un viaje de nueve días

Crucero por el Caribe: así se viven Cuba, Jamaica, Islas Caimán y México

“Nunca tan hermosa cosa vido”, sentenció Cristóbal Colón refiriéndose a Cuba en 1492. En su cuaderno de bitácora, el más famoso marinero de todos los tiempos

Foto: Hacer un crucero por el Caribe es una opción ideal para conocer varios países en poco tiempo
Hacer un crucero por el Caribe es una opción ideal para conocer varios países en poco tiempo

5“Nunca tan hermosa cosa vido”, sentenció Cristóbal Colón refiriéndose a Cuba en 1492. En su cuaderno de bitácora, el más famoso marinero de todos los tiempos dio en el clavo al definir esta isla de preciosas playas y frondosa vegetación. Ahora, siete siglos después de que el navegante pusiera los pies en sus costas, es posible disfrutar de su paisaje en pleno esplendor. 

Lo que Colón jamás se hubiera imaginado es que las casi despobladas tierras que descubrió se han convertido en un lugar perfecto para el turismo en todas sus variantes (familiar, de aventura, gastronómico, cultural, etc.). Tan es así que, desde la apertura cubana a Estados Unidos, resulta muy complicado encontrar alojamiento en la capital de Cuba. La Habana, con sus pintorescos edificios y sus colores brillantes, es uno de los destinos favoritos de los americanos. Pero no se preocupe que también hay cama para usted. ¿Qué mejor que pernoctar en la ciudad a bordo de un barco, como antaño lo hiciera Colón?

La isla más grande del Caribe puede ser explorada zarpando en un crucero – que también navega por aguas jamaicanas, caimanesas y mexicanas–. Allí, en su capital, los singulares coches históricos que circulan por las calles nos darán la bienvenida a ritmo de son cubano mientras paseamos por el Malecón, el barrio de Marianao, el Museo de la Revolución o la plaza de la Catedral. Tampoco hay que perderse el Castillo de los Tres Reyes del Morro –una construcción del siglo XVI famosa por sus cañones– ni el Palacio de los Capitanes Generales –antigua residencia oficial de los gobernadores de La Habana colonial que hoy actúa como Museo de la Ciudad–.

Una postal típica de Cuba, con sus vibrantes colores y sus coches antiguos (iStock)
Una postal típica de Cuba, con sus vibrantes colores y sus coches antiguos (iStock)

“Todavía se puede saborear el daiquiri favorito de Hemingway”

A apenas unos kilómetros de la capital cubana, en San Francisco de Paula, se puede visitar el hogar del famoso escritor Ernest Hemingway. Siempre vinculado a la isla, desde Finca Vigía disfrutaba de su daiquiri favorito sentado en uno de los sillones de su salón. A día de hoy, el restaurante Floridita continúa preparando esa receta y obsequia con ella a todos los clientes que deseen sentirse genios de la literatura… al menos por unas horas.

Otra bebida típica de Cuba es la canchánchara, un cóctel de zumo de limón, miel y ron local que no hay que dejar de probar. En el pueblo de Trinidad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988, lo sirven para acompañar la visión de su céntrico parque y catedral, aunque sin duda también se puede pedir mientras se contempla el espectáculo de fama internacional del Cabaret Tropicana – más de 200 artistas cantan y bailan al ritmo de una orquesta en directo a la vez que los turistas degustan una exquisita cena–.

Mural de la Prehistoria, en el Valle de Viñales de Cuba (CC)
Mural de la Prehistoria, en el Valle de Viñales de Cuba (CC)

Pero Cuba no es solo ron y puros cuya fabricación se puede presenciar acudiendo a sus correspondientes factorías. Aunque muchos lo desconocen, en la provincia de Pinar del Río descansa el inmenso Mural de la Prehistoria dibujado en colores intensísimos sobre una pared rocosa. Dentro, una cueva navegable actúa de 'hermana pequeña' de nuestro crucero. El Valle de Viñales se convierte en un ejemplo claro de que la isla ofrece una amplia variedad de posibilidades: desde cultura y tradición en su capital, hasta frondosas vegetaciones y playas de ensueño como las de Varadero.

Montego Bay (Jamaica)

Bob Marley, uno de los músicos más recordados de Jamaica, nos instaba en una de sus canciones a “no llorar”. Después de ser atracar en el puerto de su isla, resulta imposible hacerlo al menos que sea de felicidad. Playas de arena finísima y aguas cristalinas saludan a los visitantes que se animan a conocer este lugar de vibrantes contraste: por un lado, la blancura de la costa; por otro, el verde chillón de su vegetación interior.

La experiencia de trepar bajo una cascada de agua de más de 180 m. es inigualablePara conocer ambos, Jamaica ofrece paseos en jeep o ‘buggy’ de dos plazas que conducen los propios visitantes; experiencias de aventura sobre plataformas entre árboles y tirolinas; rafting para los más osados que se atrevan a navegar por el río Martha Brae o viajes en kayak con fondo de cristal por Cala Delfín hasta llegar a las cataratas del río Dunn. Allí, habrá que remontar una caída de agua de más de 180 metros que se desborda creando cascadas sobre terrazas naturales de piedra que se pueden trepar.

Cataratas del río Dunn (CC)
Cataratas del río Dunn (CC)

Regresando hacia la zona de costa, la región turística de Negril y sus 11 kilómetros de arena blanca cuenta con varios resort donde sirven buffet para reponer fuerzas. Si para ello elegimos el Ricks Café, con la boca abierta –literalmente– nos dejarán los saltadores locales que se precipitan al mar desde alturas que varían desde los 12 a los 30 metros. Tan espectaculares saltos son fruto de muchas horas de entrenamiento, aunque parezca cosa de magia.

Y es que para conocer el lado más esotérico de Jamaica habrá que viajar hasta la Mansión Rose Hall, edificio que se dice fue hogar de la Bruja Blanca de Rosehall y que está envuelto en un halo de historias de brujería, hechizos, asesinatos y esclavos que claman venganza a sus amos. Los más valientes no dudarán en llevarse un souvenir con la imagen de esta casa pero, si prefiere adquirir algo menos ‘oscuro’, podrá hacerlo sin pagar demasiado: recuerde que en Montego Bay las compras están libres de impuestos.

George Town (Islas Caimán)

Si le ha gustado la idea de no para tasas por los productos que compra, no puede dejar de visitar George Town. La capital de las Islas Caimán es famosa por su política económica libre de impuestos, pero también por los impresionantes paisajes que se encuentran al bajar del barco. Los amantes del esnórquel encontrarán en sus playas el entorno ideal para bucear entre brillantes peces de colores y aguas que parecen de cristal.

Mande una postal desde el 'infierno'… literalmenteComo experiencia única se pueden contratar excursiones que permiten la inmersión entre los restos de un barco naufragado hace 40 años. Proa y popa se han poblado de un sinfín de corales, algas, langostas y morenas que conviven con el turista. Si prefiere disfrutar de la fauna marina desde fuera del agua, también puede hacerlo si se deja caer por el criadero de tortugas Turtle Farm. Y no se asuste si encuentra tortugas de más de 270 kilos… no comen humanos.

Tortuga en la Turtle Farm de las Islas Caimán (CC)
Tortuga en la Turtle Farm de las Islas Caimán (CC)

Muy curiosa resulta la visita al pueblo de Hell. En español, ‘hell’ se traduce como ‘infierno’, así que si alguien le manda al ídem podrá contestarle que ya ha estado. Tan llamativo nombre provoca que los visitantes se animen a comprar postales y enviarlas por correo: imaginen la sorpresa de sus amigos o familiares cuando lean sus palabras bajo un matasellos procedente del mismísimo averno...

Cozumel (México)

Los que han visitado Cozumel dicen de esta isla que bien podría ser el paraíso en la Tierra. Quizá no exageren: aventura y relax se dan cita en una extensión de no más de 650 kilómetros cuadrados que, a pesar de no ser una superficie demasiado grande, está plagada de recursos para disfrutar durante la estancia en su crucero.

Entre ellos, paseos en ‘buggy’, esnórquel en el Parque Nacional Chankanaab –que además es una reserva marina protegida–, ‘paddle board’, encuentros con delfines en ‘Dolphinaris’, kayak o incluso el tobogán acuático de Platinum, ubicado en el Parque Acuático Fury que hace las delicias de grandes y pequeños.  Tampoco hay que dejar pasar la ocasión de visitar la increíble Laguna Azul, la única laguna interior del mundo que puede presumir de tener una formación coralina en sus aguas.

Ruinas mayas de Tulum, en México (CC)
Ruinas mayas de Tulum, en México (CC)

Dejando la isla atrás y cruzando los pocos kilómetros que la separan del continente, México es el destino ideal para los que buscan hacer un viaje en el tiempo y encontrarse con civilizaciones milenarias. Visitar este país y no acercarse hasta las ruinas mayas de San Gervasio, Tulum –única ciudad maya levantada sobre las aguas del Caribe– o Chichén Itzá es casi pecado. Las dos primeras están muy cerca de la costa, y en ellas se pueden encontrar hasta desde 60 templos restaurados hasta intrigantes escrituras jeroglíficas.

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