Manipulación genética para curar la calvicie
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Terapias antienvejecimiento

Manipulación genética para curar la calvicie

El FOXC1 y el NFATC1 son los dos genes causantes de que perdamos el pelo con la edad, según un reciente estudio. Este descubrimiento abre la puerta a nuevos tratamientos genéticos que acaben con este proceso

Foto: Este descubrimiento abre la puerta a nuevas terapias genéticas que erradiquen la calvicie.
Este descubrimiento abre la puerta a nuevas terapias genéticas que erradiquen la calvicie.

Investigadores de la Universidad Northwestern han descubierto el mecanismo genético que hace que vayamos perdiendo pelo cuando envejecemos. Este hallazgo echa por tierra la hipótesis generalmente aceptada hasta ahora por la comunidad científica y abre nuevas posibilidades para detener y revertir el proceso.

Foto: El receptor del láser (Ericsson/Powerlight)

Si la semana pasada le hubiéramos preguntado a un dermatólogo por qué según vamos cumpliendo años se nos va cayendo el pelo, probablemente nos hubiera contestado que es debido a que nos hemos quedado sin células madre que lo repongan. Según la hipótesis más aceptada hasta ahora por los científicos, estas células empiezan a escasear con el envejecimiento y acaban muriendo dentro del folículo piloso.

Pero ahora, Rui Yi, investigador en la Universidad Northwestern, en EE.UU., y su equipo han descubierto que eso no es así. En un artículo publicado en la revista Nature Aging denmuestran que cuando se muere el folículo piloso, esas células madre no se quedan dentro hasta que acaban por morir, sino que se escapan gracias a la falta de actividad de dos genes: el FOXC1 y el NFATC1.

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En un organismo jóven el pelo pasa por fases de crecimiento y caída que se van repitiendo constantemente. Cuando un cabello cae, las células madre que están alojadas dentro del folículo, en el bulbo piloso, se transforman en células de pelo y hacen que crezca uno nuevo. Pero con el tiempo estos folículos se degeneran y se vuelven inactivos rompiendo este ciclo.

Hasta ahora se pensaba que con el envejecimiento, las células madre que regeneran nuestro pelo iban muriendo a la vez que se moría el folículo. Con su paulatina desaparición, el pelo se ponía primero blanco y luego moría, pero esta hipótesis nunca se ha llegado a comprobar.

El experimento

Para entender cómo funciona este proceso, el equipo de Yi aplicó un método distinto al que se ha utilizado hasta ahora. En lugar de analizar tejido muerto de animales de distintas edades, los investigadores usaron un láser de longitud de onda larga para observar el crecimiento del pelo de los ratones vivos a nivel subcutáneo.

Para esto, durmieron a los ratones y los pusieron bajo el microscopio para analizar los pelos de sus orejas. Marcaron los folículos de color verde y las células madre de color rojo y observaron lo que sucedía en el pelo durante largos periodos de tiempo.

Se dieron cuenta de que cuando los animales envejecen, su pelo empieza a volverse blanco y a caer. Observaron también cómo las células madre cambiaban de forma y lograban escapar del folículo por minúsculos agujeros en el bulbo piloso. Una vez fuera, recuperaban su forma original y desaparecían, probablemente engullidas por el sistema inmunológico.

Por qué pasa esto

El descubrimiento impactó a los científicos. "Si no lo hubiera visto por mí mismo no lo habría creído", comenta el doctor Yi. "Para mí es casi una locura". El equipo ahora ya sabía cómo se comportan las células madre, pero no sabían por qué lo hacían. Así que empezaron a buscar los genes responsables de controlar este proceso.

Descubrieron dos: el FOXC1 y el NFATC1. Su función es mantener las células madre en el interior del bulbo piloso, pero se dieron cuenta de que en las células más viejas la actividad de estos genes era mucho menor permitían a las células escaparse.

Foto: Un paciente con los genes editados durante una revisión en Massachusetts Eye and Ear (Mass Eye and Ear)

Para comprobar su incidencia, los investigadores entonces criaron ratones a los que les habían eliminado estos dos genes. El resultado fue que cuando los animales llegaron a los 4 y 5 meses de edad empezaron a perder pelo. Y cuando llegaron a edad adulta, a los 16 meses, los ratones habían perdido mucho pelo y solo les quedaban unos pocos mechones grises.

El siguiente paso para los investigadores es encontrar un método para salvar las células madre del pelo de los ratones viejos y que se siga reproduciendo. Este descubrimiento supone un gran avance que puede ayudar a diseñar nuevas terapias genéticas que impidan el proceso de envejecimiento y caída del pelo. Y de paso, hacer felices a todos los que, como yo, ya no peinamos ni canas.

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