¡ALERTA, tienes PAREJA!

Las 13 señales que indican que tu ligue ya no es sólo un ligue

Conoces a alguien, os gustáis, quedáis un día, y otro, y otro... Tiene cosas suyas en tu casa y apenas hacéis nada separados, pero no te cansas de repetir que "no es tu novio". Admítelo de una vez

Foto: ¿Se pelea con sus amigas y vas a su casa a consolarla? Asúmelo: es tu novia. (iStock)
¿Se pelea con sus amigas y vas a su casa a consolarla? Asúmelo: es tu novia. (iStock)

Te has llevado tantos chascos amorosos que pasas de plantearte empezar una relación y prefieres “estar un tiempo a solas” o quizás te consideras un alma libre cuya máxima aspiración es recorrer Europa en plan mochilero y rehuyes cualquier atisbo de noviazgo. Cada loco con su tema.

Sales a ligar con la idea clara de que no quieres compromisos, pero decides repetir encuentro con una persona. Y no lo haces solo una vez. Sin darte cuenta tu ligue pasa a ser un rollo, pronto adquiere la categoría de amante y de ahí en adelante todo es un suma y sigue. Se te ha ido de las manos y no dejas de preguntarte ¿en qué momento se ha convertido en mi pareja?

Tal como ha explicado a El Confidencial el psicólogo Esteban Cañamares, hay tres síntomas inequívocos de que tu relación ha pasado de ser un simple rollo a ser un noviazgo.

El primero de ellos es que, en ausencia de tu amante, empiezas a experimentar un síndrome de abstinencia. “Si un ligue no puede quedar en el último momento no pasa nada, pero si la pareja falla, hay cierta ansiedad por acceder a esa persona, como la que experimenta el fumador cuando llega a casa y no tiene tabaco”.

Si anula planes a última hora o se marcha antes de sus eventos para unirse a los tuyos, enhorabuena: tienes pareja

Otro detalle inequívoco de que nuestro amante ha pasado a ser algo más es que empezamos a compartir mentalmente cosas con esa persona. “Te ha pasado algo bueno o malo y piensas que se lo tienes que contar a fulanito”, explica Cañamares: “Un ligue sólo se exhibe, te seduce, pero no comparte las cosas íntimas”.

La tercera señal de que estás empezando a salir con alguien es la que procede del exterior, cuando tus amigos, primero, y tu familia, después, os empiezan a ver como una pareja, y os tratan como tal.

Pero al mismo tiempo que se experimentan estos cambios psicológicos, que son menos observables, hay ciertas señales que indican que tu amante (o tú) queréis ir más allá. Si buscas tener pareja, estupendo. Si no, ándate con ojo ante estos signos inequívocos de que estás empezando a salir con alguien. Y, aviso, van en orden y, cuanto más avances, más doloroso es dar marcha atrás.

1. Ha dejado de escribirte por el Whatsapp. Ahora te llama

La mensajería instantánea y las redes sociales han marcado un antes y un después en el juego del cortejo. No cuesta nada y apenas da vergüenza tontear por el Whatsapp, decir que “te gusta” lo que publica en su muro la  persona que te hace chiribitas, y mandar emoticonos sonrientes cuyo único significado es: “quiero llevarte al catre”.

“Un ligue sólo se exhibe, te seduce, pero no comparte las cosas íntimas”

La cosa empieza a cambiar cuando tu amante te escribe sólo para preguntarte qué tal ha ido el día, para saber “cómo estás”. Es muy considerado por su parte pero se trata de un tipo de pregunta que sólo hace tu pareja o tu madre. Se trata de una primera señal de alarma, pero el Def Con Dos se activa cuando decides llamar por teléfono a tu amante. Si marcas su número porque te has perdido yendo a su casa tu atrevimiento no tiene mayor importancia, pero cosa muy distinta es llamar “porque sí”, “para hablar”. En ese caso, lo sentimos: tienes pareja.

2. Deja un cepillo en tu casa (para siempre)

Te despiertas, vas al baño y de pronto visualizas un objeto ajeno en tu lavabo: es SU cepillo de dientes y no eres tú quien lo ha puesto ahí. Puede que simplemente sea una persona concienciada con su higiene bucodental y lo haya olvidado por descuido, o puede que tenga previsto pasar más noches durmiendo en tu casa (y claramente se está haciendo un hatillo). Deja de ser un simple rollo si se lo comentas –en plan simpático– y no se lo lleva NUNCA o si tú mismo lo obvias y decides dejarlo ahí…

Estarás compartiendo baño si además deja otros enseres personales como medicamentos, compresas o, peor aún, su champú, porque el tuyo no le gusta.

Si la caja contiene un regalo de más de 50 euros es que quiere ser tu novio. (Corbis)
Si la caja contiene un regalo de más de 50 euros es que quiere ser tu novio. (Corbis)

3. Quiere empezar a ver una serie contigo

Ir al cine es una cita de lo más corriente. Quedar en casa de uno de los dos y ver una peli (o, en plan atrevido, dos) también. Pero si te proponen empezar a ver una serie juntos… La cosa cambia. Toda serie exige un cierto compromiso y ten por seguro que si te enganchas y decides ver un capítulo por tu cuenta se va a enfadar.

Desde que veáis el primer episodio estáis condenados a disfrutar de la serie juntos y abrazaditos, así que si no te gusta lo suficiente esa persona (o crees que no estás preparado) piénsatelo dos veces. Y si vas a dar el paso, ten mucho cuidado con la serie que escojas. Una sitcom, como Seinfeld o Friends, es una buena opción, pues no exige continuidad; pero si empiezas a ver Los Soprano… Nos vemos en tu boda, allí también habrá puros.

4. Acabas de conocerle… Pero te regala algo ultrapersonal por tu cumpleaños

Se acerca la Navidad o la fecha de tu cumpleaños y comienzas a preguntarte ¿tendré que regalarle algo? ¿Me regalará algo a mí? Mientras tú les das vueltas al gastar o no gastar, la otra persona ya está ideando el obsequio perfecto que te terminará de enamorar.

Se te ha ido de las manos y no dejas de preguntarte ¿en qué momento se ha convertido en mi pareja?

No hablamos de regalos caros –que también acojonan–, sino de ese librito hecho a mano con cartulinas de colores, el lote de fotografías impresas de cuando era peque (sí, porque ya has visto fotos suyas de bebé) que ha pegado en un corcho para tu dormitorio, o, por qué no, un viaje romántico de fin de semana a un spa perdido de la mano de Dios.   

5. Te pone un apodo excesivamente cariñoso

Elegir la forma en la que vas a llamar a tus amantes es una tarea complicada. En un principio, te bastará con usar el nombre de pila, pero eso no siempre funciona. ¿Qué hacer, por ejemplo, si todo el mundo se refiere a tu ligue con un apodo o un apellido? Llamar “García” a tu nuevo amante es demasiado impersonal –estáis en la cama, no en la oficina–, pero quizás “Juanito” es pasarse de la raya. Ni que decir tiene que expresiones del tipo “cielito”, “guapísima”, “bonito”, “corazón” encienden todas las alarmas (a no ser que estés saliendo con un frutero. En ese caso, quizás te esté confundiendo con un cliente).

Si has llegado al nivel de apodos de animalitos –porque nunca os llamaréis “perra” u “orangután” sino “hormiguita” y “osito”– se te está yendo de las manos a pasos agigantados.  

Sí, le está mirando el culo y te estás poniendo celosa. ¡Ya es tu novio! (iStock)
Sí, le está mirando el culo y te estás poniendo celosa. ¡Ya es tu novio! (iStock)

6. Es enero, y ya habla de dónde podríais ir de vacaciones en verano

Estáis a principios de año, ni siquiera habéis traspasado juntos el anillo de la M-30 y te comenta lo genial que sería que coincidieseis en fechas para las vacaciones de verano y dónde sería fantástico ir juntos. Miedoooo.  

Cuidado también si empezáis en noviembre y te pregunta qué vas a hacer en Navidades. Vas a conocer a los suyos, y lo sabes.

7. Te coge de la mano

Según empiezas a quedar más a menudo con uno de tus ligues el contacto físico que os propináis en público va en aumento. Se empieza saludando con un simple 'hola' de colegueo y manteniendo las distancias adecuadas y cuando te quieres dar cuenta te han plantado un piquito y notas como su mano se agarra a la tuya por la calle. “Será que tiene frío” pensarás, pero no te engañes: sólo las parejas van por la calle así. Y cuánto más tiempo pasen las extremidades unidas, más comprometida será la relación. 

8. Ya nunca ves a tus amigos sin que esté también

Cuando los “¿qué vas a hacer luego?” se traducen en un constante acople a tus planes –o tu a los suyos– hasta el punto de que intima con tus amigos y conoce sus quehaceres y preocupaciones diarios casi mejor que tú, deberías preguntarte: ¿Hace cuántos fines de semana que no te vas de cañas SOLO con tus amigos?

Si percibes que anula planes a última hora, se marcha antes de sus eventos para unirse a los tuyos o tus amigos te preguntan dónde está y por qué no ha venido, enhorabuena: tienes pareja.

Hay que ser muy maleducado para hacerle bajar la basura a tu amante. Que lo haga tu pareja. (iStock)
Hay que ser muy maleducado para hacerle bajar la basura a tu amante. Que lo haga tu pareja. (iStock)

9. Te cuenta qué nombres le pondría a sus hijos (a ver si coincidís)

Así, como el que no quiere la cosa, surge la conversación de los nombres que tenía pensados –Dios sabe desde qué edad– para sus vástagos. Entonces te pregunta cuáles tienes en mente y te ves inmerso en este brainstorming de nombres de niños imaginarios (que, de pronto, todo apunta a que parirás tú).  

En otra modalidad común, esta conversación también puede ser iniciada, de forma casual, por algún amigo cercano a tu supuesto rollo. Todos opináis sobre nombres infames y agradables, pero sabes que tu amante está valorando seriamente que los nombres que a ti te gustan son estupendos para vuestros futuros hijos. Si llegáis a un acuerdo y os sonreís, has pasado de nivel.

10. Sus padres saben que existes

Esto en un pueblo puede no significar nada, pero en ciudad lo es todo. Nadie le cuenta a sus padres que “ha conocido a alguien” si no quiere que ese alguien sea su novio. Bastante tienen las madres con conocer a todas nuestras parejas (a la cuarta dejan de cogerles cariño) como para encima saber el nombre de nuestras amantes.

Desde que veáis el primer episodio estáis condenados a disfrutar de la serie juntos y abrazaditos

Si saben que existes, es porque cuenta con seguir viéndote al menos de aquí a una semana. ¿Has escuchado ya el “mi madre te manda besos”? No hay más preguntas, señoría.  

11. Tienes ropa suya recién lavada amontonándose en tu casa

No es muy normal que uno se largue de una casa sin la ropa interior que llevaba puesta horas antes, pero a veces “pasa”. Por educación, decides meter en tu colada los calcetines o camisetas que “se olvidó” en su última visita, pero, cuando se lo comentas, su “ay ¿muchas gracias!” no viene acompañado de la retirada de prendas de tu armario. Cuando quieras darte cuenta, será capaz de cambiarse de look en tu casa sin tener que pasar por la suya.

Ojito si se ha hecho con una camiseta a modo de pijama para cuando va a tu casa. Estupendo, ahora la historia va de dormir vestidos y con tu ropa vieja.

¿Ir de compras juntos es tu nuevo planazo de fin de semana? Ah, que vais a por un regalo para su madre... Ya. (iStock)
¿Ir de compras juntos es tu nuevo planazo de fin de semana? Ah, que vais a por un regalo para su madre... Ya. (iStock)

12. Se atreve a tirarse un pedo en tu presencia

No todas las señales de que estás empezando a salir con alguien son igual de relevantes. Tirarse un pedo está sólo por detrás de decir “te quiero”. Dicen que la confianza da asco, pero sin confianza no hay amor, y tirarse un pedo es la más pura señal de compromiso. Por supuesto, no hablamos de un pedo sorpresivo, de esos que pueden escaparse en el momento más inesperado (y más íntimo) sino de uno expulsado con premeditación y alevosía, justo antes de soltar una carcajada. Mucho cuidado: puedes pensar que tu amante está preparado para este nivel de compromiso y que no lo esté. Es una apuesta muy arriesgada, quizás no vuelvas a verle.

13. Te ha dicho que te quiere

Hay parejas que llevan años saliendo y son incapaces de decirse que se quieren. Esto no mola. Pero tampoco mola que alguien te diga “te quiero” cuando llevas saliendo menos de un mes y no tienes las cosas claras. Nos guste o no, se trata de una expresión cargada de significado, que nadie suelta a la ligera –a todos se nos ha escapado alguna vez antes de tiempo y nos hemos caído con todo el equipo–.

El “te quiero” sólo debe pronunciarse cuando se ha pasado por todas y cada una de las fases explicadas con anterioridad. Y antes de hacerlo, debemos tener la seguridad de que la otra persona va a contestar “yo también”. No hay nada peor en este mundo que decir “te quiero” a alguien y que la persona se quede callada sin saber que decir. Nada. 

Alma, Corazón, Vida

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