"nadie quiere vivir en un estado policial"

Atentado de Londres: ¿deben los 'bobbies' llevar armas?

La muerte del agente Keith Palmer, desarmado ante el terrorista, ha reabierto el debate sobre si los célebres policías de proximidad británicos deben portar instrumental letal ante estas amenazas

Foto: Agentes de policía se disponen a cruzar una calle ante el Parlamento británico, en Londres, el 24 de marzo de 2017. (Reuters)
Agentes de policía se disponen a cruzar una calle ante el Parlamento británico, en Londres, el 24 de marzo de 2017. (Reuters)

¿Podría haber salvado su vida el agente Keith Palmer si hubiera llevado un arma? El terrorista que atentó este miércoles contra Westminster acuchilló al policía en su intento por entrar en el Parlamento, sin que éste tuviese nada con qué defenderse.

En 2016, cuando los británicos vieron cómo los yihadistas atacaban Francia, Alemania y Bélgica, el jefe de policía de Londres ya advirtió que era tan solo cuestión de tiempo que Reino Unido se uniera a la lista. Sin embargo, más del 90 por ciento de los oficiales de policía de la capital británica realizan sus deberes diarios sin arma. La mayoría tan solo porta una porra, esposas y ocasionalmente gas de pimienta.

Hasta hace dos años, patrullas armadas custodiaban la entrada al Parlamento, pero se eliminaron porque los propios parlamentarios lo consideraban "intimidatorio". Tras el último ataque este aspecto de la seguridad va a revisarse, aunque Westminster retomará su actividad el próximo lunes sin agentes armados a sus puertas.

Cuando Scotland Yard fue fundada en 1829, había miedo a los militares y se decidió que agentes armados en la calle no tranquilizarían. Han pasado casi dos siglos y los 'bobbies' siguen sin patrullar con armas de fuego. Pero los tiempos han cambiado y ahora las fuerzas de seguridad están más que nunca en el punto de mira. ¿Ha llegado el momento de cambiar la tradición en la democracia más antigua de Europa?

En Reino Unido, las metamorfosis llevan su tiempo. Y el respeto a las libertades civiles se entiende de otra manera. Los británicos no tienen por ejemplo DNI para no violar su libertad. Y esta corresponsal ha visto hace años con sus propios ojos cómo los agentes esperaban a que un individuo terminara su rezo antes de detenerle. En los tiempos actuales, una policía armada ¿haría sentir a los ciudadanos más seguros? ¿O por el contrario se enviaría el mensaje opuesto?

Aunque a día de hoy hay un número mayor de policías armados custodiando Westminster, el terrorista que atentó este miércoles fue abatido por un perfil relativamente raro de las fuerzas de seguridad del país, uno que había sido entrenado para usar un arma de fuego.

Un agente de policía ante un tributo floral a las víctimas del atentado, en Londres. (Reuters).
Un agente de policía ante un tributo floral a las víctimas del atentado, en Londres. (Reuters).

Siete balas en un año

En los doce meses anteriores a marzo de 2016, la Policía en Inglaterra y Gales sólo disparó siete balas, según las cifras del Ministerio del Interior. En agosto del año pasado, cuando un adolescente que sufría un episodio de esquizofrenia paranoica mató a una turista estadounidense en una concurrida calle de Londres, la policía armada se precipitó a la escena, pero no se utilizó ninguna bala. Los agentes fueron capaces de reducir al atacante, Zakaria Bulhan, usando un arma de aturdimiento. Nada más.

Siete balas es, en cualquier caso, la cifra más elevada desde 2009. En el mismo periodo previo a marzo de 2013, sólo hubo 3. Y el año de 2015, seis.

En definitiva, unos números que se alejan bastante de los de Estados Unidos donde, según el rotativo The Guardian, los agentes mataron en 2016 a 1.092 personas. Aunque, en cualquier caso, hay que tener en cuenta que de cada 100 personas en Gran Bretaña, menos de cuatro de ellos posee un arma de fuego, según GunPolicy.org, un proyecto dirigido por la Universidad de Australia de Sydney. En los Estados Unidos, sin embargo, hay más de un arma por persona.

Pero volviendo al ataque de este miércoles, los funcionarios británicos habían aceptado desde hace mucho tiempo que un atentado de esta característica era "muy probable". Con todo, consideraron que los servicios de inteligencia y la vigilancia a la comunidad eran mejor opción que armar a los agentes para mantener la ciudad más segura.

"En una sociedad libre y democrática, debe haber un equilibrio entre la democracia, la libertad y un estado policial. Ninguno de nosotros quiere vivir en un estado policial", asegura Brian Dillon, ex jefe de armas de fuego de la Policía Metropolitana. "Sabemos que algunos ataques serán inevitables. No todo el mundo puede ser detenido en el instante preciso", matizó.

Agentes armados pasan ante unas flores en homenaje a las víctimas de los atentados, en Parliament Square. (Reuters)
Agentes armados pasan ante unas flores en homenaje a las víctimas de los atentados, en Parliament Square. (Reuters)

Examinados por Asuntos Internos

Mientras que los disparos que involucran a la policía son relativamente comunes en los Estados Unidos, las autoridades en Reino Unido tienen que revisar cada caso se manera minuciosa. En definitiva, cada vez que un oficial de policía británico dispara y hiere o mata a alguien, automáticamente pasa a la Comisión Independiente de Quejas de la Policía (IPCC). Es más, aunque el oficial que disparó el terrorista este miércoles ha sido calificado como un héroe, su caso también será referido al IPCC, aunque eso no significa que vaya a haber una investigación o se le acuse de algún cargo.

Este proceso no está exento de críticas. Algunos policías se han quejado de que los oficiales son reacios a ser entrenados con armas de fuego porque temen quedar luego atrapados en largas investigaciones en el caso improbable de que tengan que usar su arma.

"Los oficiales han visto lo que les sucede a sus colegas que han tenido que usar fuerza letal para proteger al público", aseguraba el mes pasado el que fuera comisario de la Policía Metropolitana, Bernard Hogan-Howe. "Cada vez más, parecen ser retratados como sospechosos, basados, sólo puedo asumir, en una creencia subyacente de que deben haber actuado de manera criminal si alguien ha muerto".

La policía británica está tratando de reclutar a más oficiales de armas de fuego, pero la inmensa mayoría permanecerá desarmada. Las autoridades en Reino Unido siguen creyendo que de esta manera se consigue el equilibrio perfecto.

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