Es noticia
Menú
En busca del tesoro espacial sumergido en los mares de Oceanía
  1. Tecnología
  2. Novaceno
clave para la ciencia

En busca del tesoro espacial sumergido en los mares de Oceanía

El padre del Proyecto Galileo, el físico Avi Loeb, cuenta cómo será la aventura de localizar los restos de un objeto intergaláctico que puede estar fabricado por otra civilización

Foto: Los restos de un meteorito interestelar que puede tener restos de otras civilizaciones. (Videoblocks)
Los restos de un meteorito interestelar que puede tener restos de otras civilizaciones. (Videoblocks)

En la primavera de 2023, un equipo del Proyecto Galileo tiene previsto subir a un barco y utilizar un trineo con un imán para explorar el fondo del océano cerca de Papúa Nueva Guinea. Esta ‘expedición de pesca’ [en inglés, 'fishing expedition' tiene doble significado, literalmente es expedición de pesca y figurativamente es buscar al azar a ver si cae algo. N. del T.] tiene como objetivo recoger fragmentos del primer meteoro interestelar (IM1), registrado en el catálogo de bolas de fuego de CNEOS el 8 de enero de 2014. El origen interestelar se dedujo por primera vez en un artículo que publiqué este mes con mi estudiante Amir Siraj en 'The Astrophysical Journal'. Nuestro descubrimiento fue confirmado con un nivel de confianza del 99,999% en una carta del Comando Espacial de Estados Unidos.

Se observó que el primer meteoro interestelar se movía a una velocidad de 45 kilómetros por segundo cuando explotó a una altura de 18,7 kilómetros sobre la superficie del océano. La presión del aire a su altura de ruptura era unas cuantas veces superior al límite elástico del hierro. Este objeto interestelar era más duro que los 272 meteoros del catálogo de CNEOS. Como referencia, era veinte veces más duro que los meteoritos rocosos, que constituyen el 95% de todos los meteoros del sistema solar. ¿Era un raro meteorito de hierro o una nave espacial de acero inoxidable? La mejor manera de averiguarlo es recogiendo fragmentos de meteoritos y analizando su composición.

Foto: Ejemplo de un cráter provocado por un meteorito de 450 metros en Madrid. (Neal Agarwal)

La luz brillante detectada en la bola de fuego implica que la explosión liberó un porcentaje de la energía equivalente a la bomba atómica de Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial. El tamaño del meteoro se deduce que era de medio metro, basándose en su velocidad y energía cinética. La enorme energía liberada fundió el objeto en diminutas gotas. Los fragmentos más pequeños, menores que el tamaño de la cabeza de un alfiler, fueron detenidos rápidamente por la fricción con el aire debido a su gran superficie por unidad de masa. Cayeron directamente desde el lugar de la explosión en forma de lluvia caliente, levantaron vapor de la superficie del océano y se hundieron hasta el fondo del mismo. Los fragmentos más grandes continuaron más lejos a lo largo de la trayectoria original del meteoro. Como resultado, esperamos encontrar una franja de fragmentos en el fondo del océano, orientada en proyección a lo largo de la trayectoria original del meteoro, con los fragmentos más pequeños marcando el comienzo de la franja justo debajo del lugar de la explosión y los fragmentos más grandes más adelante.

placeholder Representación de un objeto interestelar. (ESO/M. Kormesser)
Representación de un objeto interestelar. (ESO/M. Kormesser)

¿Cuántos fragmentos deberíamos esperar de diferentes tamaños? Este es el tema central de un nuevo artículo que he escrito con un becario de verano, Amory Tillinghast-Raby, y Amir Siraj. Nuestra previsión depende de la composición. Para un meteorito de hierro, prevemos unos mil fragmentos mayores de un milímetro, mientras que para una composición de acero inoxidable esperamos tamaños mayores, con decenas de fragmentos mayores de un centímetro. La distribución del tamaño de los fragmentos puede utilizarse para inferir su resistencia material incluso antes de analizar su composición en el laboratorio.

Pulsa aquí para ver todas las columnas de Avi Loeb en Novaceno.

La inusual resistencia del material no es un hallazgo raro dentro de la población de meteoros interestelares. Recientemente, escribí otro artículo con Amir en el que se identificaba un segundo meteoro interestelar (IM2) del que se informó en el catálogo de CNEOS el 9 de marzo de 2017 y que también era extremadamente duro. La probabilidad de sacar estos dos meteoros interestelares de la distribución de la resistencia del material de los meteoros del sistema solar es menor del 0,01%. Una expedición de seguimiento tendrá como objetivo recoger los fragmentos del segundo meteoro interestelar cerca de Portugal.

En caso de que recuperemos una gran reliquia tecnológica, he prometido a la conservadora del Museo de Arte Moderno, Paula Antonelli, que la llevaré para exponerla en Nueva York. Para la humanidad, esta pieza representaría la modernidad, aunque para sus remitentes representa la historia antigua.

Será la primera vez que los humanos recuperen una pieza de gran tamaño de fuera del sistema solar. Si la pieza tiene algunos botones, sólo podemos esperar que sigan siendo funcionales. Un dispositivo extraterrestre sería de mucho interés no sólo para los coleccionistas de arte, sino también para los empresarios de Silicon Valley.

En la primavera de 2023, un equipo del Proyecto Galileo tiene previsto subir a un barco y utilizar un trineo con un imán para explorar el fondo del océano cerca de Papúa Nueva Guinea. Esta ‘expedición de pesca’ [en inglés, 'fishing expedition' tiene doble significado, literalmente es expedición de pesca y figurativamente es buscar al azar a ver si cae algo. N. del T.] tiene como objetivo recoger fragmentos del primer meteoro interestelar (IM1), registrado en el catálogo de bolas de fuego de CNEOS el 8 de enero de 2014. El origen interestelar se dedujo por primera vez en un artículo que publiqué este mes con mi estudiante Amir Siraj en 'The Astrophysical Journal'. Nuestro descubrimiento fue confirmado con un nivel de confianza del 99,999% en una carta del Comando Espacial de Estados Unidos.

Investigación Espacio
El redactor recomienda