ENTREVISTA CON LA INVESTIGADORA

Como el virus se transmite por aerosoles, Juana quiere usar un filtro para detectarlo

Un grupo de investigadores españoles desarrolla un sistema de filtros que mida la concentración de SARS-CoV-2 y permita saber si está aumentando en una zona antes incluso de que lleguen los casos

Foto: Juana María Delgado Saborit, IP del proyecto que recibe la Ayuda a Equipos de Investigación Científica SARS-CoV-2 y COVID-19 (FBBVA)
Juana María Delgado Saborit, IP del proyecto que recibe la Ayuda a Equipos de Investigación Científica SARS-CoV-2 y COVID-19 (FBBVA)

Imaginen un intercambiador de autobuses o una parada de metro. Cada día, miles de viajeros circulan por sus andenes, muchos de ellos son portadores del coronavirus SARS-CoV-2 y tienen capacidad de infectar, pero aún no lo saben porque no han desarrollado síntomas, o directamente son asintomáticos. Por suerte, un grupo de investigadores recoge cada noche un dispositivo instalado en la estación con un filtro que permite atrapar muestras del virus en los aerosoles en suspensión. De este modo, al analizarlo es posible saber cuándo la amenaza está creciendo en un determinado barrio por encima de los umbrales de alarma o en una ciudad a lo largo del tiempo.

De momento, algo así es ciencia-ficción pero la investigadora Juana Delgado Saborit y sus compañeros en la Universidad Jaume I de Castellón se están empeñando en que pronto sea una realidad. Gracias a una ayuda de la Fundación BBVA para investigar sobre respuestas contra la pandemia de Covid-19, este equipo multidisciplinar de expertos en epidemiología ambiental, calidad del aire y microbiología se ha propuesto investigar la detección y cuantificación de la carga viral de SARS-CoV-2.

Primero usarán muestras de aerosol atmosférico recogidas por el Servicio de Calidad del Aire de la Generalitat Valenciana. Las mismas que hasta ahora han servido para comprobar la evolución del NO2 o el material particulado emitido por el tráfico, podrían servir en el futuro para hacer sonar las alarmas ante un posible brote epidémico incluso antes de que el primer paciente aparezca en el hospital.

PREGUNTA. ¿La idea del proyecto es lograr una tecnología de detección del virus análoga a la que nos informa cuando los niveles de polución son demasiado altos?

RESPUESTA. Sí, queremos ver si se puede detectar la carga genética en filtros, algo que compañeros en el norte de Italia, en la zona de Bérgamo, lograron hacer cuando tuvieron el pico grande de casos. Queremos monitorizar esos niveles teniendo en cuenta que sabemos que hay un desfase, porque justo antes de presentar síntomas es cuando las personas son altamente infecciosas. Además muchos son completamente asintomáticos, no saben que esparcen el virus. Por tanto lo que queremos ver es si esta carga se puede detectar para que, antes de que los hospitales o centros de atención primaria empiecen a colapsar, seamos capaces de predecir que va a subir el pico, exactamente igual que se detectan los niveles de NO2 o PM10.

Queremos ver si esta carga se puede detectar, exactamente igual que se detectan los niveles de NO2 o PM10

El problema que tenemos actualmente es que, como el virus es asintomático y se propaga de forma exponencial, para cuando las autoridades se dan cuenta ya tienen un problema, esto sería una forma de adelantarse al virus.

P. Sin embargo, la concentración de virus en mitad de una plaza puede ser muy difícil de detectar, ¿la idea sería usarlo sobre todo en interiores o se podría usar en exteriores?

R. Cuantos más puntos de control podamos tener muchísimo mejor. La idea que nosotros queremos hacer es ponerlo en el centro de las ciudades de Castellón, Valencia y Alicante, donde tienen mayor densidad de población, y entonces tratar de detectarlo ahí. Como extensión de este proyecto, también nos gustaría poderlo medir en zonas interiores que estuvieran altamente transitadas y que nos pudieran dar una indicación de si el virus está en el ambiente.

Si se capta se podrá captar tanto en los filtros exteriores como interiores, la única diferencia es que la carga genética estará más concentrada y a lo mejor salta la alarma un poco más rápidamente. Otro factor es que en interiores solo atrapas a gente que transite por allí, mientras que en el exterior pillarías la carga genética de un número mucho mayor de personas.

P. ¿Cómo funcionaría, sería necesario extraer el filtro o puede llegar a monitorizarse en tiempo real como ocurre con la contaminación?

R. No, no tenemos la tecnología para hacerlo en tiempo real. Lo que tenemos que hacer es captar con el filtro poroso los virus que irían en el aerosol, ese filtro lo traemos al laboratorio, extraemos la carga genética mediante los protocolos recomendados por la OMS y esa carga se mide por los PCR. Los mismos que se usan con fluidos biológicos, pero aplicados a los filtros.

P. Su carrera está enfocada sobre todo a la polución ambiental, ¿cómo ve este debate sobre vehículo privado o transporte público en relación a la transmisión del coronavirus?

R. Hay que contemplar todos los ámbitos, no solo el de la dispersión del virus sino también pensar que los coches cuando se ponen en el ambiente generan contaminantes que también generan efectos secundarios. Se tiene que llegar a un balance y primero, fomentar que el transporte público sea seguro, luego que la gente en vez de coger los coches pueda desplazarse de forma activa, ya sea caminando o en bicicleta, en aquellas distancias donde esto se pueda fomentar, claro.

Esto debe utilizarse como una piedra angular que sirva para cambiar el modelo que había en las ciudades. Teníamos un modelo enquistado donde la gente dependía del coche y se tiene que fomentar un cambio estructural en el que la gente pueda desplazarse de otra manera. Esta crisis sociosanitaria se debería de utilizar para tratar de resolver un problema a largo plazo, que es el de la contaminación atmosférica, que tiene efectos tanto sobre el clima como sobre la salud de las personas.

P. Pero de momento no sabemos si hay una correlación y el virus emplea, digamos, esa polución para mantenerse en el aire más tiempo.

R. Hay investigaciones intentando dilucidar eso, tanto si el virus al haber más partículas encuentra un vehículo para llegar a más personas, tanto en interiores como en exteriores. También hay una evidencia emergente en la que la raíz de varios eventos de supercontagio está en la contaminación de esos ambientes. Está por ver si es por el transporte o si, por otra parte, sucede que en ciudades más expuestas a la contaminación atmosférica las personas tienen un sistema inmune más debilitado y por tanto con menos fuerza para luchar contra el virus. Todo esto se está ahora mismo investigando.

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