La historia de Bar Tomate y la inesperada exclusiva de El Corte Inglés
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La historia de Bar Tomate y la inesperada exclusiva de El Corte Inglés

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Imagen: Irene de Pablo | EC Diseño.

En Bar Tomate. Ahí empezó todo. Había quedado a tomar café con una de esas personas que suelen enterarse de las operaciones mucho antes de que estén en el mercado. Él estaba interesado en que El Confidencial siguiera una historia en la que se jugaba mucho, y yo, en ganarme su confianza. Así que teníamos los ingredientes perfectos para un largo café.

Una vez cumplido el objetivo de 'su tema', pasamos a 'mi tema'. ¿Alguna operación interesante en el mercado? Y sacó la artillería pesada: "El Corte Inglés tiene en venta una gran cartera de activos para reducir deuda", me dijo. "¿Quién tiene el mandato?", pregunté. "Estas cosas no funcionan así, hay que saber con quién debes hablar dentro", respondió. Y quedamos en vernos otro día para que me diera más detalles.

Entonces, no podía imaginarme hasta qué punto era cierto que en el gigante patrio de la distribución, para mover algo, hay que "saber con quién debes hablar dentro". Una frase hecha para cualquier compañía, pero que define el ADN de esta, sobre todo desde que falleció Isidoro Álvarez y empezó una guerra sucesoria por el control de la compañía y de la Fundación que la controla, que todavía hoy sigue dando coletazos. Disputas y giros tantas veces adelantados por Agustín Marco.

Foto: Imagen: Irene de Pablo / El Confidencial Diseño.

Entonces, tampoco podía imaginarme lo especialmente complicado que es informar de una empresa como El Corte Inglés, y no por su poder publicitario (de verdad, me creerán o no, en El Confidencial jamás lo he sufrido), sino por esa división interna que hace que nadie tenga la foto completa de lo que está pasando..., ni de lo que pueda llegar a pasar.

Unos días después de aquel café en Bar Tomate, un compañero de la redacción, Roberto Ruiz, me alertó de que una fuente suya le había dicho que El Corte Inglés estaba negociando con IBA Capital la venta de varios centros comerciales, que si yo había oído algo, y rápidamente le puse al tanto de lo que sabía. Parecía claro: estaba vendiendo inmuebles de manera masiva. Hicimos varias llamadas y cuatro fuentes diferentes nos confirmaron las conversaciones, e incluso, nos dieron otra noticia por el camino: la venta a IVG de un establecimiento de Sfera por 70 millones de euros, operación en la que había colaborado IBA.

Sin embargo, cuando publicamos la noticia, en marzo de 2015, El Corte Inglés negó la mayor y aseguró que "la compañía no ha mantenido, ni mantiene conversaciones para vender ningún centro de El Corte Inglés". Seis años después, la compañía ha ingresado más de mil millones de euros por la venta de inmuebles, entre ellos, grandes centros comerciales como Francesc Maciá en Barcelona, y ha sacado y retirado del mercado varias carteras con numerosos centros a la venta.

La propia PwC se enteró por la prensa de que El Corte Inglés enterraba su plan de ventas inmobiliarias y confiaba a Javier Catena crear y liderar su nueva filial de Real Estate

En su defensa debo reconocer que IBA, finalmente, no compró ninguna cartera. En la nuestra, que El Corte Inglés sí estaba vendiendo centros, como el tiempo, ese juez que tantas razones quita y da, ha venido a demostrar. Pero, entonces, la compañía estaba también negociando, como adelantó Carlos Hernanz, la venta de toda su autocartera a un nuevo inversor, operación que terminó ejecutándose en forma de préstamo del jeque catarí Hamad Bin Jassim Al Thani y que prendió definitivamente la mecha.

Carlota Areces, sobrina del fundador y accionista del grupo con un 10%, abrió la caja de los truenos en el verano de 2015, cuando denunció públicamente la falta de transparencia a la hora de informar al consejo. Aunque el epicentro de sus dardos era la venta del 10% de la autocartera al jeque Al Thani, también criticó que "nunca nos han presentado alternativas, como suscribir una ampliación de capital o ventas de activos inmobiliarios, y estaríamos a favor. Tenemos la Torre Titania en Castellana que está libre, ¿por qué no la vendemos?", dijo en una entrevista a El Confidencial en la que se lamentó de que "en las ventas inmobiliarias, siempre me he enterado 'a posteriori', por la prensa".

Por aquel entonces, la compañía ya estaba trabajando en otras dos importantes operaciones que este medio adelantó: el alquiler del antiguo Windsor a EY y la venta a una cartera de activos logísticos por 500 millones de euros. El tiempo confirmó ambas noticias, la primera porque se cerró, y la segunda porque se dio un mandato formal a Morgan Stanley para encontrar comprador. Pero, como ocurrió con los centros comerciales, nunca, hasta ahora, se cerró la venta.

Foto: nacho-cardero-aniversario-el-confidencial-bra

Durante los siguientes seis años, El Corte Inglés ha protagonizado, una y otra vez, titulares inmobiliarios construidos sobre estas dos grandes carteras: la venta de sus centros comerciales y de su logística. Unas idas y venidas que han ido en paralelo a la evolución de la lucha de poder, cuyo clímax fue la marcha de Dimas Gimeno y la toma de poder de las hermanas Álvarez, que acaba de completarse con la salida de Florencio Lasaga de la fundación, y de su deuda, que se ha reducido a la mitad.

La gran campanada de todos estos procesos la adelantó este medio en diciembre de 2018, cuando publicó que El Corte Inglés había contratado a PwC para vender 2.000 millones en ladrillos, un mandato que dejó en tierra de nadie a Morgan, que en paralelo intentó revivir la venta de la cartera logística. Ya se sabe que, en esta casa, nadie parece tener la foto completa de los que está pasando..., ni de lo que pueda pasar. Como también terminó viviendo la propia PwC, cuando apenas un año después se enteró por la prensa de que El Corte Inglés enterraba su plan de ventas inmobiliarias y confiaba a Javier Catena crear y liderar su nueva filial de Real Estate.

Con todas estas luces y sombras, con sus idas y vueltas, con unos asesores u otros, la realidad es que el grupo ha ido avanzando en aquel plan de venta de activos que me contaron en Bar Tomate. Y seguirá.

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