El plan para blanquear las nubes que puede ayudar a enfriar el planeta
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Bajar la temperatura urgentemente

El plan para blanquear las nubes que puede ayudar a enfriar el planeta

Un grupo de científicos estadounidenses ha propuesto un método para hacer que las nubes puedan reflejar mejor la luz que viene del sol bajando así la temperatura del planeta

placeholder Foto: Una de las soluciones para aliviar el aumento de temperatura es hacer nubes más blancas que reflejen la luz del Sol. (NASA/Samantha Cristoforetti)
Una de las soluciones para aliviar el aumento de temperatura es hacer nubes más blancas que reflejen la luz del Sol. (NASA/Samantha Cristoforetti)

El pesimista informe de IPCC, (el panel intergubernamental sobre el cambio climático) publicado hace un mes, dice que ya estamos sufriendo los primeros efectos del calentamiento global y que el empeoramiento es ahora irreversible. Ante este panorama, los científicos están buscando soluciones de urgencia para enfriar el planeta.

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Entre estos científicos está un grupo de investigadores estadounidenses que ha encontrado un nuevo método para reflejar la luz solar de vuelta al espacio y reducir así el calentamiento global y su impacto.

Este proyecto, que el equipo ha llamado Marine Cloud Brightening (MCB), está inspirado en las franjas blancas provocadas por los barcos que se pueden ver desde el espacio. Los barcos emiten partículas que pueden afectar a los estratocúmulos —un tipo de nubes que forman grandes masas oscuras— que hay a baja altura sobre el océano.

placeholder Las líneas blancas son nubes provocadas por el tránsito de barcos. (NASA)
Las líneas blancas son nubes provocadas por el tránsito de barcos. (NASA)

Se ha observado que este tipo de nubes blanqueadas artificialmente refleja mejor la luz solar que las normales y mucho más que las oscuras. Los investigadores sostienen que su presencia bloquea parte de las emisiones de luz que el Sol envía a la Tierra y evita que esta se caliente.

La formación de estas nubes no es distinta de la de una nube normal. La condensación del agua se produce cuando la humedad relativa del aire es superior al 100%. Las gotas microscópicas se unen a unas partículas todavía más pequeñas llamadas núcleos de condensación y forman las nubes. Cuanto más núcleos de condensación, afirman los investigadores, más gotas hay en las nubes y menor es el tamaño de esas gotas. Cuando hay una gran concentración de gotas se produce el efecto Twomey que hace que la reflectividad de la nube aumente.

“En el fenómeno llamado efecto Twomey, las nubes con mayor concentración de partículas pequeñas tienen un albedo más alto, lo que significa que son más reflectantes. Estas nubes podrían ser menos propensas a producir lluvia, y el agua retenida en las nubes mantendría el albedo alto”, aseguran los investigadores. “Por otro lado, si el aire seco de la parte superior de la nube se mezcla, la nube puede producir lluvia y tener un albedo más bajo. El impacto total del MCB será la combinación del efecto Twomey y estos ajustes de las nubes”.

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A mayor número de gotas pequeñas, más aumenta la capacidad reflectante de las nubes.

Los núcleos de condensación pueden estar formados por distintos tipos de partículas como el polvo, polen, bacterias o incluso por la polución de las fábricas o la de los propios barcos. En los lugares menos transitados del océano, comentan los investigadores, estos núcleos de condensación se producen con partículas naturales incluidas las de sal marina que se desprenden cuando rompen las olas.

El plan del equipo con el MCB es añadir más partículas de sal como núcleo de condensación en las nubes marinas bajas. El agua de mar pulverizada se seca instantáneamente en el aire y forma diminutas partículas de sal, que ascenderán a la capa de nubes por convección y actúan como generadores de gotas.

Estas gotas, afirma el equipo, serán más pequeñas que las que se producen de manera natural cuando las olas rompen. Con esto se consigue que las nubes resultantes sean entre un 5 y un 10% más blancas, que duren más tiempo que las normales y que aumenten el nivel de luz solar reflejada.

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“Uno de los primeros pasos de nuestro proyecto fue identificar las nubes más aptas”, afirma el equipo. “Mediante estudios de modelización y observación, determinamos que los mejores candidatos son los estratocúmulos, que están a baja altura (alrededor de 1 a 2 km) y son poco profundos. Nos interesan especialmente los estratocúmulos "limpios" que tienen un bajo número de núcleos de condensación”.

Los investigadores han probado distintas técnicas para conseguir incluir partículas de sal en las nubes y han conseguido resultados satisfactorios en el laboratorio. Pero admiten que, antes de proponerlos como una alternativa útil y segura para el problema del clima, todavía necesitan validar sus modelos y ponerlos en práctica con experimentos en condiciones reales.

“Nos gustaría medir el tamaño y la concentración de las partículas fuera de nuestro pulverizador, desde cientos de metros hasta varios kilómetros, para determinar si las partículas se elevan o se hunden y hasta dónde se propagan”, comentan los investigadores. “Estos experimentos nos ayudarán a optimizar nuestra tecnología, respondiendo a preguntas como si necesitamos añadir calor a nuestro sistema para animar a las partículas a subir a la capa de nubes”.

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El equipo responsable del MCB reconoce que estas técnicas no pueden reemplazar a las políticas que se están implementando para reducir las emisiones de CO₂. Pero sí pueden servir, aseguran, para paliar los efectos de los gases de efecto invernadero que ya hay concentrados en la atmósfera.

El MCB está dentro del Solar Climate Intervention (intervención solar en el clima), una iniciativa de la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina de los EEUU que estudia proyectos dirigidos a reflejar la luz del solar para reducir su impacto en el calentamiento global. Entre las propuestas que baraja este organismo está la de espolvorear perlas de silicato reflectantes sobre las capas de hielo polares o inyectar en la estratosfera materiales reflectantes como los sulfatos o el carbonato cálcico.

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