esperanza e incertidumbre en grecia

Día Primero de la Era Syriza

La actividad de Atenas ha vuelto al ritmo de siempre. A simple vista, no había ninguna evidencia de que Grecia vivió el domingo una jornada histórica

Foto: El primer ministro griego, Alexis Tsipras, líder del partido de izquierda radical Syriza, se dirige a sus votantes tras conocer los resultados de las elecciones (Reuters).
El primer ministro griego, Alexis Tsipras, líder del partido de izquierda radical Syriza, se dirige a sus votantes tras conocer los resultados de las elecciones (Reuters).

El lunes en Atenas la actividad de la ciudad parecía haber vuelto al ritmo de siempre. A simple vista, no había ninguna evidencia de que Grecia vivió el domingo una jornada histórica, como dijo su nuevo primer ministro. La fiesta terminó el mismo domingo por la noche y los griegos ya empiezan a asimilar que de las palabras hay que pasar a los hechos.

Los problemas de Grecia no se han solucionado de un día para otro, dice el presidente del eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. Un aviso para navegantes que la población helena no necesita porque se ha llevado muchos golpes en los años de crisis. Saben que sus problemas no han terminado, ni mucho menos. 

Pero en un país que ha tocado fondo, Tsipras ha abierto una ventana en la que algunos griegos ya sienten entrar el aire. La mañana se presenta soleada y las lluvias de la semana se han disipado, clima perfecto para que el nuevo presidente cumpla con los protocolos y tome posesión en la primera ceremonia laica de la historia del país. 

Algunos hoy están sonrientes, otros están inquietos. Veremos pronto qué pasaráPara las limpiadoras despedidas por el Ministerio de Finanzas ya se respira un aire distinto. Llevan acampadas desde septiembre de 2013 a las puertas del edificio que hasta ahora dirigía Gikas Hardúvelis y esperan que con la llegada del nuevo Gobierno sean readmitidas. Quieren solamente su puesto de trabajo.

Su símbolo, un guante rojo, lleva allí colgado desde hace dos años, convirtiéndose en una de las imágenes de los recortes en el sector público que tanto han criticado los dirigentes izquierdistas. Las protestas y la resistencia de mujeres en su cuarentena para las que el reciclaje laboral resulta complicado, casi imposible.

Anastasía es una de ellas. Exultante, nos cuenta que han acogido la victoria de la izquierda como una tabla de salvación: “Estamos muy contentas. Es lo que estábamos esperando”, nos dice con una amplia sonrisa. “Era la única esperanza de que nuestra lucha nos devolviera lo que es nuestro. Esperábamos que Tsipras sería elegido para que nos devuelva nuestros trabajos. Porque nos los devolverán”, asegura confiada, basándose en las promesas del primer ministro de que no solo no reducirá más el sector público sino que aumentará su dotación. Aunque está por ver con qué dinero.

Portadas de los diarios griegos tras la jornada electoral (EFE)
Portadas de los diarios griegos tras la jornada electoral (EFE)
Muchos funcionarios helenos se encuentran en un sistema de "reserva", mediante el que cobran un 75 por ciento de su sueldo durante un periodo de ocho meses. Si pasado ese tiempo no consiguen ser recolocados o encuentran un trabajo fuera del sistema pública, serán directamente despedidos. Para estas mujeres, la llegada de Tsipras les da la esperanza de que este proceso puede ser reversible.

Otra limpiadora del ayuntamiento de Atenas había ido a visitarlas este día de victoria. Para ella también es una buena noticia la llegada de Syriza al poder, aunque reconoce que no todo el mundo piensa lo mismo en Grecia. “Siempre hay esperanza de que algo cambiará. Además es por eso por lo que ha sido elegido Alexis Tsipras. Con la esperanza de que algo cambiará. Algunos hoy están sonrientes, otros están inquietos. Veremos pronto qué pasará”.

Inquieto está por ejemplo un trabajador del sector privado que nos pide no bromear sobre la derrota de Nueva Democracia (el partido al que votó) porque prefiere no airear su filiación política por miedo a "represalias" dentro de la empresa. En el sistema clientelista que impera todavía en Grecia, para muchos la preferencia política marca, y mucho, su carrera profesional, también en las empresas privadas. Acelerar o frenar una carrera puede depender de compartir voto con un jefe.
 
Nubarrones sobre el Partenón tras la histórica jornada electoral (Reuters)
Nubarrones sobre el Partenón tras la histórica jornada electoral (Reuters)
Jóvenes y jubilados

La población griega envejece a pasos agigantados y los pensionistas son cada vez más en relación al número de contribuyentes, ya de por sí magro por el paro galopante. Entre los jóvenes el desempleo es del 56,6%, una de las lacras que también afecta a España.

En la plaza de Syntagma hablamos con una jubilada. Sus dos hijos viven en el extranjero y su marcha, además de los años de crisis, la han hecho más descreída. Nos dice que no cree que las cosas cambien con respecto a las pensiones: “estamos muy endeudados, no soñemos demasiado. Esperemos que las cosas vayan mejor por el bien de nuestros hijos”.

Estamos muy endeudados, no soñemos demasiado, pero esperemos que las cosas vayan mejor por el bien de nuestros hijos

Grecia ha sido tradicionalmente un país de emigrantes que, sin embargo, en las última décadas recibía más personas de las que se iban. Hasta que en algún momento entre 2008 y 2009, los datos netos de migración dieron un vuelco: ya son más los que se van que los que llegan cada año. Ahora los inmigrantes de países más pobres no se plantean quedarse, buscan una salida a otras naciones más ricas de la UE, como Italia, Francia, Reino Unido o Alemania.

Para todos los que se han quedado en el país, lo que ocurrió el domingo fue un auténtico revulsivo. Canciones partisanas, mensajes de euforia y las calles llenas de un alegría incontenible tras tantos años de tristeza y pesimismo. Es el caso de otro joven de 35 años, parado, al que nos encontramos en la plaza. Él, votante claro de Syriza, no duda en mostrar su estado de ánimo, que no escapa a cierta prudencia: “El resultado es el esperado, por supuesto votamos por Syriza porque era nuestra única esperanza, pero vemos lo que pasa al final”.

Tsipras, el nuevo primer ministro del país (Reuters)
Tsipras, el nuevo primer ministro del país (Reuters)

Las carpas han desaparecido de la ciudad, como si esta campaña a toda prisa no hubiera sucedido. Y más rápido aún se ha pactado un Gobierno que refleja un pacto casi anti-natura: Syriza con Griegos Independientes, un partido nacionalista más inclinado hacia la derecha. En su agenda seguramente estará plantarle cara a la troika, pero las cosas se pueden torcer en cualquier momento. Como el tiempo.

Poco después de hablar con una joven bien vestida que volvía de su trabajo, una tormenta espectacular caía sobre la capital, como avisando a Tsipras de que debe salir de casa con un paraguas. La joven nos dice con tono cansado: “Creo que los griegos estarán más frustrados porque Syriza llegará a un acuerdo con Europa. Pero la pregunta es cómo va a hacerlo porque si no se ciñe al plan y rompe algunas promesas, estaremos perdidos”. Los problemas de Grecia no se han solucionado de un día para otro. Sin embargo para muchos griegos es la primera vez en muchos años que piensan que hoy es el día en el que empieza la solución.

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