porque no hay que tanta competencia con otras féminas”, comenta Padilla. Claro que, partiendo de esta idea, un bajito que apenas atrae a mujeres también sería toda una apuesta de futuro.

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