está en causa de disolución

Prisa admite su quiebra mientras Telefónica, Santander y CaixaBank cogen el timón

Nada volverá a ser lo que era. Hoy se empiezan a negociar las acciones procedentes de la conversión obligatoria de los bonos emitidos por Prisa
Foto: Juan Luis Cebrián e Ignacio Polanco (EFE)
Juan Luis Cebrián e Ignacio Polanco (EFE)

Nada volverá a ser lo que era. Este viernes han empezado a negociarse las acciones procedentes de la conversión obligatoria de los bonos emitidos por Prisa, una operativa que supone la práctica toma de poder de la compañía por parte de Telefónica, Santander, CaixaBank y HSBC.

Se cierra así un capítulo abierto en el verano de 2012, hace ahora dos años, cuando estas sociedades se convirtieron en bonistas y, por tanto, acreedoras del grupo de medios. Un ruinoso negocio, ya que el desplome de Prisa en bolsa ha hecho que esta operación se salde con cientos de millones de pérdidas para las entidades financieras.

A cambio, se han repartido gran parte del capital de la compañía, hasta el punto de que con la conversión de los bonos, entre las cuatro duplican la participación de la familia Polanco, que, debido al impacto dilutivo de estas nuevas acciones, ha caído ya a apenas el 12% del capital, frente al 75% que poseían hace pocos años.

La operadora presidida por César Alierta y el banco dirigido por Isidro Fainé han sido los primeros en mover ficha y ya han comunicado a la CNMV que entre las dos se han hecho con al 10,5% del capital. En concreto, la primera tiene 97,08 millones de títulos, equivalentes al 5,29% del capital; mientras que la segunda controla un poco más, 97,98 millones de títulos, ya que poseía anteriormente 894.917 acciones, lo que eleva al 5,34% su participación.

Fainé y Alierta en una Junta General de Accionistas de Telefónica. (EFE)
Fainé y Alierta en una Junta General de Accionistas de Telefónica. (EFE)

Santander y HSBC también se harán con participaciones similares, ya que las tres sociedades españolas prestaron a Prisa la misma cantidad, 100 millones de euros, mientras que la entidad británica concedió algo más, 130 millones. Debido al desplome del valor, frente a los 1,03 euros en que se valoró la conversión, ahora se está realizando a 0,3, lo que implica un agujero del 65%.

"Incursa en causa de disolución"

Y es que la realidad es que Prisa lleva mucho tiempo respirando con ventilación artificial. La propia compañía se ha visto obligada a tener que reconocerlo en sus cuentas del primer semestre, donde señala que "como consecuencia del acuerdo para la venta del 56% de DTS (...) ha registrado una pérdida por importe de 750,4 millones de euros y se encuentra en una situación de desequilibrio patrimonial a 30 de junio de 2014".

En román paladino, esto significa que la compañía pude definirse como quebrada, ya que el agujero del grupo es tal que su patrimonio neto es negativo en 593,5 millones de euros, lo que implica que, "según establece la Ley de Sociedades de Capital, la Sociedad se encuentra incursa en causa de disolución", reconoce la propia empresa.

Para evitar este negro final de uno de los buques insignia de la prensa en España, la compañía ha puesto en marcha toda la maquinaria para reestablecer su equilibrio, reto para el cual la normativa le concede un plazo de dos meses, lo que significa que Prisa tiene hasta agosto para enderezar sus cuentas.

Ayer mismo, el grupo cerró la venta del 8,5% de Mediaset a la propia cadena por algo más de 300 millones, un dinero que, precisamente, va dirigido a enderezar la salud financiera de la compañía.

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