impopular hasta entre compañeros de partido

Ted Cruz, el hombre más detestado de América

Fanático, elitista, maleducado... La lista de características negativas que le atribuyen sus enemigos es muy larga. Y adversarios no le faltan al aspirante a candidato republicano
Foto: El candidato a la nominación republicana Ted Cruz, durante un acto de campaña en Amherst, New Hampshire. (Reuters)
El candidato a la nominación republicana Ted Cruz, durante un acto de campaña en Amherst, New Hampshire. (Reuters)

Algunos políticos parecen invitar a la caricatura, como Ted Cruz: senador de Texas y ganador de los caucus de Iowa con el 28% de los votos. Sus ojos separados, su nariz característica, su boca rápida y su pelo, ahogado en un brochazo de gomina, suelen engrosar las viñetas de la prensa americana. Pero son sus ideas y sobre todo su carácter, tozudo y estridente, los que parecen haberle ganado la enemistad eterna de políticos, prensa e instituciones. No así la de los votantes.

El senador latino quiere desmontar el “cártel de Washington”, descrito como una maraña ineficaz de burocracia y corrupción, y restablecer lo que para él son los fundamentos de Estados Unidos. Cruz propone enmendar la Constitución para limitar el presupuesto, eliminar Hacienda y aplicar un impuesto único para personas y empresas, junto a una buena ristra de medidas morales: más restricciones al aborto, frenar la legalización de inmigrantes y limitar el matrimonio homosexual a los cuatro estados mencionados específicamente por el Tribunal Supremo.

Su principal demonio es la reforma sanitaria, el Obamacare, contra el que dedicó un discurso de 21 horas en otoño de 2013, tan largo que se atrevió a leer, por el medio, un cuento a sus hijas. Días después, Cruz abanderó la cruzada del ala derecha republicana, el Tea Party, para evitar un acuerdo presupuestario y terminar provocando el cierre del Gobierno federal.

Sus compañeros de partido se quejan constantemente de sus modales. Ted Cruz ha llamado mentiroso al líder de la mayoría conservadora en el Senado, Mitch McConnell, a quien acusó de traidor en su último libro, 'A Time for Truth'. Y asevera que los jefes republicanos actuales son “los líderes demócratas más efectivos que se ha visto nunca”. El senador de Carolina del Sur, Lindsey Graham, dijo de Cruz que “aprovecha las frustraciones y pasiones de la buena gente y crea narrativas que no existen a costa de los demás”. El senador John McCain, jefe del comité de las Fuerzas Armadas, le llamó 'wacko bird', un manera despectiva de referirse a personas con problemas mentales.

"Como presidente, cualquiera menos él"

Parece que el desprecio por Cruz no se limita al Congreso. Los primeros testimonios aparecen a finales de los años ochenta, cuando el adolescente Cruz llegó a su residencia de estudiantes de Princeton con un libro bajo el brazo titulado '¿Era Karl Marx un satanista?'. Su excompañero de habitación, el hoy guionista de cine Craig Mazin, ha aireado sus recuerdos sobre Cruz, a quien, según sus palabras, detestaba en muchos aspectos, incluidos los “problemas serios de olor corporal”.

El guionista Craig Mazin, excompañero de habitación de Ted Cruz, abrazando a la actriz Pamela Anderson en una fotografía de 2008. (Reuters)
El guionista Craig Mazin, excompañero de habitación de Ted Cruz, abrazando a la actriz Pamela Anderson en una fotografía de 2008. (Reuters)

“Tendría a cualquier otra persona como presidente de Estados Unidos. A cualquiera. Preferiría elegir a alguien de la guía telefónica”, confesó Mazin a 'The Daily Beast'. Todos los excompañeros citados en la publicación describen a un hombre adicto al debate por el placer de convencer al contrario, sea de lo que sea. Una persona arrogante, extremadamente confiada, trabajadora, talentosa y combativa, de esas que no cambian un ápice en 25 años. “Incluso en 1988, [Cruz] era políticamente extremo de una manera sorprendente para mí”, recuerda Mazin.

“Ted Cruz es el elitista más condescendiente del mundo”, tituló, a secas, la revista 'New York Magazine'. Otro excompañero de habitación de Cruz, esta vez al cursar su máster en Harvard, dijo que el político rechazaba estudiar con nadie que no hubiese obtenido su licenciatura en Yale, Princeton o Harvard. 

Naturalmente, Cruz sabe todo esto y lo aprovecha; su arte crece en los márgenes ideológicos, donde parece que, de momento, se juegan las elecciones en 2016. Un arte, el de la polémica, que cultiva desde la adolescencia.

Rafael Edward Cruz nació en Alberta, Canadá, hace 45 años, hijo de padres informáticos. Ella, estadounidense de origen irlandés; él, un cubano que huyó de los torturadores de Batista en 1957 con 100 dólares cosidos a los calzoncillos. La pareja se había mudado a Canadá buscando participar en la fiebre del petróleo. Poco después, volvieron a Houston. Allí se crió Ted Cruz Jr, que ya en el instituto solía recorrer el estado cantando de memoria la Constitución americana como parte de un grupo llamado 'los corroboradores constitucionales'.

Su expediente le llevó a Princeton, donde saldría nombrado campeón de debate, como atestigua el grueso anillo de oro que todavía luce. Luego se graduó 'magna cum laude' en la Facultad de Derecho de Harvard. A los 30, Cruz entró como asesor en la campaña presidencial de George W. Bush; los 'emails' amenazadores que enviaba a cualquier hora del día o de la noche le granjearon, también, mala fama. A continuación, desempeñó un puesto discreto en la Comisión Federal de Comercio, y a los dos años volvió a Texas para ejercitar su oratoria en los juzgados, como empleado de la fiscalía estatal.

Su momento dorado le llegó en 2011. Ted Cruz se lanzó a por el escaño senatorial de Texas, venciendo contra todo pronóstico al entonces vicegobernador, David Dewhurst, quien gozaba del respaldo oficial. Las crónicas dicen que el joven latino asaltó el puesto con un estilo parecido a “una mezcla de Rocky y Rambo”.

Primer plano de un micrófono antes de que el senador Ted Cruz hable en un acto de campaña en Amherst, New Hampshire. (Reuters)
Primer plano de un micrófono antes de que el senador Ted Cruz hable en un acto de campaña en Amherst, New Hampshire. (Reuters)

Cortejando a los evangélicos

Ahora, Ted Cruz lucha por mantener el primer puesto logrado en las primarias de Iowa; una victoria arañada por 500 activistas que pasaron semanas peinando exhaustivamente los 99 condados. Su campaña organizó un 'equipo nacional de rezo', una 'marcha por la libertad religiosa' y no dudó en desplegar al padre, Ted Cruz Senior, hoy en día predicador, para arengar a los evangélicos.

“Ted Cruz ciertamente ha mejorado sus posibilidades de lograr la nominación durante su actuación en Iowa”, explica a El Confidencial Brian Arbour, profesor asociado de Ciencias Políticas en la Universidad de la Ciudad de Nueva York. “Ha consolidado los votos de la derecha, de los conservadores sociales y de los libertarios, y vencido a competidores como Mike Huckabee o Rand Paul. El problema para él va a ser encontrar el apoyo de conservadores más moderados”.

Una situación parecida a la del aún favorito, Donald Trump. La misma baza de guerrero antiburócratas que dice lo que piensa en un país nervioso por la crisis y la creciente diversidad étnica. “La mayor fuerza de Cruz no solo es el apoyo a sus posiciones conservadoras, sino el radicalismo táctico y confrontacional que defienden los conservadores 'antiestablishment”, añade Arbour.

Una vez más, Cruz lo sabe, y lo utiliza: “Si buscas a alguien con quien tomar una cerveza, quizá yo no sea la persona”, declaró en el tercer debate republicano. “Pero si quieres a alguien que te lleve a casa, yo haré el trabajo y te llevaré a casa”.

 

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