la amenaza de otras elecciones, en el aire

May no dimite: pasa de ser la heredera de Thatcher a aferrarse a un cargo en el aire

La primera ministra británica contaba con capitalizar la imagen de 'nueva Dama de Hierro', pero como le sucedió a Edward Heath en 1974, su cálculo ha fallado estrepitosamente... pero no se va

Foto: Un manifestante con una máscara de Theresa May posa fuera de Downing Street, el 9 de junio de 2017. (Reuters)
Un manifestante con una máscara de Theresa May posa fuera de Downing Street, el 9 de junio de 2017. (Reuters)

Theresa May iba para Margaret Thatcher, pero se ha quedado en Edward Heath. Lejos de simular la barrida histórica a la oposición similar a la que logró la Dama de Hierro sobre Michael Foot en 1983 -cuando superó a los laboristas por 144 asientos-, la hija del vicario ha llevado ahora al Reino Unido hacia un Hung Parliament (parlamento sin mayoría), el peor de los escenarios posibles ante las inminentes negociaciones del Brexit.

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Como Heath en 1974, la (aún) líder tory decidió adelantar los comicios para conseguir un mandato “fuerte y estable”. Como ocurriera con Heath, la (aún) líder tory no ha logrado su propósito y el país se encuentra ahora en un momento de gran inestabilidad. Igual que Heath, la (aún) líder tory se aferra ahora el cargo y decide no dimitir.

La intención de May es visitar este mediodía a la reina Isabel II para mostrarle su intención de formar Gobierno. Durante este fin de semana se llevarán a cabo unas negociaciones claves con el Partido Unionista Democrático (DUP), la formación monárquica y anglicana más importante de Irlanda del Norte, que con sus 10 escaños podría permitir al Partido Conservador (317 asientos) gobernar. La mayoría absoluta se consigue con 326 escaños. El objetivo, en cualquier caso, no es formar coalición sino tener el apoyo de los norirlandeses.

De esta manera, May podría sobrevivir. La pregunta es: ¿hasta cuándo? La amenaza de otros comicios ya planea sobre Downing Street.

En 1974, Heath se aferró al poder durante cuatro días intentando buscar pactos. Finalmente dimitió y Harold Wilson se trasladó a Downing Street. El laborista convocó elecciones ocho meses más tarde. Consiguió mayoría absoluta convirtiéndose así por cuarta vez en primer ministro.

Arlene Foster, líder del Partido Demócrata Democrático (DUP), celebra los resultados electorales. El DUP puede convertirse en el socio de Gobierno de May. (EFE)
Arlene Foster, líder del Partido Demócrata Democrático (DUP), celebra los resultados electorales. El DUP puede convertirse en el socio de Gobierno de May. (EFE)

Una inestabilidad inasumible

Westminster, sin embargo, no puede permitirse ahora este periodo de inestabilidad. Las negociaciones del Brexit comienzan el 19 de junio, aunque el representante de la UE, Michel Barnier, ha dicho este viernes que primero Reino Unido “debe estar listo”. Es obvio que desde Bruselas no quieren desvelar sus cartas hasta que no haya un interlocutor clave.

Pero eso sí, el reloj de arena ya va descontando minutos, porque el calendario de dos año se mantiene y el Reino Unido debería abandonar el bloque para otoño de 2019. Cuando más tiempo tarden en formar Gobierno en Londres, menos tiempo tendrán para negociar un acuerdo. Y a priori, esto podría facilitar un Brexit blando, con el país quedando finalmente dentro del mercado único con un modelo similar al de Noruega.

El divorcio del bloque comunitario supone ahora para Londres renegociar, al menos, 759 tratados internacionales. Además de las negociaciones con la UE, el Gobierno electo deberá dibujar sus nuevas relaciones con 168 países, según un estudio publicado por Financial Times. Entre los tratados internacionales sobre la mesa, deberá lidiar con 295 acuerdos bilaterales y multilaterales de comercio, así como 202 textos de regulación compartida que abarcan desde normativa antimonopolio hasta políticas de intercambio de datos.

El rotativo británico agrega que también requieren atención 69 acuerdos pesqueros, que establecerán el acceso a determinadas aguas y cuotas de capturas, 65 pactos de transporte, en su mayoría en relación a la aviación, 49 acuerdos aduaneros, 45 en el sector de la energía nuclear y 34 relacionados con la agricultura. "El precedente más cercano en el que se puede pensar es la suspensión de un país. Se va a empezar prácticamente de cero. Será un proceso difícil y repetitivo", señaló al FT el ex abogado del Gobierno británico Andrew Hood. En definitiva, un panorama “perfecto” para un Ejecutivo sin mayorías.
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