Así es Gliese 486 b, la 'piedra Rosetta' que puede determinar si un planeta es habitable
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A 26 años-luz

Así es Gliese 486 b, la 'piedra Rosetta' que puede determinar si un planeta es habitable

Científicos españoles y alemanes del consorcio CARMENES han descubierto una 'supertierra' que reúne las condiciones idóneas para medir su atmósfera con la próxima generación de telescopios

La mejora de los instrumentos astronómicos ha propiciado que durante las últimas décadas se haya descubierto una gran variedad de exoplanetas, compuestos en su mayoría por rocas, hielo y gas. Los científicos han sido capaces de determinar su masa, su tamaño e, incluso, su densidad planetaria, pero tienen enormes dificultades para estudiar si sus atmósferas tienen características similares a la terrestre. El hallazgo de una 'supertierra' situada a 26 años-luz del Sol puede ser la piedra Rosetta que permita determinar si otros mundos son habitables.

Los autores del descubrimiento son los astrónomos del consorcio CARMENES (Calar Alto high- Resolution search for M dwarfs with Exoearths with Near-infrared and optical échelle Spectrographs), formado por 11 instituciones de investigación en España y Alemania. En un estudio que acaba de publicarse en la revista 'Science', el equipo dirigido por Trifon Trifonov, astrónomo del Instituto Max Planck de Astronomía en Heidelberg, ha descrito las principales características de Gliese 486 b, un exoplaneta que orbita alrededor de la enana roja Gliese 486, situada en uno de los sistemas más cercanos.

Al calcular su densidad media a partir de las mediciones de su masa y su radio, se deduce que la composición es similar a la de Venus o la Tierra, que poseen núcleos metálicos en su interior. Lo que le confiere especial valor científico es que, a pesar de estar situado muy cerca de su estrella anfitriona, es muy probable que conserve una parte de su atmósfera original. Ello lo convierte en un candidato ideal para examinar su atmósfera con la próxima generación de telescopios espaciales y terrestres.

A pesar de estar situado muy cerca de su estrella anfitriona, es muy probable que conserve una parte de su atmósfera original

Las futuras mediciones previstas por el equipo de CARMENES buscarán determinar la orientación orbital, que hace posible que Gliese 486 b cruce la superficie de la estrella anfitriona desde el punto de vista terrestre, eclipsándola. Cada vez que esto sucede, y que los astrónomos denominan tránsitos, una pequeña fracción de la luz estelar pasa a través de la fina capa atmosférica de Gliese 486 b antes de llegar a la Tierra. Los gases que componen la atmósfera absorben la luz a longitudes de onda específicas, 'dejando su huella dactilar' en la señal que llega a los instrumentos. Mediante el uso de espectrógrafos, los astrónomos descomponen la luz en las diferentes longitudes de onda y buscan las características de absorción presentes, para derivar de ellas la composición atmosférica. Este método se conoce como espectroscopia de tránsito.

También se realizarán mediciones espectroscópicas, mediante la llamada espectroscopia de emisión, cuando las zonas del hemisferio iluminado por la estrella se hacen visibles en forma de fases (no lunares, sino planetarias en este caso) durante la órbita de Gliese 486 b hasta que desaparece detrás de la estrella. El espectro obtenido contiene información sobre las condiciones de la superficie planetaria iluminada y caliente.

Un planeta surcado por ríos de lava

Gliese 486 b tiene 2,8 veces la masa de la Tierra y es un 30% más grande. Si un astronauta llegara a su superficie, sentiría una gravedad un 70% mayor de la que está acostumbrado a percibir. El planeta orbita en torno a la estrella Gliese 486, siguiendo una trayectoria circular cada 1,5 días y a una distancia de 2,5 millones de kilómetros. Aunque la estrella es mucho más débil y fría que el Sol, la irradiación es tan intensa que la superficie del planeta se calienta hasta, al menos, 700 Kelvin (unos 430 grados centígrados).

Foto: Ilustración que muestra el planeta Venus iluminado por el Sol. (iStock)

Debido a ello, la superficie de Gliese 486 b es más parecida a la de Venus que a la de la Tierra, con un paisaje caliente y seco, surcado por ardientes ríos de lava. Sin embargo, a diferencia de Venus, es posible que Gliese 486 b mantenga una atmósfera tenue.

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