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Encuentran el factor clave para encontrar vida extraterrestre
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El tamaño de la luna

Encuentran el factor clave para encontrar vida extraterrestre

Un nuevo estudio asegura que la presencia de una proporción determinada entre una luna y su planeta puede ser una de las claves que indiquen la existencia de vida extraterrestre

Foto: El tamaño de nuestra luna puede haber sido clave para el desarrollo de la vida. (Pixabay)
El tamaño de nuestra luna puede haber sido clave para el desarrollo de la vida. (Pixabay)

Un grupo internacional de investigadores acaba de publicar un estudio en la revista Nature en el que afirman que el tamaño de la luna de un planeta es clave para que se den las condiciones ideales para la vida. Este descubrimiento nos puede ayudar a entender mejor cómo se originó este fenómeno en la Tierra y nos da pistas para encontrarla en otros planetas.

Foto: Astronautas entrenando en las mismas condiciones de luz que se encontrarán en nuestro satélite (NASA)

La Tierra es el único planeta conocido que alberga vida. Nuestro planeta, dicen los autores del estudio, presenta una serie de características que son únicas en nuestro sistema solar: tenemos placas tectónicas activas, un fuerte campo magnético que nos protege de la radiación solar y una luna relativamente grande con respecto al tamaño de la Tierra.

Para los investigadores, liderados por Miki Nakajima, profesora de Física y Astronomía de la Universidad de Rochester, la presencia de nuestro satélite natural y su tamaño han sido decisivos para que la vida se desarrolle en nuestro planeta.

placeholder Una ilustración de la superficie del exoplaneta Kepler-1649c (NASA/Ames Research Center/Daniel Rutter)
Una ilustración de la superficie del exoplaneta Kepler-1649c (NASA/Ames Research Center/Daniel Rutter)

"La presencia de la Luna controla la duración del día y las mareas oceánicas, lo que afecta a los ciclos biológicos terrestres”, afirman los investigadores. “La Luna también estabiliza el eje de giro de la Tierra al menos varios grados. Así pues, al menos para la Tierra, la Luna también contribuye al clima estable de la Tierra y ofrece potencialmente un entorno ideal para que la vida se desarrolle y evolucione".

Cómo tiene que ser la luna

Pero no todas las lunas son como la de la Tierra. Hay planetas en nuestro sistema solar que no tienen ninguna, como Mercurio o Venus, mientras otros como Júpiter tienen unas 80. Según los investigadores la formación de la luna es clave para entender su impacto y por eso han desarrollado distintos modelos para entender los diversos escenarios que han podido provocar su formación.

Aunque todavía hay debate sobre cómo se formó nuestra luna, la teoría más popular es que se debió a un enorme impacto que provocó el lanzamiento de material fuera de la Tierra. Ese material creó un disco de acrecimiento alrededor del planeta que acabó, después de muchísimo tiempo, por convertirse en una luna fraccionadamente grande, como dicen los investigadores.

Foto: Una ilustración de la superficie del exoplaneta Kepler-1649c. (NASA/Ames Research Center/Daniel Rutter)

Pero cuando los investigadores aplicaron este modelo a planetas que se consideran posibles supertierras, unas seis veces mayores que la Tierra, vieron que no funcionaba. Todo el material expulsado se vaporizaba o volvía a caer en el planeta del que había salido y el disco no acababa formando una luna.

"Aquí proponemos que un disco de formación lunar inicialmente rico en vapor no es capaz de formar una luna que sea grande con respecto al tamaño del planeta porque las lunitas en crecimiento, que son bloques de construcción de una luna, experimentan un fuerte arrastre de gas y caen rápidamente hacia el planeta", explican los investigadores en su estudio.

El tamaño una pista para buscar vida extraterrestre

Esto les llevó a pensar que posiblemente haga falta un planeta más pequeño, como el nuestro, para que sean posibles esas condiciones que son favorables para la vida. Observaron que la proporción del tamaño entre un planeta y su luna es esencial. Es necesaria una luna grande, dicen los investigadores, para influir en las placas tectónicas, las mareas o la mecánica orbital. Y satélites de este tamaño no pueden formarse alrededor de planetas mucho más grandes que la Tierra.

Por esto proponen que se tenga en cuenta este descubrimiento en las misiones de búsqueda de vida extraterrestre. Ahora que el telescopio James Webb está a pleno rendimiento este descubrimiento podría animar a los investigadores a buscar no solo exoplanetas sino también exolunas que orbiten a su alrededor.

"La búsqueda de exoplanetas se ha centrado normalmente en planetas de más de seis masas terrestres", dijo el autor principal del estudio, Miki Nakajima, de la Universidad de Rochester. "Proponemos que, en lugar de ello, nos fijemos en planetas más pequeños porque probablemente sean mejores candidatos para albergar lunas fraccionadamente grandes".

Un grupo internacional de investigadores acaba de publicar un estudio en la revista Nature en el que afirman que el tamaño de la luna de un planeta es clave para que se den las condiciones ideales para la vida. Este descubrimiento nos puede ayudar a entender mejor cómo se originó este fenómeno en la Tierra y nos da pistas para encontrarla en otros planetas.

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