no se trata de una carrera al uso

Ni la rusa ni las chinas: estas son las vacunas contra el coronavirus que llegarán a España

Algunos de los anuncios más recientes para luchar contra el covid-19 tienen más de geopolítica que de ciencia y los países occidentales se muestran indiferentes porque ya tienen sus propias apuestas

Foto: Foto: Reuters.
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Desde el inicio de la pandemia del coronavirus, muchos hablan de una "carrera" por la vacuna, convirtiendo un problema sanitario en una competición con implicaciones políticas. Como si de la 'carrera espacial' de la Guerra Fría se tratase, los mandatarios de medio planeta han recogido el guante y por eso algunos de los avances que se anuncian tienen más de propaganda que de ciencia: es el caso de la vacuna patentada por China o de la que registró Rusia días atrás. ¿Auténticos avances para tener una protección eficaz frente al covid-19, autobombo o ambas cosas?

Lo cierto es que se suceden los anuncios empresariales y gubernamentales sobre nuevos pasos en la investigación, acuerdos para la fabricación de dosis o compras masivas cuando aún faltan por completarse los ensayos clínicos, pero cada vez parece más claro que de aquí a pocos meses habrá varias vacunas en el mercado internacional. Sin embargo, no todas llegarán a todas partes. La falta de transparencia de algunos proyectos —especialmente del ruso, pero también de los chinos en algunos de sus aspectos— genera una desconfianza científica insalvable para los países occidentales; y las cuestiones geopolíticas acaban por marcar las diferentes estrategias.

Pocos días después del anuncio de Rusia, Donald Trump firmó un contrato por valor de 1.500 millones de dólares con Moderna para adquirir 100 millones de dosis en cuanto la vacuna de este laboratorio estadounidense esté aprobada. La semana pasada, era la Comisión Europea quien cerraba un acuerdo ya anunciado con el laboratorio británico AstraZeneca, que desarrolla otro de los proyectos más avanzados en colaboración con la Universidad de Oxford: 300 millones de dosis que se podrían ampliar con otros 100 millones más para abastecer a la UE, incluida España. Inmediatamente después, llega la noticia de la patente de la farmacéutica china CanSino, y este martes otra empresa del mismo país, Sinopharm, aseguró que su vacuna estará lista en diciembre.

“Da la impresión de que es una partida de ajedrez entre los países poderosos, una cuestión de geoestrategia política más que una preocupación por la salud de la ciudadanía”, comenta a Teknautas Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV). En su opinión, esto “es peligroso, porque hace perder confianza en el producto a la ciudadanía”. De hecho, la patente china “obedece a temas comerciales, aunque dicen que la van a vender a precio de coste”, pero no indica nada sobre el verdadero progreso científico de ese proyecto.

Vacuna desarrollada por CanSino. (Foto: Reuters)
Vacuna desarrollada por CanSino. (Foto: Reuters)

En efecto, muchos productos patentados nunca llegan a comercializarse. Además, “China tiene un sistema de patentes 'sui generis' y lo cierto es que sabemos poco de esa vacuna”, comenta la experta Raquel Carnero, consultora de la industria farmacéutica y autora del libro ‘Vacunando. ¡Dos siglos y sumando!’. “Dicen que van a proteger sus derechos de propiedad intelectual, pero al mismo tiempo hablan de que habrá cooperación internacional, lo que suena un poco raro o ambiguo, como mínimo”, apunta.

De momento, la referencia más importante sobre el proyecto de CanSino, basado en una versión debilitada de un adenovirus del resfriado humano, es la publicación de los resultados del ensayo en fase 2 en la revista ‘The Lancet’ el pasado 20 de julio, pero también ha sido administrada a militares —con la implicación gubernamental directa que esto supone— sin que haya trascendido mucha información al respecto. Ahora, la tercera fase, que debe incluir a miles de voluntarios, se realizará fuera de China, porque este país apenas registra nuevos casos y lo ideal para demostrar la efectividad es que las personas que reciban la vacuna se expongan al virus de manera natural.

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En cualquier caso, los proyectos de vacuna chinos vienen lastrados por un pasado muy reciente que no inspira mucha confianza: en 2017, una empresa tuvo que retirar vacunas contra la difteria, el tétanos y la tosferina por ser defectuosas e ineficientes; y al año siguiente, la misma compañía fue acusada de fraude en la fabricación de vacunas contra la rabia. Con estos antecedentes, cualquier proyecto va a ser mirado con lupa fuera del país.

No obstante, el proyecto avalado por Vladimir Putin —bautizado como Sputnik V para rememorar otra carrera científica, la espacial— es mucho más opaco y parece contener más nacionalismo que ciencia. “Los rusos no hablan de patente, sino de un registro, una especie de autorización de carácter extraordinario para su territorio, pero científicamente tienen mucho por demostrar”, comenta la especialista. Tanto está influyendo el nacionalismo en esta lucha por conseguir la vacuna que la propia OMS ha pedido que cese esta idea.

Las opciones de la UE

Por eso, los expertos no creen que haya muchas posibilidades de que alguna de estas opciones llegue al mercado europeo. “Sobre la mesa de los acuerdos en Europa no está traer vacunas de Rusia ni de China, y menos teniendo en cuenta que existe la capacidad para producir las otras”, señala Carnero. La Unión Europea se ha asegurado el suministro de la vacuna de Oxford, pero también apoya y sigue de cerca otros proyectos, como el de la farmacéutica francesa Sanofi, a la que ya ha pedido otros 300 millones de dosis si su vacuna funciona.

A EEUU tampoco le va a faltar el suministro de la vacuna de Oxford y, por supuesto, el de Moderna. Esta compañía, con sede en Massachusetts, tiene un acuerdo con la empresa española Rovi para proceder al llenado y el acabado de viales en sus instalaciones de Madrid y así poder atender al mercado europeo con mayor agilidad llegado el momento.

La buena marcha de estas iniciativas parece una garantía para los países occidentales, pero además hay muchas otras posibilidades. De hecho, el registro de candidatos a vacuna de la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye en estos momentos 138 proyectos en evaluación preclínica y 29 que ya están en ensayos clínicos. De ellos, seis han llegado a la fase 3, a pesar de que aún no se incluye en esta última etapa la vacuna patentada por CanSino.

Foto: Reuters.
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De todos modos, la opinión personal del presidente de la AEV es que “habría que apostar por la primera vacuna que llegue al mercado que cumpla con los requisitos de eficacia y seguridad y cuyo desarrollo se haya ido publicando en revistas científicas”. En principio, no tendría que haber razones para no asumir la primera que esté disponible si ofrece garantías, aunque más tarde “llegarán varias y tendremos que usar varias”, asegura.

En ese sentido, “a todos nos conviene que haya varias vacunas y que sean diferentes”, apunta Carnero. “Tenemos tanta población que vacunar que es totalmente inviable para un único proveedor y los pacientes son muy diversos. No todas las vacunas se van a poder administrar a todos los pacientes con las mismas garantías. Dentro de que todas tendrán que cumplir unos requisitos mínimos de calidad, si pretendemos vacunar a personas de edad avanzada o inmunodeprimidas, hay que tener en cuenta que no todas las opciones darán el mismo perfil de seguridad”, añade.

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Además, es probable que otros países no muestren tantos reparos ante las vacunas de China o de Rusia si finalmente llegan a buen puerto. En el caso de los chinos, “mantienen conversaciones con Brasil y Chile para incluir a su población en los ensayos en fase 3, así que es probable que después haya una comercialización preferente”. De esta forma, aunque las razones de fondo sean más geoestratégicas que sanitarias, podría irse completando una rápida protección de la mayor parte de la población mundial.

Primer semestre de 2021

“Es probable que alguna de estas vacunas llegue la primera, pero no creo que tarden mucho tiempo en aparecer las demás. A lo largo del primer semestre de 2021, ya podemos tener un conjunto de vacunas importante”, prevé García Rojas. No obstante, “una cosa es tener la vacuna y otra que se hayan fabricado los millones de dosis necesarios para ser administrada a la población. Los procesos son complejos, porque estamos hablando de productos biológicos que requieren unas condiciones de seguridad muy elevadas”.

Otra circunstancia hace que los expertos sean cautos en cuanto a los plazos: varios de los proyectos más avanzados están logrando mejores resultados cuando se aplica una segunda dosis, así que es probable que los periodos de vacunación se alarguen porque no bastará con un solo pinchazo.

Prueba de una de las vacunas en un hospital de Indonesia. (Foto: Reuters)
Prueba de una de las vacunas en un hospital de Indonesia. (Foto: Reuters)

Sin embargo, las cuestiones administrativas se han acelerado al máximo, hasta tal punto que por primera vez en la historia las autoridades de evaluación —la Agencia Europea de Medicamentos y la FDA estadounidense— están revisando datos en tiempo real, al mismo tiempo que se generan. Esto ha permitido solapar distintos periodos de los ensayos, es un modelo que va a acortar los plazos de autorización y que requiere la máxima transparencia porque los laboratorios tienen que dar acceso a los resultados sin esperar a procesarlos para hacer un dosier.

La 'carrera' de las vacunas del covid comienza su recta final, pero no supondrá la solución de esta enfermedad, ni siquiera cuando varios proyectos crucen la meta. Según el presidente de la AEV, hay que tener en cuenta que “el virus ha llegado para quedarse y va a formar parte de nuestros microorganismos habituales”. Las vacunas que salgan al mercado “modularán su impacto en personas mayores y con patologías de base y conviviremos con él como lo hacemos con otros virus, no va a desaparecer”. Por eso, hoy hablamos de proyectos de investigación llamados a dar frutos inminentes, pero su impacto se dejará notar durante muchos años.

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