VENTAS, COMPRAS Y ALQUILERES

Las embajadas, el último caramelo inmobiliario de Madrid

En los últimos cinco años, varios países han decidido vender sus embajadas en Madrid, construir nuevos edificios en los barrios más nobles de la periferia o marcharse de alquiler

Foto: Edificio de la antigua embajada británica en la capital.
Edificio de la antigua embajada británica en la capital.

Las embajadas son un producto inmobiliario como otro cualquiera, posiblemente con más glamour por la historia y secretos que encierran en sus paredes, pero ladrillo al fin y al cabo. Activos que, sin embargo, han protagonizado algunas de las operaciones más importantes del mercado inmobiliario madrileño en plena crisis.

En los últimos cinco años se han cerrado media docena de transacciones –venta, compra o alquiler– en torno a este tipo de inmuebles, un goteo de operaciones que dan una idea de la estrategia inmobiliaria que muchos de esos países –Kuwait, Argelia, Mauritania, Reino Unido o Emiratos Árabes Unidos son sólo algunos de ellos– han elegido para estar en España y que ha provocado un éxodo desde los barrios más nobles de la capital como el Barrio de Salamanca o Chamberí hacia zonas ricas y seguras del extrarradio como Puerta de Hierro o Miraflores. 

Embajada de Kuwait en Puerta de Hierro.
Embajada de Kuwait en Puerta de Hierro.

"Hay muchas ciudades en el mundo que tras la II Guerra Mundial crearon unos hubs o guetos de lujo donde se ubican la mayoría de las embajadas y consulados de los países que establecen sede diplomática. Dupont Circle en Washington, South Kensington y Knightsbridge en Londres o el Arrondissement de Passy de Paris", explica a El Confidencial Patricio Palomar, director del departamento de Office Advisory y Alternative Investment de la consultora CBRE. 

"En Berlín, tras la reunificación de Alemania, hubo un importante movimiento de concentración de embajadas en el distrito de Mitte en la zona del Este, mientras que en Madrid, donde la preferencia eran zonas nobles y seguras del centro de la capital, con el tiempo se ha producido un movimiento centrífugo, con una mayor dispersión geográfica hacia el exterior", apunta. 

Vender para alquilar

Reino Unido fue el encargado de dar el pistoletazo de salida hace seis años con la venta de su embajada por 50,5 millones de euros al empresario José María Aristrain, accionista de ArcelorMittal y uno de los hombres más ricos de España. Situada en el número 16 de la calle de Fernando el Santo y cuya fachada se asemeja más a un búnker que a un edificio de oficinas, el inmueble se encuentra ubicado en una de las mejores zonas del barrio madrileño de Almagro. La embajada británica hizo las maletas y se trasladó como inquilino a Torre Espacio, donde se ubican también las de Holanda, Australia o Canadá. Un edificio que cumple, además, con unos estrictos protocolos de seguridad.

"Muchos países han optado por la opción del alquiler frente a la posesión del inmueble donde desarrollan su actividad. Es el caso de la mayoría de los países miembros de la Commonwealth y otros como Israel, Canadá o Austria. La decisión obedece a criterios puramente financieros, y parece una solución más racional en muchos casos. La embajada de Canadá es la que más recientemente ha realizado la venta de uno de sus inmuebles. Su antigua sede disponía de 1.279 metros cuadrados de oficinas y 15 plazas de garaje en pleno corazón del Barrio de Salamanca, en la Calle Núñez de Balboa número 35", recuerda Patricio Palomar.

Algunos países han vendido sus embajadas en el centro de Madrid para irse a ubicaciones periféricas

Otros países siguen optando por la propiedad, pero han decidido vender sus sedes en el centro de Madrid, donde muchos edificios han quedado totalmente obsoletos, para situarse en ubicaciones periféricas donde han construido inmuebles que reúnen estrictos estándares y requisitos de seguridad. Es el caso de Kuwait, Argelia o Mauritania.

"Mientras que en los años 60 y 70 muchos países optaron por alojar sus embajadas en los distritos de Recoletos y Chamberí, y las casas de sus embajadores en zonas alejadas del centro como La Moraleja, Somosaguas o Puerta de Hierro, con el paso de los años, muchos países han optado por deslocalizar sus sedes a esas mismas zonas, pues con el crecimiento de las relaciones políticas y comerciales han ido necesitando crecer en espacio, y técnicamente era demasiado costoso, mientras que en otras ocasiones era imposible crecer en los edificios históricos y protegidos donde se ubicaban", apunta este experto.

Edificios representativos

Para Fernando De Salas, presidente de De Salas Consultores Inmobiliarios, especializados en la venta de viviendas de lujo, las embajadas suelen tener en cuenta el factor de representatividad para los inmuebles que eligen, más que el aspecto de lujo propiamente dicho. "Buscan que la imagen de su país sea lo mejor posible en base a la ubicación y el entorno, pero tienen también en cuenta un presupuesto autorizado que está en función de los precios de mercado de las zonas, ya que manejan dinero público que emplean con la mayor racionalidad posible". Y añade que "la seguridad del entorno, la proximidad de colegios internacionales y las buenas comunicaciones con el aeropuerto y transportes es algo que tienen muy en cuenta a la hora de elegir los inmuebles a adquirir o arrendar". 

Sin olvidar la confidencialidad. "Una característica importantísima para cualquier tipo de relación con las embajadas es la absoluta discreción requerida en la prestación de nuestros servicios. Aunque forma parte de nuestro ADN con todos nuestros clientes, las embajadas son particularmente sensibles a la confidencialidad, ya que muchas veces anticipan salidas o entradas de personal que no deben ser conocidas por nadie", señala Fernando De Salas.

Terrenos en los que se encuentra la residencia del embajador francés en Madrid.
Terrenos en los que se encuentra la residencia del embajador francés en Madrid.

Eso sí, De Salas advierte de que "los procesos de decisión llevan su tiempo. Su carácter de entes públicos implica que la toma de decisiones  sobre la compraventa o arrendamiento de inmuebles se realiza con la intervención de distintos funcionarios en el ámbito interno de la embajada, del Ministerio de Asuntos Exteriores y gobiernos de su país de origen. Así, por ejemplo, los países asiáticos suelen ser los que más pasos tienen que cumplir para tomar decisiones, y los europeos y norteamericanos los más ágiles".

En los próximos años, según los expertos, seguiremos viendo movimientos, bien porque los edificios en los que se ubican muchas embajadas además de obsoletos se quedan pequeños, bien porque algunos países puedan retomar su idea de desprenderse de este tipo de activos en nuestro país. Así, por ejemplo, la embajada de Qatar, en pleno Paseo de la Castellana, apenas dispone de 200 metros cuadrados. Un país que ha crecido tanto necesita más superficie.

Por su parte, Francia puso hace unos años a la venta –off the market–, sin éxito, la embajada, la casa del embajador, el consulado y el instituto francés. Los expertos no descartan que, ante la recuperación inmobiliaria, el Gobierno galo retome de nuevo sus planes de venta.

Para que nos hagamos una idea del valor de alguna de estas propiedades, la embajada francesa se encuentra situada en la calle Salustiano Olózaga, a escasos metros donde hace apenas unas semanas Mapfre se quedaba con un edificio de la Mutualidad Notarial en la Plaza de la Independencia. También la residencia del embajador francés en Madrid podría despertar el apetito comprador de los inversores puesto que la vivienda se encuentra ubicada en un espectacular terreno, situado entre las calles Serrano, María de Molina, López de Hoyos y Pedro de Valdivia, con una superficie total de 18.639 metros cuadrados.

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