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El nuevo caza de EEUU cambia el combate aéreo radicalmente
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Guerra del futuro

El nuevo caza de EEUU cambia el combate aéreo radicalmente

Estados Unidos no solo va a cambiar radicalmente la idea de guerra aérea con su avión de nueva generación, sino que también aspira a cambiar el desarrollo y construcción de nuevas versiones

Foto: Ilustración 3D con el caza de sexta generación americano en primer plano dentro de en un hangar (Northrop Grumman)
Ilustración 3D con el caza de sexta generación americano en primer plano dentro de en un hangar (Northrop Grumman)

Estados Unidos no sólo quiere revolucionar la guerra aérea con su nuevo caza de sexta generación, sino que aspira a cambiar radicalmente la manera en que se desarrollan y producen unas aeronaves de vanguardia que ni Rusia ni China pueden imaginar. Tanto que su proyecto NGAD — las siglas en inglés de ‘dominio aéreo de nueva generación’ — busca un nuevo modelo de avión de combate operativo en intervalos de diez a quince años, algo inaudito desde mediados del siglo XX, cuando estas máquinas eran infinitamente menos complicadas que las actuales.

Foto: Ilustración de un asteroide camino a la tierra (NASA)

Es un objetivo sorprendentemente ambicioso producto de la misión a la ya apuntaba el ex-director de adquisiciones de la fuerza aérea norteamericana Will Roper en 2020: "El programa [NGAD] trata tanto de construir mejores aviones como de construir mejor esos aviones”. Ahora sabemos que la fuerza aérea norteamericana tiene como objetivo diseñar y construir cazas al estilo en el que Apple construye sus MacBooks, iterando nuevas versiones con nuevas capacidades tecnológicas en el que todas las piezas son modulares.

Cómo será el NGAD

Lógicamente, sabemos poco del nuevo avión que sigue avanzando en secreto después de pruebas que, según fuentes del gobierno norteamericano, han sido un gran éxito. A ciencia cierta sólo sabemos que serán aún más furtivos que los actuales, con más autonomía y que estarán ligados a enjambres de drones de combate avanzados, bien modelos pequeños o máquinas grandes como el Boeing MQ-28 Ghost Bat, que cubrirán los flancos del NGAD y atacarán blancos recibiendo órdenes del piloto de este caza, que estará tripulado en su primera encarnación.

placeholder Concepto de caza NGAD (Northrop Grumman)
Concepto de caza NGAD (Northrop Grumman)

Otra de las cosas que sabemos es que, como apunta el blog militar 1945, el NGAD podría no parecerse tanto a un caza de combate y más a un avión invisible de gran alcance, una especie de bombardero B-21 a menor escala. De hecho, el entonces comandante del Comando de Combate Aéreo norteamericano — General Herbert "Hawk" Carlisle — ya dijo en 2017 que el NGAD podría ser un "avión de combate de penetración", con gran alcance y menor perfil de radar. Estos aviones controlarán enjambres de múltiples drones de combate desechables y dispondrán de armas de alta energía capaces de derribar misiles aire-aire y tierra-aire para defenderse de ataques enemigos.

Como si fuera Lego

La fuerza aérea norteamericana anunció que el avión entraría en fase EMD —ingeniería, fabricación y desarrollo— a principios de junio. Esta fase tiene como objetivo fabricar el mismo avión que entrará directamente en la cadena de montaje, como afirmaba entonces el secretario del Ejército del aire de los EEUU Frank Kendall: "Ahora hemos comenzado el programa EMD para hacer los aviones de desarrollo que llevaremos a producción [...] el reloj empieza a contar ahora y creemos que tendremos esta capacidad a final de la década".

placeholder Concepto NGAD (Lockheed Martin)
Concepto NGAD (Lockheed Martin)

Tanto los aviones de quinta generación F-22 Raptor como los F-35 Lightning II pasaron por procesos diferentes en los que se construían varios prototipos secretos de diferentes conceptos antes de elegir el camino definitivo. En el caso del F-35, por ejemplo, el avión empezó a tomar forma en 2001 después de una competición de muchos años entre el Lockheed Martin X-35 y el Boeing X-32. Esto alargó innecesariamente su desarrollo, disparando los costes y los tiempos de ejecución antes de que se empezaran a fabricar y validar los aviones.

Ahora quieren saltarse a estos ‘aviones X’ experimentales para desarrollar una base que sirva para tener el primer avión de nueva generación en 2030 y, después, sacar nuevos cazas cada 10 o 15 años. El caza de sexta generación tendrá un coste inicial más caro pero, según la fuerza aérea norteamericana, su diseño permitirá que las siguientes generaciones sean mucho más baratas. Su filosofía modular, afirman, permitirá cambiar bloques de hardware y software para tener nuevas generaciones siempre con la última tecnología, ‘tuneados’ para adaptarse a unas condiciones tácticas y estratégicas que están cambiando a un ritmo nunca visto en la historia bélica del planeta.

Nueva filosofía

Con ese ritmo de desarrollo y despliegue, los nuevos aviones del futuro americano tendrán vidas más cortas que los actuales, algo que también contribuirá a reducir el coste operativo de los programas. El F-35 tiene una vida operativa estimada de unas cinco décadas pero los NGAD sólo durarán de 12 a 15 años, un proceso que probablemente se acelerará aún más cuando se eliminen totalmente los pilotos humanos de la ecuación (uno de los objetivos de los jerifaltes norteamericanos por mucho que resistan los Maverick de turno). Tampoco construirán muchas unidades de cada modelo. Según Roper, podrían fabricar de 50 a 100 unidades de cada nuevo modelo, en comparación con las 186 unidades de F-22 o los casi 2.500 de F-35.

placeholder Concepto NGAD (Boeing)
Concepto NGAD (Boeing)

Otro de los grandes cambios de este nuevo proceso de desarrollo está en los propios contratos por los que las compañías de defensa tendrán que luchar. Ahora se dividirán en tres diseño, producción y mantenimiento — y, según la USAF, permitirá que compañías más pequeñas puedan competir. Por ejemplo, Raytheon no tiene la capacidad de producción de Boeing o Lockheed Martin, pero ahora podrá competir para conseguir el contrato de diseño del nuevo caza y los siguientes. Es una estrategia que, sobre el papel, parece que puede funcionar mejor que los últimos programas. Tanto el F-22 y el F-35 — de Lockheed Martin — son aviones excesivamente caros que quizás podrían haberse beneficiado de esta filosofía.

Por el momento, la fuerza aérea americana ya ha probado un prototipo secreto del NGAD que “ha roto un montón de récords” establecidos por aviones como el F-22. Es más que probable que — a juzgar por la formidable capacidad del F-22 y en menor medida del F-35 — el NGAD cumpla plenamente con sus nuevos objetivos operacionales. En 2030 lo sabremos pero habrá que esperar un par de décadas más para ver si este cambio radical de filosofía de desarrollo y construcción modular tiene el efecto esperado en sus cazas del futuro.

Estados Unidos no sólo quiere revolucionar la guerra aérea con su nuevo caza de sexta generación, sino que aspira a cambiar radicalmente la manera en que se desarrollan y producen unas aeronaves de vanguardia que ni Rusia ni China pueden imaginar. Tanto que su proyecto NGAD — las siglas en inglés de ‘dominio aéreo de nueva generación’ — busca un nuevo modelo de avión de combate operativo en intervalos de diez a quince años, algo inaudito desde mediados del siglo XX, cuando estas máquinas eran infinitamente menos complicadas que las actuales.

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