investiga si lo mataron

La 'tercera vía' del caso Alcàsser: el forense descarta que Antonio Anglés se fugara

Luis Frontela no se muestra de acuerdo con la teoría oficial del triple crimen de Alcàsser y considera que el prófugo no llegó a salir de España porque "sabía demasiado"

Foto: Las niñas de Alcàsser. (Netflix)
Las niñas de Alcàsser. (Netflix)

Han pasado cinco meses desde que Luis Frontela, el forense que realizó la segunda autopsia de las víctimas del triple crimen de Alcàsser, anunciara que sus investigaciones habían avanzado y pusiera sobre la mesa la existencia de una "tercera vía" en el caso. A poco de cumplirse 27 años del asesinato de Miriam, Toñi y Desirée, el doctor ha vuelto a poner el foco de atención en una de las mayores incógnitas del sumario: la fuga de Antonio Anglés. Según el forense, no hubo 'altas esferas' implicadas en la muerte de las menores, pero tampoco apoya la teoría de que uno de los dos principales sospechosos del crimen desapareciera sin más. No por sus propios medios, al menos, ya que, en su opinión, el fugitivo sabía "demasiado".

[El productor de 'Alcàsser' (Netflix) contesta al padre de Miriam y condena a Iker Jiménez]

El programa de Iker Jiménez, 'Cuarto milenio', tuvo este domingo como invitados a tres figuras esenciales en la investigación del triple asesinato cometido en la pequeña localidad valenciana en 1992: Fernando García —padre de Miriam García—, Javier Martínez y Luis Frontela. Además de la visión de cada uno de los implicados en el caso, el programa estuvo inspirado en Juan Ignacio Blanco, criminólogo e impulsor de la 'teoría de la conspiración' del crimen de Alcàsser, fallecido el pasado mes de julio.

Además de hacer un homenaje al criminólogo, el programa emitió unas declaraciones del periodista de 2013 en las que explicaba los cuatro pilares que sustentaban su teoría alternativa, aquella que tumba la versión oficial de los hechos ocurridos en 1992 y apunta a que Antonio Anglés y Miguel Ricart —considerados autores materiales— fueron simples peones de un depravado juego entre personas de gran poder.

En primer lugar, Blanco hablaba de los cabellos encontrados por Frontela en la alfombra que cubría los cuerpos de las tres víctimas cuando fueron desenterrados de la fosa de La Romana durante la segunda autopsia. Tras este segundo examen, el forense determinó la existencia de pelo de "hasta ocho personas" diferentes —ninguno procedente de los dos sospechosos—, lo que implicaría la participación de varios individuos.

Juan Ignacio Blanco y Fernando García, en 'El caso Alcàsser'. (Netflix)
Juan Ignacio Blanco y Fernando García, en 'El caso Alcàsser'. (Netflix)

Después destacó las "lesiones 'post mortem" que presentaban los cuerpos de las víctimas y que, según Blanco, demuestran que Toñi, Desirée y Miriam no estuvieron los 75 días de búsqueda enterradas en la fosa. Siguiendo con los resultados obtenidos por el doctor en este segundo informe, el criminólogo sacó a colación en estas declaraciones la cruz de Caravaca hallada en el interior de las vértebras de una de las menores y que, aparentemente, no habían detectado en la primera autopsia.

Por último, Blanco no olvidó mencionar las famosas cintas 'snuff' (no solo era una). Poco antes de fallecer, en el documental de Netflix 'El caso Alcàsser', el criminólogo aseguró tener en su poder una cinta en la que se veía a una de las víctimas "en una camilla" —aún viva— rodeada de varias personas, al parecer encapuchadas, que entraban y salían de la sala. Fueron estas suposiciones las que despertaron la polémica 'teoría de la conspiración'. Aunque lo cierto es que nadie conoce la existencia de las cintas.

Sobre estas 'cuatro patas' en las que se basa la teoría alternativa del caso habló también el periodista Javier Martínez, quien cubrió toda la investigación de los crímenes desde entonces hasta ahora. El invitado mencionó, como ya hizo entonces Blanco, las cintas 'snuff' y los cabellos encontrados en la alfombra que cubría los cuerpos.

Otra de las bases de la teoría de la conspiración fueron los 'fallos' cometidos por los agentes de la Guardia Civil encargados del caso, así como las dudas surgidas en torno a la presunta fuga de Anglés. En este sentido, el periodista recordó al agricultor que presuntamente habría llevado al fugitivo oculto en la parte de atrás de su coche para eludir el cerco policial de Valencia y después dejarlo en Cuenca.

La Guardia Civil transporta los féretros de las tres niñas el día en que aparecieron en el paraje de La Romana. (EFE)
La Guardia Civil transporta los féretros de las tres niñas el día en que aparecieron en el paraje de La Romana. (EFE)

Fue en estos dos últimos puntos donde Luis Frontela parece coincidir, al menos en cierta medida, con esta hipótesis alternativa. Según el forense, sí que hubo un error por parte de la Benemérita en la investigación: no fotografiar el levantamiento de los cadáveres. Para Frontela, este proceso es "la antesala de la autopsia" y no haberlo captado fue, en su opinión, un fallo grave. Asimismo, el forense recriminó que los investigadores no hubieran recurrido a expertos en arqueología forense en la exhumación de los cuerpos, un trabajo "muy minucioso", especialmente en las condiciones de descomposición en que fueron rescatados de la fosa en enero de 1993.

Sin embargo, Frontela no culpa a los guardias civiles, sino que sus críticas siempre han ido dirigidas al juez de Instrucción que, tres días después de haber autorizado los medios para practicar una segunda autopsia ("con 11 firmas de testigos"), le remitió un auto "urgente" por el que ordenaba que devolviera las "pruebas" que supuestamente "retiró" durante este segundo informe.

La segunda autopsia frustrada

De no haber sido por esta ordenanza, el forense habría estado a tan solo "una semana" de haber analizado el ADN de los cabellos encontrados en la alfombra, aquellos que procedían de diferentes personas y que habrían permitido identificar a los presuntos coautores del triple crimen.

Pero este no fue el único impedimento que Frontela tuvo que pasar en esta segunda autopsia, ya que cuando recibió la moqueta, le faltaban algunos trozos. Lo que no impidió que el forense detectara la presencia de "niveles muy elevados" de fosfata ácida (AcP). La detección de esta enzima forma parte de las técnicas forenses habituales en el estudio del fluido seminal en casos de violencia sexual; unos niveles altos de AcP son indicativos de que se ha producido una agresión sexual, ya que determinan la presencia de semen. Sin embargo, no son pruebas decisivas y requieren de otros estudios adicionales.

Además de los misteriosos cabellos detectados cuya procedencia nunca pudo determinar, el doctor hizo hincapié en otra de las cuestiones que envuelven el caso de Alcàsser: ¿dónde ocurrió todo? A pesar de que los cuerpos fueron encontrados en la fosa de La Romana, los resultados de las investigaciones siempre apuntaron a que fue en la caseta de un cazador, en Llombai (a 700 metros de donde hallaron a las menores), donde se cometieron las torturas y violaciones.

No obstante, durante las inspecciones, nunca dieron con ninguna prueba de que allí se hubieran cometido tales delitos. El propio Frontela cree "imposible" que en la supuesta escena del crimen no hubiera restos biológicos; lo que aumenta las dudas sobre si realmente las menores fueron asesinadas en el barranco de La Romana o en el caserío.

Antonio Anglés no escapó

Estas no fueron las únicas incógnitas que los expertos dejaron abiertas, a pesar de que la presencia del médico forense en el programa se debía a las declaraciones lanzadas el pasado mes de abril, cuando adelantó que podría haber una "tercera vía" en la investigación.

Los cambios de imagen de Antonio Anglés en 1993. (Interpol)
Los cambios de imagen de Antonio Anglés en 1993. (Interpol)

Esta vía, fruto de nuevas investigaciones, está relacionada con la fuga de Anglés. Aunque el doctor no dio muchos detalles al respecto, sí dejó clara su conclusión: el prófugo no se escapó. De esta forma, Frontela desacreditaría la versión oficial de los hechos, según la cual Anglés habría logrado eludir a las autoridades (incluso a la Interpol) sin que nadie sepa su paradero.

Es en este punto donde el doctor desecha la teoría oficial sobre su fuga y considera que el sospechoso no llegó a salir de España porque "sabía demasiado". A pesar de descartar también la implicación de una trama poderosa que defiende la teoría de la conspiración, Frontela ha adelantado que su investigación ahora apunta a la posible muerte de Anglés.

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