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Físicos contra biólogos: la batalla de la que depende el cambio de hora
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Físicos contra biólogos: la batalla de la que depende el cambio de hora

A pesar de que nos vendieron que el cambio horario iba a desaparecer, los inconvenientes paralizan la decisión y algunos científicos se oponen, ya que nos alinea con la luz solar

Foto: Foto: Getty/Leon Neal.
Foto: Getty/Leon Neal.

Dentro de unos días, volveremos al ritual de cambiar la hora, como siempre a finales de marzo, para estrenar el horario de verano, y a finales de octubre, para pasar al de invierno. Hace pocos años, nos hicieron creer que estas variaciones tenían los días contados, pero a la hora de la verdad nadie se atreve a dar el paso. Mientras tanto, el debate continúa, porque otra idea que ha ganado muchos adeptos en los últimos años es que el cambio de hora es irracional, pero lo cierto es que no todos los científicos están de acuerdo.

En particular, dos físicos españoles han saltado a la palestra de forma recurrente en los últimos tiempos para argumentar que, como sociedad, lo mejor que podemos hacer es mantener esta costumbre, que nos permite adaptarnos al verano y al invierno, alineándonos con la salida del sol: Jorge Mira Pérez, investigador de la Universidad de Santiago de Compostela, y José María Martín Olalla, de la Universidad de Sevilla. Hace poco enviaron una carta al editor de Sleep, prestigiosa revista científica oficial de la Sociedad de Investigación del Sueño de EEUU, en la que explicaban su posición rebatiendo, precisamente, los argumentos que daba este grupo de científico en un número anterior, a favor de suprimir el cambio.

Foto: Reloj gigante en Kiev. (EFE)

En general, quienes están en contra de seguir modificando el reloj dos veces al año suelen ofrecer argumentos relacionados con la duración y la calidad del sueño. Algunas personas son especialmente sensibles y estas alteraciones, aseguran algunos expertos, podrían influir incluso en el riesgo cardiovascular. En esa línea hay bastantes trabajos. Por ejemplo, un estudio realizado en EEUU encontró que el cambio de hora provocaba más accidentes de tráfico, aunque solo al pasar al horario de verano, cuando perdemos una hora de sueño.

No obstante, suelen ser pequeñas investigaciones, a veces anecdóticas, del ámbito de la cronobiología, que estudia los ritmos biológicos. “Hay algunos falsos conceptos que están dando lugar a interpretaciones erróneas”, afirma Jorge Mira Pérez en declaraciones a Teknautas. “No entendemos cómo es posible que gente del mundo de la investigación del sueño y de sociedades médicas digan que el cambio estacional de hora es una distorsión y que a cambio propongan mantener el reloj a piñón fijo, igual todo el año”, comenta. Según explica, usar ese patrón fijo para marcar la hora en que la gente se acuesta, se levanta y, en general, realiza las actividades de la vida diaria, generaría una distorsión mucho mayor. El motivo es que “estamos en un planeta con una enorme variación estacional, salvo en las zonas tropicales, así que el desfase estacional sería mucho mayor”.

¿Qué hacen los animales?

En realidad, desde el punto de vista de la cronobiología, lo natural sería hacer lo mismo que los animales. “Un gallo canta en diciembre más de tres horas más tarde que el mismo gallo en junio”, señala el físico de la Universidad de Santiago. Sin embargo, quienes supuestamente defienden “lo natural”, son precisamente quienes más abogan por suprimir una medida que permite que el ser humano se pueda adaptar. “Desde las hormigas a los pájaros, todas las especies varían sus actividades en función del sol y, por ejemplo, mañana va a salir un minuto y medio antes”, comenta. Sin embargo, la organización social del ser humano nos impide acoplarnos así todos los días. La solución intermedia es cambiar la hora dos veces al año, como hacen la mayoría de los países del mundo, en algunos casos, desde hace más de un siglo.

placeholder Relojes.
Relojes.

La Tierra cambia su orientación con respecto al Sol hasta 47 grados y ese fenómeno físico no lo podemos cambiar. Así, en España, la hora a la que vemos los primeros rayos solares cambia tres horas cada seis meses. La corrección horaria mantiene el comienzo de la actividad diaria relativamente próximo al amanecer. En otras latitudes es diferente. Por ejemplo, en los países próximos al ecuador, las variaciones son mínimas. Por el contrario, en los más cercanos a los polos el cambio es radical. Nuestra posición nos permite organizar las obligaciones y el ocio bastante en sintonía con la luz solar, pero ayudados por la modificación horaria.

Entonces, ¿por qué en 2018 una encuesta de la Comisión Europea indicó que el 84% de los ciudadanos del continente deseaban un horario fijo todo el año? Lo cierto es que apenas votó el 1% de los europeos, pero los físicos de las universidades de Santiago y de Sevilla creen que solo vemos las desventajas, es decir, la molestia de tener que cambiar el horario dos veces al año, pero no somos conscientes de los beneficios que nos reporta la medida en un mundo tan cambiante y desconocemos los inconvenientes que tendría no hacerlo.

Sesgos por disciplina científica y por geografía

Los argumentos de otros colegas científicos tampoco ayudan. “Hay un sesgo de área”, asegura Jorge Mira, “los físicos con los que hablo lo tenemos bastante claro. En otras áreas ya no es así, veo ciertas tendencias, probablemente, por la formación que tiene cada uno. También la inercia de tu área de conocimiento puede estar jugando un papel”, comenta. Por eso es probable que las disciplinas más vinculadas a la biología o la medicina sean más sensibles a las quejas de los pacientes.

Foto: El momento de dejar de cambiar la hora en nuestros relojes podría llegar próximamente (iStock)

“Yo no dudo que sea una distorsión”, reconoce el experto, “hay una parte de la población que es muy sensible a estas cosas”. Sin embargo, “proponemos que estas personas vayan haciendo una transición gradual de hábitos, por ejemplo, modificando la hora a la que se levantan 20 minutos cada semana durante tres semanas antes del cambio de hora”. No obstante, a la mayoría de la gente no le afecta, tal y como reconocen otros investigadores, incluso del campo de las neurociencias. “Es como si te quedas viendo la tele un día una hora más de lo normal”, apunta.

Jorge Mira formó parte de la comisión del Gobierno de España para el análisis de la hora oficial, pero ¿en qué quedó todo aquello? En nada. El calendario hasta 2026, publicado por el BOE recientemente, sigue recogiendo la medida del cambio de hora dos veces al año. Por la vía de los hechos, parece que nos vamos a quedar como estamos, y es que, cuando las autoridades se plantean llevar a cabo la supresión en serio, se encuentran con muchos problemas.

En Europa, la propuesta que dio lugar a la encuesta partió de Finlandia, fue apoyada por el Parlamento, pero después entró en barrena. ¿Nos quedamos con el horario de verano o con el de invierno? ¿Debe decidir cada país? ¿Estamos dispuestos a tener un verdadero galimatías horario o a que amanezca a las cuatro de la mañana? En EEUU, más recientemente, ha ocurrido algo similar. El republicano Marco Rubio, de Florida, llevó la propuesta al Senado, pero después ha quedado parada en el Congreso. Viendo lo ocurrido a los dos lados del Atlántico, el profesor de la Universidad de Santiago de Compostela tiene una teoría al respecto. “Florida está en un extremo de su espacio económico, tocando la línea tropical. Al igual que Finlandia, que está en otro extremo, no le sirve de mucho el cambio de hora, pero impulsaron al resto en una locura inicial hasta que después se empiezan a ver los problemas”, reflexiona.

Dentro de unos días, volveremos al ritual de cambiar la hora, como siempre a finales de marzo, para estrenar el horario de verano, y a finales de octubre, para pasar al de invierno. Hace pocos años, nos hicieron creer que estas variaciones tenían los días contados, pero a la hora de la verdad nadie se atreve a dar el paso. Mientras tanto, el debate continúa, porque otra idea que ha ganado muchos adeptos en los últimos años es que el cambio de hora es irracional, pero lo cierto es que no todos los científicos están de acuerdo.

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