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Científicos descubren una manera completamente nueva de extinguirnos
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Científicos descubren una manera completamente nueva de extinguirnos

Las estrellas errantes son un fenómeno habitual en el cosmos que de pasar cerca de nuestro sistema solar podría provocar la desestabilización y posterior destrucción de los planetas

Foto: Las estrellas errantes son habituales en el cosmos. (NASA)
Las estrellas errantes son habituales en el cosmos. (NASA)

Los científicos piensan que hace miles de millones de años una estrella errante podría haber pasado cerca de nuestro sistema solar alterando su parte exterior y afectando al resto de los planetas a partir de la órbita de Neptuno. Ahora otro equipo de investigadores ha calculado exactamente qué consecuencias tendría que un fenómeno como este se acercara a nuestro sistema solar —en algunas ocasiones desastrosas— y cuánto falta para que pase la siguiente —afortunadamente, otros varios miles de millones de años—.

Foto: El reactor Newman ha alcanzado una temperatura de 75 millones de grados Celsius. (TAE)

Como nos recordó anteayer la primera foto del James Webb, no somos más que un pequeño punto de luz en el espacio que orbita alrededor del centro de la Vía Láctea. En el centro de ese punto está el Sol y alrededor de él orbitan los planetas que forman el sistema solar. Pero no todas las estrellas son tan previsibles en sus movimientos como nuestro Sol, algunas vagan por el espacio a gran velocidad y pueden desestabilizar todo lo que tocan a su paso.

Los investigadores Garett Brown, estudiante de posgrado de física computacional, y su mentor en la Universidad de Toronto en Scarborough, el profesor Hanno Rein, han presentado un estudio a la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Journal en el que han calculado exactamente cómo afectaría el paso de una de estas estrellas errantes a nuestro sistema solar.

placeholder Nebulosa del Anillo del Sur por James Webb. (NASA)
Nebulosa del Anillo del Sur por James Webb. (NASA)

"El alcance total que tienen las estrellas errantes en la evolución de los sistemas planetarios es todavía un área activa de investigación”, explica Brown en declaraciones a Universe Today. “En el caso de los sistemas planetarios que se forman en un cúmulo estelar, el consenso es que las estrellas errantes desempeñan un papel importante mientras el sistema planetario permanece dentro del cúmulo estelar. Esto suele ocurrir durante los primeros 100 millones de años de evolución planetaria. Una vez que el cúmulo estelar se disipa, la tasa de ocurrencia de estos fenómenos disminuye drásticamente, reduciendo su papel en la evolución de los sistemas planetarios".

Para llevar a cabo los cálculos —que tienen que tener en cuenta el movimiento de varios objetos espaciales que interaccionan entre ellos gravitacionalmente—, los investigadores emplearon el superordenador del centro Scinet de la Universidad de Toronto y con él corrieron cerca de 3.000 simulaciones de los posibles escenarios. Emplearon dos métodos: el primero, asegura Brown, es el viejo método de aproximación analítica, que supone que la velocidad relativa entre dos estrellas es pequeña en comparación con la velocidad orbital de los planetas. El segundo método emplea REBOUND, un programa de código abierto creado por Rein que permite hacer integraciones numéricas que ayudan a estimar cómo evoluciona el movimiento de los objetos astronómicos en el tiempo.

placeholder El superordenador del centro Scinet de la Universidad de Toronto.
El superordenador del centro Scinet de la Universidad de Toronto.

Con los datos obtenidos calcularon a qué distancia tendría que pasar una de estas estrellas errantes de Neptuno, el planeta más alejado del Sol, para que hubiera algún tipo de consecuencia. "Descubrimos que los cambios críticos en la órbita de Neptuno debían ser del orden de 0,03 UA [unidades astronómicas] o 4.500 millones de metros para tener algún impacto en la estabilidad a largo plazo del Sistema Solar”, asegura Brown. “Estos cambios críticos podrían aumentar 10 veces la probabilidad de inestabilidad durante la vida del Sistema Solar".

Estos cambios tardan millones de años en producirse, pero podrían hacer que algunos planetas salieran despedidos del sistema solar o que impactaran los unos contra los otros. Afortunadamente, los investigadores han visto que estamos en una zona tranquila de la galaxia donde no llegan a penas estrellas errantes. Según sus cálculos, la próxima que ponga en peligro el sistema solar llegará dentro de unos 100 mil millones de años.

placeholder Foto del James Webb de una estrella formándose. (NASA)
Foto del James Webb de una estrella formándose. (NASA)

"Dos estrellas notables son HD 7977, que puede haber pasado a menos de 3.000 UA (0,0457 años luz) del Sol hace unos 2,5 millones de años, y Gliese 710 (o HIP 89825), que se espera que pase a menos de 10.000 UA (0,1696 años luz) del Sol dentro de unos 1,3 millones de años. Haciendo algunos cálculos aproximados, estas dos estrellas no tendrán ningún efecto apreciable en la evolución del Sistema Solar".

Así pues, el efecto de una de estas estrellas errantes no es un evento de extinción tan probable como una guerra nuclear devastadora, la erupción de un supervolcán o el impacto de un asteroide mortal. De hecho, según los cálculos de los investigadores, la Tierra dejará de ser habitable mucho antes de que aparezca la próxima. "Teniendo en cuenta que el Sol se expandirá y engullirá a la Tierra dentro de unos 5.000 millones de años, el alejamiento físico de otras estrellas no es un problema del que debamos preocuparnos", afirma Brown

Los científicos piensan que hace miles de millones de años una estrella errante podría haber pasado cerca de nuestro sistema solar alterando su parte exterior y afectando al resto de los planetas a partir de la órbita de Neptuno. Ahora otro equipo de investigadores ha calculado exactamente qué consecuencias tendría que un fenómeno como este se acercara a nuestro sistema solar —en algunas ocasiones desastrosas— y cuánto falta para que pase la siguiente —afortunadamente, otros varios miles de millones de años—.

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