INVESTIGADORES REPLICAN EL PROCESO EN PECES

Así matan los gases de los coches diésel a nuestras neuronas

Científicos estadounidenses han comprobado lo que los contaminantes le hacen al cerebro en pruebas con peces cebra

Foto: Detalle del tubo de escape de un coche diésel. Foto: EFE/Julian Stratenschulte
Detalle del tubo de escape de un coche diésel. Foto: EFE/Julian Stratenschulte

Investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) han detallado, a través de experimentos en peces cebra, el proceso por el cual la contaminación atmosférica, a través de los gases contaminantes de los coches diésel, puede dañar las células cerebrales, contribuyendo potencialmente al Parkinson. En sus hallazgos demuestran que los químicos en los gases de escape de los motores diésel pueden provocar la acumulación tóxica de una proteína en el cerebro, llamada alfa-sinucleína, que se ve comúnmente en las personas con la enfermedad.

Estudios anteriores han demostrado que las personas que viven en zonas con niveles elevados de contaminación atmosférica relacionada con el tráfico tienden a tener tasas más altas de Parkinson, pero no se había terminado de comprender el proceso. Para entender lo que los contaminantes le hacen al cerebro, Jeff Bronstein, profesor de Neurología y director del Programa de Trastornos del Movimiento de UCLA, y su equipo han probado en el laboratorio el efecto de los gases de escape del diesel en el pez cebra. "Es realmente importante poder demostrar si la contaminación del aire es realmente la cosa que está causando el efecto o si es otra cosa de los ambientes urbanos", señala Bronstein.

La prueba de la reacción del pez cebra a las sustancias químicas, explica Bronstein, permite a los investigadores averiguar si los componentes de la contaminación del aire afectan a las células cerebrales de una manera que podría aumentar el riesgo de Parkinson. Este animal es muy adecuado para estudiar los cambios moleculares en el cerebro porque sus neuronas interactúan de manera similar a las de los humanos. Además, los peces son transparentes, lo que permite a los científicos observar y medir fácilmente los procesos biológicos sin matar a los animales.

Cambio de comportamiento

"El uso del pez cebra nos permitió ver lo que estaba sucediendo dentro de sus cerebros en varios puntos de tiempo durante el estudio", afirma a Neuroscience News Lisa Barnhill, becaria postdoctoral de la UCLA y también autora del estudio. Las sustancias químicas extraídas de los gases de escape del diesel, que se introdujeron en el agua en la que nadaban los peces cebra, causaron un cambio en el comportamiento de los animales y se demostró que sus neuronas estaban muriendo. A continuación, los investigadores estudiaron la actividad en varias vías del cerebro, que se sabe están relacionadas con la enfermedad de Parkinson, para ver exactamente cómo las partículas contaminantes estaban contribuyendo a la muerte celular.

"Es realmente importante demostrar si la contaminación del aire es realmente lo que está causando el efecto o si es otra cosa de los ambientes urbanos"

El Parkinson, en humanos, se asocia con la acumulación tóxica de proteínas alfa-sinucleína en el cerebro. Una de las formas en que estas proteínas pueden acumularse es a través de la interrupción de la autofagia, el proceso de descomposición de proteínas viejas o dañadas. Un cerebro sano produce y elimina continuamente las proteínas que necesita para la comunicación entre las neuronas, pero cuando este proceso de eliminación deja de funcionar, las células siguen produciendo nuevas proteínas y las antiguas nunca se eliminan. En el Parkinson, las proteínas alfa-sinucleína, que normalmente se eliminarían, se acumulan en grupos tóxicos dentro y alrededor de las neuronas, matándolas e interfiriendo en el correcto funcionamiento del cerebro.

Antes de exponer al pez cebra a las partículas de diésel, los investigadores examinaron las neuronas de los peces y comprobaron que el proceso de autofagia funcionaba correctamente. Después de la exposición al los contaminantes del diésel, sin embargo, la autofagia no estaba operativa y las células cerebrales estaban muriendo. Para contrarrestarlo, trataron a los peces con un fármaco que potencia el proceso de eliminación de proteínas basura y descubrieron que salvaba a las células de morir después de la exposición al diesel.

Para confirmar que el diesel podría tener el mismo efecto en las neuronas humanas, los investigadores replicaron el experimento usando células humanas cultivadas. La exposición a los gases de escape del diesel tuvo un efecto similar en esas células.

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