el legado económico de hollande

Macron hereda una bomba de relojería: los déficits del Estado

Traspaso de poder y una herencia económica envenenada. Hollande escenificará el domingo la entrega a Macron del mando. El código nuclear y una bomba de relojería: los déficits

Foto: (Imagen. E. Villarino)
(Imagen. E. Villarino)

Traspaso de poder y una herencia económica envenenada. François Hollande escenificará el próximo domingo la entrega a Emmanuel Macron del mando de la República. El código nuclear y una bomba de relojería: los déficits del Estado.

Si François Hollande decidió no presentarse a la reelección fue porque era consciente de su impopularidad. Si su impopularidad es tan elevada se debe a que en cinco años no consiguió los resultados económicos que su país esperaba y él prometió. El aumento del desempleo, de los déficits y de la deuda anclaron su mandato lejos de la recuperación deseada. Emmanuel Macron lo había dicho claramente antes de ser elegido. Su primera medida será hacer una auditoría de las cuentas de la nación.

La Francia de Hollande no es un buen alumno europeo. Desde 2007 no cumple la regla del 3% de déficit defendida por Bruselas. La Comisión Europea prevé un 3,3% en 2107. París apuesta por un 2,7. Con el 1,7 de creciminento previsto para este año, Macron recibe una patata caliente que en 2018 le puede costar una sanción a su país. Para el europeísta número uno de Francia, no sería un buen comienzo en la UE.

La deuda pública francesa despidió 2016 al 96% del PIB. Los bajos tipos de interés le han salvado de momento, pero bastaría una subida de un punto para dejar al país con el déficit al aire. Con más de dos billones de pasivo -35.136 euros por habitante- Francia se endeuda a una velociad de 2665 euros por segundo.

Óscar Valero. LyonÓscar Valero. Lyon

Paro, primer objetivo

Pero las cifras más comprensibles para el ciudadano son las que reflejan el desempleo. Hollande se puso como objetivo prioritario en 2102 detener la curva ascendente del paro. Es uno de sus fracasos más espectaculares. Francia tiene un 10,1% de parados, que se cifran en más de tres millones y medio de personas (2,9 en 2012), aunque la cifra real, si no se maquillan los resultados con 'stages', ayudas y otros mecanismos utilizados por la Administración, sería más de seis millones los ciudadanos a la búsqueda de un contrato.

Los reformistas franceses prefieren no mirar las cifras de Eurostat para no deprimirse: Alemania, un 3,9% de desempleo, e, incluso, citan a a España como ejempo de reducción del número de parados. La reforma del mercado de trabajo es uno de los objetivos que François Hollande quiso llevar adelante. Pero se despertó un poco tarde. Sus críticos, entre ellos Macron, le reprochaban haber pasado los dos primeros años de mandato en la inacción.

Hollande junto al presidente electo Emmanuel Macron durante la celebración del triunfo contra la Alemania nazi, en París. (Reuters)
Hollande junto al presidente electo Emmanuel Macron durante la celebración del triunfo contra la Alemania nazi, en París. (Reuters)

Reformas aplazadas

La Ley El Khomry, una reforma moderada y descafeinada por el ala izquierda socialista, pretendía reformar el sistema añadiendo ciertos toques de apertura liberal. El punto 'estrella' en esa nueva ley de trabajo era la posibibilidad para las empresas de negociar directamente con sus trabajadores sin pasar por los acuerdos de ramas, hasta ahora vigentes.

Para Macron, la lucha contra el paro pasa por la bajada de cargas sociales a las empresas y la reducción del impuesto de sociedadesDos de los principales sindicatos ya dejaron claro en la calle lo que pensaban de esa reforma. Fue la puntilla para un Gobierno socialista sin fuerzas y acogotado por la inmediatez de unas elecciones, y consciente de que su candidato oficial iba a perder estrepitosamente. Emmanuel Macron deberá convencer a las fuerzas sindicales más radicales de la necesidad de liberar el mercado de trabajo. Ya ha señalado que no cederá sobre la Ley El Khomry. También le han avisado desde las centrales que "no pasará". El nuevo presidente está dispuesto a gobernar por decreto si no se llega a un acuerdo. Su fuerza de disuasión dependerá del poder que adquiera en las legislativas de junio.

Ayudar a las empresas es un delito para la Francia de izquerdas. Hollande tomó una decisión que le costó los ataques de su propio campo. Creó el Crédito de Impuesto para la Competitivad y el Empleo (CICE), 24.000 millones destinados a ayudar a las empresas a invertir, innovar y en definitiva, a contratar empleados.

Emmanuel Macron quiere transformar el CICE en una reducción perenne de las cotizaciones patronales. Para el nuevo mandatario, la lucha contra el desempleo pasa, entre otras acciones, por la bajada de cargas sociales a las empresas (entre 6 y 10 puntos) y la reducción del impuesto de sociedades, entre un 33,3 a un 25%. Como contrapartida, las empresas serán sancionadas si abusan de los contratos temporales.

Daniel IriarteDaniel Iriarte

Un paraíso insostenible

François Hollande deja una huella de 79.000 millones de euros de aumento de impuestos en cinco años. Hay menos franceses contribuyendo al fisco que compatriotas disfrutando de ayudas del Estado. Francia es campeona del mundo en gasto social, con un 56,2% del PIB, según datos de Eurostat. Los franceses están orgullosos de su modelo, que les protege de las desiguadades, dice Maxime Ladique, un responsable de políticas sociales de la OCDE, pero "con un sistema tan complejo y una importante presión fiscal, el Estado no puede gastar más; debe gastar mejor", asegura el especialista. Francia es desde 2016 el líder europeo en nivel de imposición obligatoria, con un 45,7%, por encima de Dinamarca y Finlandia

El país tiene también otros récords que encarecen sus gastos: la media de vida laboral es de 35 años, cuando en Alemania o Gran Bretaña es de 38. Los franceses, además, pasan una media 25 años disfrutando de la pensión por jubilación.

Macron conoce bien esos números porque ha trabajado como consejero económico y como ministro de Finanzas en el gobierno de François Hollande. De su antigo jefe va a heredar unas cifras envenenadas que ni su antecesor en el cargo ni los anteriores gobiernos de centroderecha han querido abordar, para asegurarse una paz social que ha bloqueado el sistema.

Muchos recuerdan ahora que Charles De Gaulle decía que los franceses solo hacen reformas cuando hacen revoluciones. Emmanuel Macron tituló su libro-programa 'Revolution'. Le toca ahora dar la razón al General y Presidente.

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