El gasto en AC o calefacción es más importante

Si el cambio de hora desaparece de verdad, ¿ahorraremos o gastaremos más energía?

La gran mayoría de los estudios coinciden en que el supuesto ahorro de electricidad que se consigue en la actualidad con esta tradicional medida es mínimo o inexistente

Foto: La factura de la luz es uno de los mayores quebraderos de cabeza de los gastos de los españoles. (Pixabay)
La factura de la luz es uno de los mayores quebraderos de cabeza de los gastos de los españoles. (Pixabay)

“A las 3 serán las 2”, nos avisan cada año de cara al último domingo de octubre. Y “a las 2 serán las 3”, en primavera. La frase viene casi siempre acompañada del mantra de que esta medida permite un ahorro de energía. Entonces, ¿si suprimimos el cambio de hora, tal y como propone ahora Jean Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, vamos a ahorrar o gastar más?

[¿Cuándo es el cambio de hora y por qué no será el último?]

La gran justificación histórica para los cambios de hora ha sido el ahorro de energía, en particular con la crisis del petróleo de los años 70, tras la que se generalizó en casi todo el mundo. La idea es que contar con más tiempo de luz por la tarde reduce el uso de la iluminación artificial.

Sin embargo, Europa se plantea suprimir esta medida precisamente ahora, cuando estamos tan preocupados por las cuestiones energéticas, relacionadas con el cambio climático y el medio ambiente. ¿Será que no es tan importante?

La Comisión Europea dejó el debate en manos de los ciudadanos por medio de una consulta no vinculante y ahora quiere aplicar la voluntad popular –el 84% de quienes votaron quieren dejar de adelantar y atrasar los relojes– y el Gobierno español está dispuesto a apoyarla, aunque en el mejor de los casos pasarían varios años antes de que llegue a materializarse.

La pregunta es si los cambios horarios son eficaces de verdad para ahorrar energía y, por lo tanto, si siguen teniendo sentido a pesar de lo que digan los políticos y los ciudadanos.

Sumando datos: mínimo ahorro mundial

Uno de los estudios más recientes, publicado en abril de este año en The Energy Journal, recopila 44 investigaciones realizadas en el mundo que en promedio indican que el ahorro energético que se produce es del 0,34% durante los días en los que se aplica el horario de verano.

Los investigadores advierten de que los datos que maneja cada uno de los estudios analizados y la metodología que emplean son muy variados, pero hay un dato revelador cuando se realizan comparaciones internacionales: el ahorro es mayor para los países que están más lejos del ecuador.

Foto: EFE.
Foto: EFE.

Entra dentro de la lógica: a medida que nos aproximamos a los polos, hay más variación de luz entre las distintas estaciones, de manera que en algunas zonas en los días centrales del verano casi todo el día hay sol, mientras que en invierno casi todas las horas son de noche. Si el cambio de hora permite realizar algún ajuste, se va a notar más en estas regiones.

No obstante, el análisis indica que la diferencia entre los países es tan marcada que en las regiones tropicales ocurre el efecto contrario: consumen más electricidad si cambian la hora en verano. Quizá no sea casualidad que muchos países hayan dejado de hacerlo y que en otros nunca se hiciera.

España: lo que deberíamos ahorrar…

¿Qué pasa en España? El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), una entidad pública empresarial que en la actualidad depende del Ministerio para la Transición Ecológica, estima “el potencial de ahorro en iluminación” que se consigue con el cambio horario en un 5% del consumo eléctrico en iluminación. Esto equivaldría a unos 300 millones de euros anuales. De esta cantidad, la inmensa mayoría se ahorraría en la industria y los servicios, mientras que 90 millones corresponderían al consumo de los hogares y se traducirían en unos 6 euros de ahorro en cada casa.

Foto: EFE.
Foto: EFE.

Sin embargo, se trata de un “potencial de ahorro”, es decir, una estimación, pero no una medición de cifras reales. De hecho, el IDAE especifica que alcanzar ese 5% implicaría “un comportamiento responsable” por parte de los ciudadanos para prescindir de la iluminación cuando no es necesario, además de la implementación de tecnología de ahorro en iluminación.

… y lo que de verdad ahorramos

Así que otras investigaciones son mucho menos optimistas acerca del impacto real de los actuales cambios de hora. Un estudio de la Universidad de Zaragoza deja la cosa en tablas. Si bien es cierto que el horario de verano logra un efecto positivo en esta época del año, no sirve para nada, ya que “lo que se consigue ahorrar con el horario de verano se consume con el horario de invierno”.

Otro de análisis de la Universidad de Cantabria incide, precisamente, en esa diferencia. En los meses de invierno se registra un mayor gasto de energía, “pero la razón no está en el alumbrado”, apuntan los investigadores, sino en otros factores, como la calefacción en invierno y el aire acondicionado en verano. La iluminación supone el 4,1% del consumo doméstico y el ahorro económico que deriva del cambio horario “no es significativo”, concluyen.

La calefacción y el AC

En Indiana (Estados Unidos), que tiene una latitud similar a la de la península ibérica, se llevó a cabo un estudio que ha dado mucho que hablar. En este estado, hasta 2006 los condados tenían potestad para cambiar o no la hora, así que los investigadores de la Universidad de California pudieron comparar las diferencias en el gasto de energía entre ellos y el resultado fue sorprendente: donde se adoptaba el horario de verano no sólo no reducía la factura de la luz, sino que la aumentaba hasta en un 1% en el caso de los hogares particulares.

Foto: EFE.
Foto: EFE.

Los autores afirmaron que, probablemente, la explicación estaba en que se incrementaba el uso de ventiladores y de aire acondicionado. De esta forma se puso sobre la mesa una de las claves del debate que destacan algunos expertos: probablemente, en la actualidad el peso que tiene la iluminación sobre la factura de la electricidad es insignificante en comparación con los sistemas de calefacción y refrigeración.

Faltan pruebas

Por eso, seguir cambiando la hora podría ser no sólo inútil sino contraproducente. Otro estudio realizado en Australia ahonda en la misma idea tras examinar lo que ocurrió un año que se extendió el horario de verano de manera excepcional. Además, en este caso los investigadores critican que en el cálculo del supuesto ahorro energético del cambio horario los estudios suelen basarse en modelos de simulación y extrapolación y no en experiencias empíricas.

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