Deja de ser un falso

Así puedes decir lo que realmente piensas de los demás sin que te odien

Por miedo a herir los sentimientos de los demás, les mentimos a la cara y decimos que todo está fenomenal cuando en realidad su actitud nos crispa los nervios. ¿Cómo decir lo que pensamos?

Foto: 'Madre mía, es que no soporto a esta peña. Y ahora a aguantar el día campero con su maldito novio hipster' (Corbis)
'Madre mía, es que no soporto a esta peña. Y ahora a aguantar el día campero con su maldito novio hipster' (Corbis)

Los ‘te queda fenomenal’ cuando en realidad le faltan o sobran varias tallas, el clásico ‘estaba delicioso’ cuando el plato tenía más sal que el Mar Muerto o los ‘no pasa nada, ya nos vemos otro día’ cuando nos acaban de fastidiar los planes, son cosas que todos hacemos a menudo por no dañar a la gente que queremos. Pero, ¿mentir es lo adecuado? ¿Por qué ocultar nuestras verdaderas opiniones y sentimientos?

“Muchas mujeres creemos que tenemos que renunciar a lo que nos dice nuestra voz interior si queremos mantener una relación. Nos preocupa que si decimos lo que realmente pasa por nuestras mentes, nadie nos va a querer nunca más”, explica la psicóloga Carol Gilligan en el Herald Time, quien considera que esta es, en general, una actitud más propia de las féminas: “no es un problema que suelan tener los hombres porque rara vez se les enseña a pensar de esta manera”.

Al margen de las divisiones genéricas, lo cierto es que en el trabajo, en las relaciones familiares y de pareja o con nuestras amistades más íntimas, somos un poco falsos. Preferimos ocultar la realidad de lo que verdaderamente pensamos para no hacer pasar un mal rato a nadie. Pero al no decirlo, no sólo acumulamos mentiras y pensamientos dentro de nosotros que cualquier día podrían estallar, sino que estamos haciendo un flaco favor a la otra persona que continuará cometiendo lo que a tu entender es un error por no haberle hablado con sinceridad.

Pero, ¿cómo podemos decir lo que pensamos en voz alta y aun así mantener conexiones positivas con los demás? He aquí algunos consejos.

'Me está poniendo de los nervios'. Si acumulas tu ira, acabarás estallando. (Corbis)
'Me está poniendo de los nervios'. Si acumulas tu ira, acabarás estallando. (Corbis)

La sinceridad, ¿está sobrevalorada?

Cuando una paciente adolescente le dijo a Gilligan que si decía a sus amigas lo que sentía y pensaba nadie querría estar con ella nunca, la terapeuta trató de hacerle ver que tenía que enfrentarse a esta situación para relacionarse con la gente. “Ella tenía que elegir entre tener una opinión y decirlo o tener relaciones, o al menos eso era lo que pensaba”, comenta la autora.

Pero la realidad es que hay que aprender a lidiar con estas situaciones y ser capaces de dar nuestra opinión sin dañar a los demás. La idea tampoco es soltar lo que pensamos sin medir nuestras palabras, pero mentir por mentir tampoco soluciona nada: “Si bien es cierto que nadie necesita expresar absolutamente todo lo que pasa por su mente, podemos dejar de ser lo que somos cuando perdemos la capacidad de expresar nuestros pensamientos, sentimientos y opiniones”, explica la experta.

Utiliza el ‘yo’

Las declaraciones acusatorias solo consiguen que la otra persona se ponga a la defensiva y, al final, terminas por no dar tu opinión so pena de que el malentendido acabe en una discusión interminable basada en el ‘tú dijiste-hiciste-pensaste’.

“A nadie le gusta ser acusado así que lo ideal es no comenzar las oraciones con la palabra ‘tú’”, aconseja Gilligan. En lugar de soltar un tajante ‘es que tú nunca me escuchas’, asumir la responsabilidad de cómo te sientes tú y decir a la otra persona algo así como ‘a veces siento como si no me escuchases’ o un ‘me molesta un poco que me interrumpas cuando estoy hablando’.

Hay que abordar el problema del comportamiento que te molesta en el momento en el que ocurre y afrontarlo con respeto

De esta manera, lo que digas llevará implícito tres componentes fundamentales para ser sincero sin sonar borde: explica cómo te sientes, que no te agrada un determinado comportamiento y el impacto que esa conducta está teniendo sobre ti. “Esto no siempre funciona”, afirma sinceramente la terapeuta, “pero, por lo general, es la mejor alternativa y puede ser un buen punto de partida para iniciar una conversación más profunda sobre el tema”. Eso sí, ten en cuenta que es tu opinión. Cada uno percibimos o sentimos los comportamientos de los demás desde un punto de vista subjetivo. No seas categórico con tu opinión porque hay muchas formas de ver las cosas.  

Evita el uso de palabras malsonantes

Ni qué decir que si llevas tiempo callándote tu opinión sobre una actitud que te resulta molesta, no puedes estallar de un día para otro y sincerarte a los gritos. “Nadie puede regresar semanas, meses o años atrás y hacer frente a todos los sentimientos que has almacenado”, puntualiza la autora. Ten en cuenta que probablemente la otra persona desconoce que no te gusta algo que hace o dice y no podemos irnos s los extremos.

A nadie le gusta ser acusado así que lo ideal es no comenzar las oraciones con la palabra 'tú'

No, no lo hace durante todo el tiempo sino puntualmente. Si has dejado que la rabia o el enfado se acumulen es tu responsabilidad, así que mide tus palabras y el momento en que decidas, por fin, sincerarte: “Hay que abordar el problema del comportamiento que te molesta en el momento en el que ocurre y afrontarlo con respeto. Nunca jamás hay que recurrir a insultos y resistir la tentación de generalizar en exceso”, recomienda Gilligan.  

También es fundamental cuidar el tono de voz. Cierto que cada persona tiene un volumen diferente, pero cuando vayas a opinar sobre un tema un poco delicado, trata de no subir los decibelios para que tu opinión sea tomada desde el afecto. Para perder el miedo a que nuestras voces suenen demasiado tajantes y puedan dañar, hay que aprender a comunicarse abiertamente, de una manera eficaz y respetuosa con los demás.

'Le dije que le sentaba bien, pero la verdad es que esta camisa de rayas rosa le queda fatal. Vaya pintas, jojo'. (Corbis)
'Le dije que le sentaba bien, pero la verdad es que esta camisa de rayas rosa le queda fatal. Vaya pintas, jojo'. (Corbis)

Escucha antes de hablar

Una vez metidos en conversación, “primero debes tratar de entender y luego ser comprendido”, explica el autor Stephen Covey. Esto no quiere decir que tengas que estar calladísimo o que no puedas hablar primero. Esto significa que para empatizar con los sentimientos de la otra persona hay que escuchar su punto de vista. De esta forma, además, será más probable que después se muestre más comprensiva y abierta cuando expongas el tuyo.

Debemos ponernos en la posición de la otra persona para poder llegar a un acuerdo, sin faltarnos al respeto y siendo comprensivos. “Si los dos estáis dispuestos a dejar de lado una actitud defensiva sobre el tema en cuestión, podréis comprender el punto de vista de la otra persona”, analiza Gilligan.

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