falta de visibilidad en las estadísticas

Por qué los hombres no pueden trabajar como asistentes de hogar (aunque quieran)

Los prejuicios impiden que sean tenidos en cuenta para limpiar la casa, cuidar de ancianos o de niños. Algunos se han encontrado el rechazo de las propias mujeres

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Tras la remontada del Barça ante el PSG, Gerard Piqué avisó ante los micrófonos: “Harán falta enfermeras porque hoy se va a hacer mucho el amor”. El defensa azulgrana echaba sal en la herida de dos colectivos: el de los madridistas y el de los 284.184 hombres que se dedican a la enfermería según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Ellos son los menos en una profesión que sigue siendo vista como un trabajo 'de mujeres'. Y solo es una más entre las muchas que así se consideran.

La limpieza del hogar o el cuidado de los niños son dos tareas que siguen recayendo sobre las mujeres tanto en la pareja como en el ámbito laboral. Es muy difícil encontrar a hombres que trabajen como empleados domésticos. Los que lo intentan denuncian la discriminación que sufren por ser hombres.

Paco, un extremeño de 56 años, comenzó a pensar en trabajar como asistente tras perder su trabajo en la construcción. “Me ofrezco de interno, para cuidar a gente mayor, plancho, cocino… pero siempre me dicen que prefieren a una mujer”, lamenta. En su último trabajo, cuidando a una anciana, duró dos meses. “Encontraron a otra persona y decían que tenía más mano. Mentira, sé que es porque ella era una mujer”.

Denuncia que, por ser hombre, tiene aún más difícil encontrar trabajos bien pagados. “Te tienes que rebajar a ganar 5 euros la hora, que es el precio de algunas extranjeras. Y luego encima te quieren regatear más, porque saben que estás desesperado y por eso te ofreces para limpiar casas. De otra forma ni loco, sabes que es una batalla perdida por tu género”, se queja, antes de zanjar: “Tengo 56 años y sé coger una escoba tan bien como la coge una mujer, o como la gente cree que la coge una mujer”.

Problemas con las compañeras

“A mí me han llegado a llamar de madrugada mujeres diciendo que me dedique a otra cosa, que les estoy quitando la comida”, denuncia Ángel, un madrileño que intentó, sin éxito, ganarse la vida como empleado de hogar. “Pensé que igual que cuido de mi casa, podía cuidar de la de otra gente y ganar dinero a cambio. Puse el anuncio en milanuncios.com a ver si alguien me llamaba, pero tampoco tuve mucho éxito”, sostiene.

Tras dos meses, Ángel encontró trabajo en otro sector y retiró su anuncio, pero asegura que fue “acoso y derribo” lo que vivió por parte de algunas mujeres. “Solo buscaba una salida porque estaba desesperado, pero te aseguro que no recomiendo a ningún hombre pasar por eso”.

“Las mujeres tienen miedo de la competencia masculina porque siempre que hemos competido contra ellos, hemos perdido”

Según Amparo Lasén, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, no es de extrañar que haya mujeres que se sientan amenazadas ante el intento de algunos hombres de trabajar como asistentes. “Las mujeres ven la limpieza doméstica como su último reducto de trabajo y entiendo que tengan miedo de la competencia masculina, porque siempre que hemos competido contra ellos, hemos perdido”.

“Los estereotipos de género tradicionales siguen muy vivos. La limpieza se ha visto como algo femenino y por eso se desconfía de los varones, como pasa en sectores percibidos como masculinos cuando intenta entrar en ellos una mujer”, explica. No hay ninguna estadística para saber cuántos varones desempeñan este trabajo en España, mientras que la Organización Internacional del Trabajo calcula que hay 614.200 mujeres que trabajan como empleadas del hogar, de las que un 69% están dadas de alta en la Seguridad Social.

El cuidado de los niños, a debate

“Nunca dejaría a mi hijo en manos de un desconocido”. ¿Y de una desconocida? Muchas madres han tratado el tema en foros de Facebook, y la respuesta es unánime: cuidadora, sí, cuidador, no. El Confidencial se ha puesto en contacto con varias empresas que ofrecen servicios de canguros, como 'House and kids' o 'Canguro en casa' cuyas páginas webs ofrecen trabajadoras y aseguran que “no contemplan” ampliar su catálogo a los hombres.

Los hay que optan por seguir el camino como 'au pair' en el extranjero, donde pueden tener más opciones a encontrar trabajo. Uno de esos jóvenes es Pedro J. Sánchez, un extremeño que cuidó durante 4 meses a un niño con autismo en la región francesa de Ardèche.

“Si lo que quieren es utilizar a esa persona para que se ocupe de la casa y de los niños, entonces van a querer siempre a una mujer”

“Esta familia en concreto buscaba un chico porque el pequeño a veces manifestaba un comportamiento agresivo con las chicas por su enfermedad”, relata. Aunque destaca que no se sintió discriminado en ningún momento por su género, sí señala la diferencia entre trabajar como 'au pair' siendo hombre o mujer. “Si lo que la familia quiere es que cuides de sus hijos, no suele haber mayor problema. Otra cosa es que quieran utilizar a esa persona para que también se ocupe de la casa. Entonces van a querer siempre a una mujer”.

Para la socióloga Lasén, el miedo de los padres a dejar a sus hijos con un hombre desconocido podría responder “a la mayor visibilidad de los casos de abusos de menores, ya que la mayoría de ellos los llevan a cabo hombres. La desconfianza se suma al estereotipo de género, y puede ser injusto, pero son consecuencias lógicas de los prejuicios”.

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