entrevista con rocío ramos-paúl

La verdad sobre los adolescentes explicada por Supernanny en ocho claves

Hay un día en la vida de todo padre en el que te levantas y descubres que tu hijo ha cambiado y, además, es insoportable. Bienvenido a la adolescencia

Foto: La psicóloga Rocío Ramos-Paúl. (Mediaset)
La psicóloga Rocío Ramos-Paúl. (Mediaset)

Hay un día en la vida de todo padre en el que te levantas y descubres que tu hijo ha dejado de ser un niño. Y no sólo eso, además es insoportable: se enfada por todo, está contestón, no cuenta nada… La psicóloga Rocío Ramos-Paúl, más conocida como Supernanny (el nombre de su programa de televisión), está acostumbrada a atender en su consulta a madres desesperadas que piensan que su hijo se ha convertido en un extraterrestre. Pero no es cierto, su hijo es simplemente un adolescente, y sí, está siendo abducido, pero por las hormonas.

Tras publicar varios libros con consejos para educar a nuestros niños, la psicóloga aborda en Un extraño en casa (Aguilar), escrito en colaboración con su compañero Luis Torres, la etapa vital que, sin duda, es más difícil de llevar para los padres.

A los padres les cuesta mucho mentalizarse de que a partir de ahora tienen que negociar, es decir, ceder unas cosas para conseguir un objetivo común con el adolescente

Aunque, necesariamente, todos los padres han sido adolescentes y han pasado por lo mismo que sus hijos, lo que ahora hacen ellos les parece un sinsentido. “El adolescente siempre ha tenido las mismas características: es rebelde, es impulsivo, tiene las hormonas que parece una noria y pasa de la euforia a la depresión en minutos… Hay testimonios de esto de antes de Cristo. Todo forma parte de esa crisis que necesitan para desarrollarse y convertirse en adultos”, explica la psicóloga a El Confidencial.  

En opinión de Supernanny, tenemos que tener claro que nuestro hijo va a pasar por esta fase, y es mejor que sepamos a qué atenernos. “Es una etapa de mucha crisis y los padres no saben manejarse en las situaciones nuevas que presenta”, explica la psicóloga. “¿Es malo? No, sin conflicto no hay convivencia, pero hay que saber manejarlo. A los padres les cuesta mucho mentalizarse de que a partir de ahora tienen que negociar, es decir, ceder unas cosas para conseguir un objetivo común con el adolescente”.

Como explica Ramos-Paúl, nos cuesta comprender que el adolescente ya no depende de nosotros, que es un ente distinto que tiene ideas propias, pero algunos padres se pasan al darles independencia: “Hay un tipo de padre que es relativamente frecuente y es el que piensa que, como su hijo ya es mayor, ya no tiene que ponerle normas. Pero esto es justo lo que más demanda esta etapa. Las van a discutir, las van a pelear, pero necesitan que tú les pongas límites”.

Las 8 cosas que más nos molestan de los adolescentes (y cómo lidiar con ellas)

Los conflictos entre padres y adolescentes son generalmente los mismos, y todos pueden solucionarse con herramientas parecidas. Si piensas que tu hijo de 16 años es el único energúmeno capaz de desaparecer de casa sin decir adónde va, robándote 20 euros de la chaqueta, y volviendo borracho como una cuba, estás muy equivocado.

Estos son los ocho comportamientos que más nos preocupan de los adolescentes, y la forma en que podemos hacerles frente.

1. Son maleducados y contestones

Supernanny lo tiene claro: ser maleducado y contestón está en el ADN del adolescente. “Piensan que siempre tienen la razón, son impulsivos y las hormonas andan por ahí. De repente se enfadan muchísimo y pegan un estallido y van de cero a 100 en muy poco tiempo”.

¿Qué hay que hacer?

“Debemos darle la importancia justa”, explica Ramos-Paúl. “Si el padre entra al trapo de lo que el niño dice lo tiene más difícil. El padre tiene que pensar que esto es culpa de las hormonas, es una etapa que pasa su hijo y aunque no le guste lo que está haciendo es parte de lo que toca”. Tras la pataleta, explica Supernanny, debemos que hablar con el chaval y poner las cosas en su sitio: “Cuando te tranquilices hablamos del tema y te digo que así no me puedes contestar y, sintiéndolo mucho, hoy antes de salir vas a quitar el polvo a los muebles”.

2. Sus amigos no parecen de fiar

De la noche a la mañana nuestro hijo tiene un nuevo grupo de amigos de los que no nos fiamos un pelo: son unos macarras, quizás son mayores que él, y se pasan el día bebiendo litronas en el parque (porque, claro, se juntan en el parque del barrio, y se creen que la policía es tonta).

¿Qué hay que hacer?

Hay que buscar también alternativas, para que haga amigos con otros intereses distintos al ocio nocturno

“Normalmente es un grupo de amigos el que no nos gusta”, explica Supernanny. “Si lo prohibimos lo vamos a hacer mucho más atractivo. Esto es un poco como el refrán: si no puedes con el enemigo únete a él. Empezamos a invitar a casa a sus amigos, permitimos que hagan fiestas o comidas en casa, y por otro lado damos alternativa de grupo distinto. Normalmente el grupo que no nos gusta es con el que sale por la noche, con el que se pasa de lunes a viernes hablando de la fiesta siguiente. Hay que buscar también alternativas, para que haga amigos con otros intereses distintos al ocio nocturno”.

3. Va con unas pintas horribles

“Que todo el mundo se acuerde de cuántas veces escuchó a sus padres decir lo mismo en la adolescencia”, advierte la psicóloga. No cabe duda de que lo raro es que a un padre le guste cómo viste su hijo adolescente (puede ser peor, a algunas madres les horroriza cómo visten sus hijos con 30), pero, de nuevo, es lo que toca.

¿Qué hay que hacer?

“La pinta es una de las cosas que le separan del mundo adulto y les identifica con su grupo”, explica Supernanny. Si queremos poner límites, tendremos que negociar. La psicóloga pone un ejemplo muy común: “Para ir a casa de los abuelos podemos decidir la ropa entre los dos, o escoger algo que me gusta más, y para salir con tus amigos no protesto y te dejo salir”.

4. No para de pedir dinero

Al llegar la adolescencia nuestros hijos demandarán salir más de casa, pasarán más tiempo con sus amigos y empezarán a pedir dinero. Cada vez más dinero, pues siempre tendrán algún amigo con más disponibles. Por ello, y por su futuro, es importante que los padres aprendan a gestionarles bien la paga.

¿Qué hay que hacer?

“La paga tiene que darse en función del esfuerzo que haga”, explica Ramos-Paúl. “Es muy bueno para lograr una tolerancia a la frustración y para que valoren el esfuerzo. Hay que pagarles por hacer algo, ya sea por estudiar, si se les da mal, o por ocuparse de sus hermanos el viernes. Y si quiere completar más, yo le animaría a que tenga experiencias con pequeños trabajos: clases particulares, hacer de canguro…. A veces dejar que el niño sólo estudie es negarle la posibilidad de tener experiencias que le enriquecen a nivel personal”.

Rocío Ramos-Paúl, la 'supernanny' de Cuatro (Mediaset)
Rocío Ramos-Paúl, la 'supernanny' de Cuatro (Mediaset)

5. Sólo piensa en salir, emborracharse y fumar porros

Según la última Encuesta Escolar sobre Uso de Drogas en Estudiante de Enseñanza Secundaria, de 2012/13, la edad de inicio de consumo de alcohol en España se sitúa en 13,9 años. “En este país hemos sido siempre muy tolerantes con el consumo del alcohol”, afirma tajante Supernanny, y aunque ahora nos estamos empezando a concienciar –porque a nadie le gusta imaginarse a su hijo de 14 años con una litrona en la mano– todavía no hemos aprendido a abordar el problema.

¿Qué hay que hacer?

“Más que atacar directamente el alcohol y el consumo lo que tendríamos que atacar es la responsabilidad del niño”, explica la psicóloga. “Normalmente el consumo se produce por la noche, en salidas de amigos, o a la salida del colegio, o si deja de ir a clase. ¿Qué hacemos? Pedimos que cumpla con sus responsabilidades más que prohibirle que salga o que tenga dinero. Todo se relaciona. Si tu cumples con el horario escolar, cumples con tus deberes y con tus responsabilidades de casa, vas recuperando, por ejemplo, el dinero de la paga”.

6.  Se pasa el día enganchado al móvil e internet

Aunque el conflicto generacional ya no es tan grande –pues ya hay padres de adolescentes que han vivido la llegada de las nuevas tecnologías–, nos preocupa que nuestro hijo esté todo el día pegado al móvil y al ordenador y no haga otra cosa.

¿Qué hay que hacer?

Lo que tenemos que hacer es enseñarles a que hagan un buen uso de las nuevas tecnologías. Decidir en qué situaciones y tiempos puedo usarlo y en cuáles no

“Tenemos que aceptar que el ocio tecnológico es parte del ocio del adolescente, pero tiene que ser sólo una parte de este”, explica Ramos-Paúl. “Si mi hijo tiene su deporte, su actividad creativa extraescolar y además utiliza videojuegos, fenomenal. Lo que tenemos que hacer es enseñarles a que hagan un buen uso de las nuevas tecnologías. Decidir en qué situaciones y tiempos puede usarlo y en cuáles no. ¿Al cole vamos con móvil o sin móvil? ¿Por la noche lo uso o no? ¿Durante una comida respondemos o no? Todo eso es lo que hay que gestionar”.

7. Tiene pareja

Todo padre se escandaliza cuando descubren que sus hijos tienen pareja, porque empiezan a surgir preocupaciones que hasta la fecha se podían obviar. Pero la adolescencia es el tiempo de los primeros amores, y es importante que está experiencia (que acabará seguro en drama) al menos no sea traumática.

¿Qué hay que hacer?

“Si la relación que tiene con el novio es buena, porque responde a un buen modelo, son ensayos para la vida de pareja”, explica Supernanny, “y lo que los padres tenemos que hacer, más que prohibir ni nada de eso, es estar atentos a cómo va desarrollándose la relación”. 

8. Tiene muy baja autoestima

Como explica la psicóloga, que la autoestima fluctúe es una de las características básicas de todo adolescente. “Hoy estoy eufórico y soy el mejor del mundo y al día siguiente me encierro en el baño, no salgo y cuando salgo estoy llorando porque me ha salido un grano horroso y no puede salir. Y de repente parece que toda su autoestima depende de un grano”.

¿Qué hay que hacer?

“Podemos darle habilidades que le permitan identificarse con un grupo, que es al final lo que a ellos les sube la autoestima”, explica Supernanny. “Si toda su autoestima depende de estar guapo o guapa lo que tengo que hacer es buscar alternativas. Uno también puede ver su autoestima subida si ha mejorado las notas, si ha empezado a hacer un deporte que le apetecía, si empieza a bailar y resulta que es bueno… Al final la autoestima depende mucho de la imagen propia y la que devolvemos los demás, el medio. Y el medio en este caso son el grupo y los padres”.

Alma, Corazón, Vida
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