valorada en 15.000 millones de euros

CVC, KKR y Blackstone reactivan la compra de Endesa con el apoyo de Madrid y Roma

Los fondos de capital riesgo quieren aprovechar la nueva sintonía entre Italia y España para hacerse con la eléctrica, operación para la que ya cuenta con créditos por 15.000 millones

Foto: Cartel de Endesa en las oficinas de Madrid. (Reuters)
Cartel de Endesa en las oficinas de Madrid. (Reuters)

Endesa vuelve a estar en el punto de mira de los grandes fondos de capital riesgo. Según han confirmado fuentes próximas al consejo de administración de la eléctrica, CVC, Blackstone y KKR han vuelto a mover ficha para hacerse con el control de la compañía energética, actualmente en manos del Estado italiano a través de Enel. La buena sintonía entre los gobiernos de Madrid y Roma facilita la operación, que asciende a 15.000 millones de euros.

Asesores tanto de CVC como de Blackstone han mantenido reuniones para analizar la operación con Borja Prado, actual presidente de Endesa, nombrado precisamente por Enel. Pero el primer ejecutivo del grupo, que no puede adoptar ninguna decisión al representar también a todos los minoritarios, los ha remitido a Enel, dueña del 70% del capital de la segunda eléctrica española y, por tanto, la única con voz y voto real para aprobar o no la propuesta. Hasta la fecha, Francesco Starace, consejero delegado de la multinacional transalpina controlada por Roma, se ha opuesto a vender Endesa a fondos de 'private equity', especialmente porque la española le sirve de hucha, ya que bajo su mandato destina el 100% de los beneficios a dividendos.

Starace aseguró en noviembre que no quieren "vender Endesa”, pero lo cierto es que su mandato expira el próximo mes de mayo y su principal valedor, el ex primer ministro Mateo Renzi, ya no está al frente del Gobierno. El próximo 20 de marzo se conocerá si sigue o no al frente de la multinacional, si bien los nombramientos en Enel suelen ser peculiares. En principio, está previsto que Starace renueve como primer ejecutivo, pero lo mismo dijo su antecesor, Fulvio Conti, 48 horas antes de ser sustituido en abril de 2014. De hecho, en Italia Starace suena como relevo del actual consejero delegado de Eni, la petrolera pública, envuelta en un caso de corrupción.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), y el primer ministro de Italia, Paolo Gentiloni. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), y el primer ministro de Italia, Paolo Gentiloni. (EFE)

Según distintas fuentes, la visita de Paolo Gentiloni, primer ministro italiano, a Mariano Rajoy a finales de enero ha relajado la tensión. Responsables de ambos gobiernos mantuvieron una reunión en la que hablaron del interés de CVC, KKR y Blackstone, y las dos partes expresaron que no pondrían obstáculos a la compra por parte de los fondos internacionales. Al contrario, a Italia le vendrían muy bien los cerca de 15.000 millones que ingresaría por su 70% de Endesa, dado especialmente el delicado estado de salud de algunos de sus bancos.

De hecho, entre las primeras medidas que adoptó Gentiloni tras ser nombrado primer ministro el 11 de diciembre, está la concesión de una línea de crédito de 20.000 millones de euros el día previo a Nochebuena para evitar la quiebra, entre otros, de Monte dei Paschi di Siena. Un rescate en toda regla que empeorará las cuentas públicas, ya de por si muy famélicas y con un grave problema de déficit estructural.

Hace apenas una semana, la Comisión Europea advirtió a Gentiloni de que le impondrá acciones disciplinarias si no impide que el déficit siga creciendo, hasta alcanzar, según previsiones internas, el 133% del producto interior bruto (PIB). La advertencia pone más presión sobre Roma para que cumpla sus promesas hechas en una carta al ejecutivo de la UE el 7 de febrero, en que se comprometió a reducir sus número rojos en un 0,2% del PIB este año a través de medidas que se adoptarían a finales de abril.

'Españolizar' una empresa capada

CVC y Blackstone están trabajando en la operación con la ayuda en la sombra de Goldman Sachs y JP Morgan, además de contar con líneas de crédito preconcedidas por parte de varios bancos nacionales e internacionales, según han confirmado fuentes financieras. Por su parte, Enel cuenta con el asesoramiento no oficial de Credit Suisse, puesto que el interés de las dos firmas de capital riesgo todavía no se ha concretado en una oferta en firme. KKR, que también ha sondeado la operación, cuenta con el apoyo de Lazard, que ya ha viajado a Roma para hablar de primera mano con el Gobierno italiano. Los fondos cuentan con Borja Prado para continuar como presidente —la acción ha subido un 51,85% desde la OPV de noviembre de 2014—, en un proyecto que se ha llamado “españolizar Endesa”.

Aunque CVC, Blackstone y KKR son dos 'private equity' —británico y estadounidense— que suelen operar desde países con tributación laxa como Luxemburgo, y dado el importe al que ascendería la compra de Endesa —la compañía capitaliza 21.400 millones—, los tres fondos estarían dispuestos a dar entrada a inversores españoles con visión a largo plazo, que tomarían una participación minoritaria, pero suficiente para defender el eslogan de españolizar una compañía que fue privatizada a finales de los noventa del pasado siglo por el Gobierno de José María Aznar y que finalmente ha acabado en manos públicas, pero italianas.

Además, tras la decisión de Italia de quedarse con los activos en Latinoamérica, Endesa ha quedado cercenada a una eléctrica que solo puede operar en España y Portugal. Sus posibilidades de crecimiento son mínimas. Apenas se limitan a comprar activos de renovables en venta por algunos de los fondos que se han hecho con empresas en apuros, como Renovalia o Eolia. Desde la alta dirección del grupo, se considera que Endesa “está capada” y que se ha convertido en una vaca de dividendos para Enel.

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