DEBATE SOBRE LA FORMACIÓN PROFESIONAL DUAL

“MasterChef' es quien ha hecho más por la Formación Profesional en España"

La Formación Profesional de carácter dual no acaba de ocupar en España el espacio que merece. El Confidencial y las cámaras de Comercio han reunido a algunos de los mejores expertos

Foto: Debate sobre la Formación Profesional Dual. (Foto: Carmen Castellón)
Debate sobre la Formación Profesional Dual. (Foto: Carmen Castellón)

Lo dice Ramón Paredes con cara de estar muy convencido: “MasterChef' [el popular programa de TVE] ha hecho más por la Formación Profesional que todos los gobiernos”. Y es muy probable que no le falte razón. Los fogones se han convertido hoy en un auténtico fenómeno social. Hasta el punto de que el prestigio de la Universidad se ha diluido para miles y miles de jóvenes, que hoy lo que quieren es ser cocineros.

El Confidencial y la Cámara de Comercio de España han reunido a seis expertos para analizar por qué la Formación Profesional Dual (la que combina el trabajo con los estudios) no acaba de arrancar. Al menos, con la fuerza que necesita un país con la mayor tasa de paro juvenil de la Unión Europea. Este es el resultado de la charla.

Reyes Zatarain, directora general del Servicio Público de Empleo Estatal, parte de una idea: “La formación dual es crucial para los jóvenes”. Y en su opinión, desde este Gobierno se ha impulsado con todos los instrumentos a su alcance. Aporta algunos datos. Con las últimas reformas, más de 511.000 jóvenes “han tenido la oportunidad de proyectarse a través de un contrato de formación y aprendizaje que les ha permitido la inserción con una formación cualitativa”.

“MasterChef' es quien ha hecho más por la Formación Profesional en España"

Además, también hay más de 18.000 jóvenes que estudiando en institutos han celebrado prácticas en empresas y de esta forma han conseguido experiencia. Su conclusión es que “tenemos que aprender de países que nos llevan muchos años por delante”, toda vez que la formación dual posibilita a un joven adquirir una cualificación que necesita la empresa. “Creo que tenemos muchos instrumentos y se han sentando las bases de un buen sistema de formación dual”, asegura.

Sin embargo, no todo es brillo. Muchos jóvenes están todavía fuera del sistema. Y según los datos de Zatarain, el SEPE tiene registrados en el servicio público de empleo más de 300.000 jóvenes con menos de 25 años, y más de 600.000 de hasta 30 años, que necesitan formación. “Lo importante”, sostiene, “es que la formación se haga de acuerdo con las necesidades de las empresas”.

Mercedes Chacón, directora de FP Dual de Bankia, insiste en la misma línea: “Todos estamos de acuerdo en que la Formación Profesional es básica, y en particular la que tiene carácter dual”. Pero dicho esto, resalta que en España, desgraciadamente, la Formación Profesional “no está posicionada como debería estar”.

Algo verdaderamente singular teniendo en cuenta que ya hay informes que dicen que en 2020 dos de cada tres empleos tendrán que ver con la Formación Profesional. “Yo creo que en España todavía tenemos muchos problemas, como, por ejemplo, la complejidad burocrática inicial para la puesta en marcha de los proyectos”, asegura. Chacón considera que el Real Decreto 1529/2012 que regula la formación dual en el ámbito del empleo no abarca toda la formación. Es más, existe una falta de coordinación entre el empleo y la educación, “y eso exige una revisión y una simplificación”.

Pero es que además, insiste, hay una enorme descoordinación entre las comunidades autónomas: cada una interpreta las normas como quiere, lo cual es un problema enorme para empresas como Bankia, con implantación en todo el territorio nacional. Pone un ejemplo. “Nosotros”, afirma, “en Madrid y Valencia nos encontramos que cada comunidad oferta un modelo diferente, y eso es tremendo cuando los chicos hacen lo mismo en cada comunidad”.

Diferencias entre países

Lo que propone la directiva de Bankia es “empoderar” a la empresas en su papel formador, lo que conlleva que el sistema reconozca la capacidad de las empresas para formar. “Lo que no podemos hacer es decir a las empresas: mira, te vamos a formar a los trabajadores desde el sistema educativo”, asegura. Entre otras cosas, porque las empresas tienen mucho más conocimiento de lo que necesitan que los centros de formación. “No le podemos decir a Volkswagen, por ejemplo, oye, te voy a formar a los trabajadores, cuando ellos tienen toda la infraestructura”. Esto también ocurre en el caso de las universidades, cuyo futuro pasa por trabajar al lado de las empresas.

Debate sobre la Formación Profesional Dual. (Foto: C. Castellón)
Debate sobre la Formación Profesional Dual. (Foto: C. Castellón)

También hay un problema de candidatos. Hay una diferencia muy grande entre lo que necesita la empresa y lo que el sistema puede ofertar. Países como Suiza, Holanda o Alemania “nos llevan una delantera de 20 o 25 años”.

Hay, por último, un problema de orientación. “No estamos dando con los perfiles que necesitan las empresas. No estamos explicando a los estudiantes que su orientación está determinada primero por su vocación, pero también por lo que necesita el sistema. Hay que abrirles los ojos”, concluye.

La FP y la dieta mediterránea

Ramón Paredes, vicepresidente de Relaciones Gubernamentales de Seat, no solo es partidario de la FP dual por razones teóricas. Él mismo se formó en ese ámbito y desde entonces es el mayor defensor. “Creo”, asegura, “que con la Formación Profesional Dual ocurre lo mismo que con la dieta mediterránea, todo el mundo dice que es excelente pero nadie la practica. Eso sí, todo el mundo dice que es muy importante”.

Bromas parte, sí tiene claro que las empresas han sido las que han tenido que hacerse la Formación Profesional a medida, porque no existía prácticamente la formación reglada. Entonces, recuerda, había oficialía y maestría industrial.

Paredes hace un repaso histórico. Por entonces, la tecnología crecía de forma lineal y ahora lo hace de forma exponencial. Y la educación sigue siendo lineal. Seat, por ejemplo, se tuvo que 'fabricar' a sus propios trabajadores desde el año 1957.

Y lo cuenta en primera persona. “Desde entonces y hasta hoy, hemos salido unos 2.500 profesionales y el 10% ya estamos en cargos directivos. Han salido catedráticos, empresarios, profesores de Universidad, y hasta un futbolista de la Selección española, Juan Carlos Rojo, que jugó en el Barcelona. Seat se hizo su propia escuela y adaptó los perfiles a lo que necesitaba en aquel momento: mecánicos, eléctricos, electrónicos o delineantes. Después de 60 años, damos las dos titulaciones: la oficial y la nuestra, que está homologada”.

Es decir, no hay que inventar nada. Europa es un modelo de éxito y lo que sugiere es que hay que hacer una orientación profesional orientada al empleo. Es teoría y práctica. En Seat, por ejemplo, existe un contrato en prácticas, retribuido, donde los jóvenes reciben 350 euros el primer año; 450, el segundo, y 550 euros, el tercero. Y si su formación es exitosa, se les ofrece un empleo indefinido.

“Nosotros damos el doble de horas de lo que exige el modelo reglado, porque entendemos que la tecnología crece exponencialmente, y hay que adaptarse”, asegura.

Debate sobre la Formación Profesional Dual. (Foto: C. Castellón)
Debate sobre la Formación Profesional Dual. (Foto: C. Castellón)

Al tiempo que recuerda que un Seat Ibiza de hace 10 años tenía cuatro ruedas, un motor y una caja de cambios, y hoy tiene 40 ordenadores y 16 sistemas autónomos de conducción.

Paredes, sin embargo, es crítico sobre cómo está funcionando el sistema, y culpa no solo a la Administración, sino a las propias empresas. “Yo creo que muchas empresas han hecho dejadez de exigir a las administraciones sus necesidades, cuando quién mejor que una compañía sabe su demanda laboral. Ese es el éxito de Alemania. Hoy tenemos mecatrónicos, electronocistas, quimitrónicos... Porque las especialidades mutan”.

Su conclusión es que el modelo educativo debe ser el que exigen las empresas. “España no debe imitar a otros países, porque somos diferentes”. Las claves del futuro para el directivo de Seat son la digitalización y la emprenduría, “porque somos un país de pymes, pero hemos de contar con los agentes sociales”.

A pie de calle está Inmaculada Rodríguez, responsable de formación en centros de trabajo en el Instituto Clara del Rey, de Madrid. Su opinión es que, cuando se habla de Formación Profesional, “nos encontramos con una dificultad terrible: los cambios de modelo cada año”. Cuenta su experiencia: “Nosotros en el Instituto Clara del Rey hemos sido pioneros. Al instituto llegan alumnos de muy diferentes realidades, unos son licenciados y otros llegan después de haber hecho el ciclo formativo de grado medio. Y eso produce desajustes. Como profesora, me encuentro una gran disparidad, y eso no es buena solución. Es una dificultad muy grande”.

En su opinión, las diferencias no solo existen entre comunidades autónomas, sino incluso en Madrid los centros imparten “materias distintas con titulaciones distintas”. Lo que es básico, concluye, es que el programa formativo que se firma entre la empresas y la comunidad educativa esté hecho a medias. “No podemos ser dos entes que funcionan por separado”.

Si hay un sector afectado por la Formación Profesional, este es la industria. Y Salvador Lorenzo, gerente de Integración Profesional de Repsol, lanza un mensaje optimista. “No podemos pensar que todo es un fracaso, eso no es cierto. Creo que por primera vez puede que estemos ante el comienzo de un modelo que no tiene marcha atrás y que se basa en el compromiso de las empresas con la formación”.

¿Cómo hacerlo? Para Lorenzo, aumentar el conocimiento de la FP dual es el primer paso. El modelo debe romper los techos. Empezar con los grados medios y luego ir hacia la Universidad.

Un problema de sobrecualificación

En concreto, propone identificar, en primer momento, qué puestos se pueden cubrir con Formación Profesional, porque la sobrecualificación es “verdaderamente un problema”. Y continúa: “Es un error pensar que para cubrir un determinado puesto lo más importante es el volumen de formación, cuando lo más importante es saber si ese empleo se cubre de la manera más adecuada. El talento está en todos los sitios, pero no podemos contratar a un ingeniero para cubrir un puesto administrativo. Porque si eso ocurre, las personas con menos formación son expulsadas del mercado de trabajo”.

Lorenzo echa en falta más recursos. Y en su opinión, falta tutoría. El modelo, asegura, debe separar el trabajo del profesorado y el de tutor. “Nosotros en Repsol siempre hemos hecho formación dual en todos los centros de producción. Muchos de nuestros empleados son exalumnos de La Paloma, en Madrid, y con nosotros han crecido. Lo que hay que hacer es formar un pacto entre el sistema educativo y el laboral. Debe ser un modelo bien visto y atractivo”.

Debate sobre la Formación Profesional Dual. (Foto: C. Castellón)
Debate sobre la Formación Profesional Dual. (Foto: C. Castellón)

Es una obviedad, pero la formación dual no existe sin las empresas. De ahí que Inmaculada Riera, directora general de la Cámara de Comercio de España, destaque la estructura del tejido productivo español. “Estamos en un punto de no retorno”, afirma. “Tenemos que ser conscientes de que, por muchas medidas que tomemos de la necesidad de la FP, lo relevante es asumir culturalmente su importancia social y económica. Y en este sentido, es muy importante la función tractora de las grandes empresas para arrastrar a las pymes. Es necesario que se lo crean y se involucren”.

Su lectura de lo que ha sucedido es que durante los últimos años se ha insistido mucho en la Importancia de la I+D+i como factor de competitividad. Pero la crisis hizo que, sobre todo en las pymes, se pasase del puesto 3º al puesto 15º por sus dificultades financieras y de tesorería. Sin ser conscientes de que en unos momentos especialmente difíciles no hay que dejar de ser competitivo. “Es probable”, asegura, “que hubiera que invertir menos, pero invertir. Eso es lo importante. Por mucho que desde el Parlamento o desde el Gobierno impulsemos la investigación, lo importante es que las pymes lo crean. Ese es un factor intangible, cultural”.

Y continúa. “Lo mismo vale para la FP. Conscientes de nuestra estructura económica, es capital que la pyme no solo se lo crea, sino que actúe en consecuencia. Que invierta y se implique. Y las grandes empresas tienen una responsabilidad y un papel importantísimo, también las cámaras de Comercio. Hemos de aportar por una Formación Profesional de calidad. Y eso pasa por el seguimiento de los tutores. Pienso en términos de adaptabilidad. Necesitamos ser conscientes de identificar hacia qué modelo económico vamos. Un factor de competitividad es la digitalización. Y la FP debe ser capaz de adaptarse al reto y a quien debe asumir el reto, que es el tejido empresarial”.

El mensaje es que, desde la Cámara de Comercio, lo que se pretende es contribuir al éxito de la FP. Y para eso se ha puesto a disposición de las empresas la mejor formación, lo cual es posible gracias a su capilaridad. “Llegamos a todas las empresas; las grandes, las medianas y las pequeñas. Sabemos lo que necesitan las empresas”.

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