el quetzal es el ave nacional

Viajes a Guatemala: el país de las cuevas y las ruinas mayas de Tikal

Aunque el territorio guatemalteco no es demasiado extenso, en sus casi 109.000 kilómetros cuadrados se localiza un gran número de atractivos que comienzan a disfrutarse en su capital

Foto: Ruinas de Tikal, en Guatemala. (iStock)
Ruinas de Tikal, en Guatemala. (iStock)

Cuando se busca destino para organizar un viaje, entre los primeros objetivos que aparecen en la mente está identificar un lugar que aporte experiencias nuevas tanto culturales como paisajísticas, así como relajantes e incluso gastronómicas. Deje de escudriñar el mapa: los viajes a Guatemala le están esperando. Este país centroamericano le ofrece todo lo que busca a través de sus preciosas ciudades coloniales, su naturaleza salvaje y sus playas caribeñas.

Aunque el territorio guatemalteco no es demasiado extenso, en sus casi 109.000 kilómetros cuadrados se localiza un gran número de atractivos que comienzan a disfrutarse en su capital, Ciudad de Guatemala, localidad a la que regresará a lo largo de su recorrido por el país. En Santiago de los Caballeros, ciudad popularmente conocida por el apodo de 'Antigua Guatemala', que adquirió tras el abandono que sufrió a finales del siglo XVIII —motivado por la destrucción provocada por varios terremotos—, tendrá la oportunidad de coincidir con un gran número de visitantes que disfrutan del lugar más visitado de Guatemala.

Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1979, Antigua Guatemala es la ciudad colonial por excelencia: sus edificios coloniales y sus calles empedradas le harán transportarse en el tiempo mientras un guía experto le hace partícipe de la historia de sus gentes. Por la tarde paseará a su ritmo, sin prisas, disfrutando de la arquitectura colorida y de escasa altura de sus construcciones, antes de partir hacia el principal poblado del Lago de Atitlán: Panajachel.

Ciudad de Guatemala. (iStock)
Ciudad de Guatemala. (iStock)

Suba a bordo de una lancha para dejarse llevar por la belleza del considerado como más importante accidente hidrográfico del departamento de Sololá. Antes de lo que le hubiera gustado —la contemplación de sus paisajes es una experiencia que todo el mundo querría dilatar en el tiempo—, sus pies estarán recorriendo Santiago Atitlán al ritmo que le marquen sus propios gustos y preferencias.

Ir a misa estando de viaje

Iglesia de Santo Tomás, en Chichicastenango. (CC)
Iglesia de Santo Tomás, en Chichicastenango. (CC)

En Chichicastenango se ubica uno de los mercados indígenas más antiguos de Guatemala. Aunque tiene actividad todos los días, los jueves y domingos son las jornadas de máxima faena comercial. Por ello, conviene planificar su visita para coincidir con el cuarto y último día de la semana, ya que tendrá posibilidad de contemplar cómo se desarrollan los trueques y acuerdos a la antigua usanza en un escenario multicolor plagado de telas, alfombras, frutas e incluso comida preparada lista para hincarle el diente.

Pero los atractivos de Chichicastenango no terminan ahí. Puesto que Guatemala es un país de fuerte tradición religiosa, resulta muy recomendable asistir a misa en la Iglesia de Santo Tomás. Los domingos, su empinada escalinata blanca se puebla de fieles que acuden al culto en un singular acontecimiento que —aunque no sea creyente— resulta digno de experimentar: durante la ceremonia tendrá la posibilidad de escuchar discursos en el idioma indígena, contemplar las numerosísimas ofrendas que se dedican a Cristo y a la Virgen y comprobar cómo la imaginería religiosa es mucho más sencilla que la europea.

Piscinas naturales en Semuc Champey. (iStock)
Piscinas naturales en Semuc Champey. (iStock)

Por la noche, descansará en Ciudad de Guatemala para comenzar al día siguiente con su ruta a través del conocido como 'paraíso natural' de las Verapaces. Tan atractivo nombre no le viene grande, pues en esta zona comenzará una aventura con multitud de cuevas y conocerá una rica variedad de flora y fauna perfecta para los amantes de la vida al aire libre.

Quetzales y descenso a cuevas impresionantes

Ejemplar de quetzal. (CC)
Ejemplar de quetzal. (CC)

En la zona suroeste de Guatemala se encuentra uno de los lugares verdes más impresionantes del país. Conocida como Reserva Mario Dary Rivera, el biotopo del quetzal es el espacio vital perfecto para contemplar el ave nacional que da nombre a la moneda guatemalteca. La exhuberante selva conservada convierte este entorno en el atractivo natural más atrayente de toda la región de la Baja Verapaz.

Reserve 'carrete' en su cámara de fotos para la siguiente excursión que le espera, pues seguro que no querrá quedarse sin recuerdos de su bajada a las cuevas del Rey Marcos en la Alta Verapaz. A tan solo seis kilómetros de San Juan Chamelco, en la aldea de Santa Cecilia, se 'escondían' unas grutas que fueron descubiertas en 1998 y que suponen un entorno natural perfecto para realizar actividades como la pesca, el ciclismo o el senderismo. Se recomienda usar repelente de insectos durante los paseos por sus caminos, pues al ser un entorno húmedo con balsas de agua son frecuentes las picaduras.

Su experiencia espeleológica continuará al día siguiente, cuando las cuevas de Kamba le ofrezcan darse un baño en sus aguas, trepar por sus paredes o deslizarse por los toboganes naturales que la erosión acuática ha ido labrando en la piedra. Las cuevas de la Candelaria, consideradas asimismo como una de las catedrales guatemaltecas de la espeleología, engloban dos grutas secas y un divertido recorrido flotando sobre tubos en su interior. Este lugar también es ideal para los amantes de la historia, pues fue destino de peregrinación de gran importancia para la civilización maya.

'La casa del dios de la Luna' y las ruinas de Tikal

El parque ecológico de Hun Nal Ye, cuyo nombre se traduce como 'casa del dios de la Luna' de los mayas, será el entorno perfecto para soltar adrenalina y disfrutar de la naturaleza al mismo tiempo. En su interior se encuentra un cenote, ejemplo de los depósitos de agua manantial que tan destacados resultaban en la cultura maya, donde los visitantes pueden refrescarse y darse un chapuzón en sus aguas de color turquesa. Si lo prefiere, también puede 'imitar' a Tarzán deslizándose en tirolina —'canopy'— entre las copas de los árboles; navegar en kayak; montar a caballo, o realizar un descenso de 'rappel' al vacío de unos 70 metros.

Ruinas de Tikal, en Guatemala. (iStock)
Ruinas de Tikal, en Guatemala. (iStock)

Tras esta aventura, recorrerá la antigua ciudad maya de Ceibal y hará noche en el municipio de Flores Petén. Descanse y recupere fuerzas, pues al día siguiente le espera la visita al Parque Nacional Tikal y conviene que sus ojos estén todo lo abiertos posible para no perderse ni un solo detalle. Declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979, las ruinas de este lugar suponen uno de los mayores yacimientos arqueológicos de la civilización maya precolombina. Hay tanta vegetación alrededor de sus pirámides que es difícil asimilar el entorno en su conjunto, pero en el Gran Jaguar —la construcción principal del parque, con 45 metros de altura— le será más sencillo imaginar cómo eran el callejero de la antigua ciudad y la vida de sus habitantes gracias a las explicaciones de un guía experto.

Y de las piedras de las ruinas... al agua de Río Dulce, donde una lancha le permitirá apreciar la riqueza cultural de su entorno. En él se contempla sin dificultad la influencia de la comunidad garífuna en esta región de la costa este de Guatemala, donde la concepción 'jamaicana' de la vida se identifica fácilmente en la Isla de Pájaros y la localidad de Livingston. Allí, las rastas, los tambores o las comidas elaboradas con plátanos verdes y puré de coco serán el broche final a su viaje antes de poner rumbo a casa partiendo desde el aeropuerto de Ciudad de Guatemala.

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