reduce sueldos; precios e impuestos se disparan

El 'Califato' ya está en quiebra

Atrás quedaron los tiempos en los que el ISIS pagaba salarios competitivos. Los ataques a sus fuentes de financiación o la caída del petróleo han castigado seriamente su tesorería
Foto: Milicianos del ISIS inspeccionan una perfumería en Raqqa, su 'capital' en Siria, en septiembre de 2014 (Reuters).
Milicianos del ISIS inspeccionan una perfumería en Raqqa, su 'capital' en Siria, en septiembre de 2014 (Reuters).

Atrás quedaron los tiempos en los que el 'Califato' se podía permitir pagar a sus habitantes salarios competitivos y beneficios laborales. El control de infraestructuras críticas, como la presa de Mosul, y los ingentes ingresos obtenidos mediante el contrabando de petróleo, obras de arte y otros elementos, les permitía abonar a sus combatientes salarios de entre 400 y 1.200 dólares al mes, más pluses de 50 y 25 dólares por cada esposa e hijos, respectivamente, según el Servicio de Investigación del Congreso de EEUU. Se calcula que en 2014 los ingresos totales del ISIS superaron los 1.200 millones de dólares, de acuerdo con los cálculos de la Corporación Rand. Aún en fecha tan reciente como el pasado agosto, el Estado Islámico lanzó un video titulado “El Regreso del Dinar de Oro”, en el que prometía “romper el sistema financiero capitalista de esclavitud de EEUU” a través del establecimiento de una divisa propia que se utilizaría en todo el 'Califato'.

Pero desde hace meses, a la organización no le salen las cuentas. Los ataques occidentales a sus fuentes de financiación, la caída de los precios del petróleo (especialmente el de contrabando), y el deterioro de las condiciones de vida en los territorios controlados por el ISIS, con el consiguiente encarecimiento de precios, han castigado seriamente la tesorería del grupo liderado por Abu Bakr Al Bagdadi. Otro factor es la prohibición de trabajar a las mujeres, que está teniendo un impacto destacable en la productividad.

'Al Estado Islámico le es hoy en día más difícil convencer a posibles adeptos de las ventajas que existen al unirse a ellos: no solo se resquebrajan militarmente, también económicamente'En enero, el grupo decretó una reducción del 50 por ciento en los sueldos de los combatientes. “Debido a las circunstancias excepcionales por las que está pasando el Estado Islámico, se ha tomado la decisión de cortar los salarios de los muyahidín a la mitad”, se lee en un comunicado emitido por los líderes de la organización. “Nadie estará exento de esta decisión sin importar cuál sea su posición, pero la distribución de asistencia de comida seguirá dos veces al mes como hasta ahora”, continúa el texto.

Según los testimonios que llegan desde las regiones bajo control yihadista, los precios de los productos básicos se han disparado. “Antes de la llegada del ISIS, un litro de gasolina costaba 30 céntimos; ahora son 2 dólares. Una bombona de gas para cocinar eran 5 dólares; ahora son 25”, dice un habitante de la ciudad iraquí de Mosul identificado como Saeed, en un extenso reportaje de la revista 'Newsweek'. La carne también ha subido un 70%, y el precio del azúcar se ha duplicado.

“Al Estado Islámico le es hoy en día más difícil convencer a posibles adeptos de las ventajas que existen al unirse a ellos: no solo se resquebrajan militarmente, también económicamente”, dice Gabriel Garroum, un experto en el Estado Islámico con base en Estambul. “El reclutamiento es sin duda un aspecto clave para el ISIS, pero ¿cómo seguir utilizando la narrativa que dibuja Raqqa como una experiencia bucólica, apetecible y rica?”, comenta.

“El problema radica en su estructura de gobernanza sociopolítica y militar, que se basaba en una afluencia de dinero muy importante, básicamente a través del saqueo y otras actividades ilegales difíciles de sostener a largo plazo. Esto permitía no solo ser contundentes en el campo de batalla, sino proveer servicios y salarios que mantenían a toda su gente motivada, leal, y, sobre todo, convencida”, indica Garroum. “Con los sueldos rebajados al cincuenta por ciento, el aumento de los bombardeos y las presiones de otros grupos armados adyacentes a su territorio, el ISIS lo tendrá mucho más difícil para mantener alta la moral de sus soldados y convencerles de que hay que seguir luchando por el proyecto. La ideología es importante, sí, pero en semejante contexto, el dinero puede serlo más”, añade.

Milicianos chiíes que se han unido al ejército iraquí para combatir contra el ISIS entrenan en Nayaf, Irak (Reuters).
Milicianos chiíes que se han unido al ejército iraquí para combatir contra el ISIS entrenan en Nayaf, Irak (Reuters).

Una de las principales razones de estos apuros es el coste de la guerra constante en las fronteras del 'Califato', que, según estimaciones del investigador Aymenn Jawad al Tamimi a partir de documentos internos de la administración del ISIS, supone dos tercios del presupuesto total del grupo. Como consecuencia, en lugares como Faluya, el alimento de los combatientes se ha reducido a dos raciones al día. Además, los pequeños privilegios gratuitos de los que disfrutaban, como las bebidas energéticas y las chocolatinas, han desaparecido. A pesar de ello, sigue existiendo una diferencia sustancial entre las condiciones de vida de los milicianos y las de los ciudadanos corrientes, cada vez más asfixiados.

Y es que, a consecuencia de estas dificultades económicas, el Estado Islámico ha incrementado los impuestos sobre los aproximadamente 8 millones de personas que viven bajo su gobierno en Siria e Irak. En un reportaje especial, la agencia Associated Press ha documentado algunas de estas medidas, que incluyen tasas de entre un 20 y un 50% a los salarios de los funcionarios. Además, está obligando a los propietarios de fábricas y a los consumidores de energía a pagar sus facturas en dólares, ante el desplome de las divisas regionales.

En lugares como Mosul, los castigos físicos, como las sesiones públicas de latigazos, han sido sustituidos por multas, y en Faluya, los familiares de un detenido pueden ahora liberarlo por 500 dólaresEn lugares como Mosul, los castigos físicos, como las sesiones públicas de latigazos, han sido sustituidos por multas, y en Faluya, los familiares de un detenido pueden ahora obtener su liberación pagando 500 dólares. Si se quiere abandonar la ciudad, tienen que abonar el doble de esa cantidad. Algo que, a medio plazo, puede ser devastador para su legitimidad.

“La gran mayoría de civiles bajo su dominio afirman que la ausencia de guerra directa en su territorio y la relativamente mejor capacidad de gobernanza son aspectos clave para su aquiescencia. Un aumento de la coerción en la tasación, o incluso aumento en las confiscaciones para financiar sus actividades militares a costa de las sociales, puede generar mayores posibilidades de activismo y descontento social manifiesto, aún a pesar de que las posibilidades de alzamiento interno son muy escasas debido al conocido nivel de violencia del grupo”, opina Garroum.

El declive del ISIS se inició cuando la coalición internacional anti-ISIS liderada por EEUU identificó el contrabando de petróleo como una de sus principales fuentes de financiación, y dirigió sus bombardeos a las instalaciones petrolíferas bajo su control. Pero el punto de inflexión ocurrió en mayo, tras una operación de las fuerzas especiales estadounidenses en el este de Siria, en la que murió el tesorero de la organización, Fathi Ben Awn al Tunisi, alias “Abu Sayyaf”, junto a otra decena de militantes. Los comandos pudieron capturar a su mujer, Umm Sayyaf, así como incautar varios discos duros que contenían terabytes de información financiera del grupo. Esos documentos, junto al testimonio de la mujer, han permitido a los servicios de inteligencia dirigir sus esfuerzos hacia los nódulos e individuos clave, dañando seriamente sus ingresos.

Estas dificultades podrían estar detrás del llamamiento de la organización a que miles de sus combatientes se desplacen a Libia, donde el ISIS está luchando por hacerse con el control de varias instalaciones petrolíferas. En todo caso, la pérdida de territorio en Siria e Irak acabará pasando factura. “En mi opinión, no menos importante es el progresivo desvanecimiento del áurea de invencibilidad que rodeaba el Estado Islámico hasta hace muy poco. A su recientemente mostrada debilidad en el campo de batalla -especialmente en Ramadi y el norte de Siria- habría que añadirle, pues, problemas internos, estructurales, derivados de su modelo de recaudación de la riqueza”, dice Garroum. “No son invencibles ni militarmente ni económicamente, lo que torpedea fuertemente su narrativa apocalíptica”.

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