UN 'COMBUSTIBLE VERDE' QUE NO ES VERDE

El 'biodiésel' por el que apuesta la UE contamina 3 veces más que el diésel normal

Los grupos ecologistas denuncian la fijación de la Unión Europea (España incluida) con el uso del aceite de Palma refinado como parte fundamental de los combustibles en el continente

Foto: (Foto: EFE)
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En los últimos años el aceite de palma se ha convertido en uno de esos enemigos que marcamos como símbolos de la mala utilización de los recursos y de la locura de la sociedad de consumo. Se ha protestado contra los países que convierten selvas y bosques enteros en plantaciones de palma aceitosa y se ha conseguido que grandes multinacionales de la alimentación dejen de utilizar este líquido para sus productos. Pero lo que puede que no sepas es que hay otros sectores que utilizan incluso más esta planta, y que su producto refinado lo llevas en el depósito de tu coche, amparado y apoyado por la Unión Europea.

Justo esto último es lo que están denunciando desde hace semanas grupos ecologistas de todo el continente que se han unido ahora bajo la campaña 'No en mi depósito'. ¿El objetivo? Señalar y llamar la atención sobre el uso indiscriminado de aceite de palma (y otros como el de soja) como uno de los productos que forman la mezcla del diésel que consumimos habitualmente junto al salido de los combustibles fósiles y de otro tipo de refinados y el amparo de una institución como la UE. Y es que, según asociaciones como Ecologistas en Acción, este 'biocombustible' es tres veces más contaminante que el fósil del que tanto se suele renegar.

"La UE juega con un engaño absurdo. En 2003 se decidió apostar por biocombustibles como el aceite de palma o el de soja para intentar frenar la contaminación y movernos hacia las fuentes de energías verdes, pero es que esto de verde tiene poco. Está claro que la contaminación directa es menor en comparación con el diésel tradicional, pero contando todo lo que rodea a su producción, recolección y refinado genera tres veces más contaminación que el combustible fósil", explica a Teknautas Rosalia Soley, coordinadora de la campaña 'No en mi depósito' en España y miembro de Ecologistas en Acción.

Según Soley, el impacto del consumo de cultivos alimentarios extensivos y tropicales como el de la palma aceitosa para crear aceite dedicado al transporte es grandísimo y produce problemas en el lugar en el que se produce, impacta de forma directa al ecosistema local y encima su importanción a Europa (ninguno de estos productos se cultivan en nuestro continente) acaba con cualquier idea de combustible sostenible.

Plantaciones de aceite de Palma en Sumatra. (Foto: Reuters)
Plantaciones de aceite de Palma en Sumatra. (Foto: Reuters)

El uso de estos productos fue una apuesta clara de la Unión Europea y desde 2003 hasta 2012 se aprobaron una serie de directivas que establecían el uso de estos agrocombustibles en el sector del transporte en un mínimo del 10%. En 2015 la presión ecologista consiguió que la idea cambiase hasta quedarse en un máximo del 7% y dando prioridad a otro tipo de combustibles, pero el porcentaje sigue siendo, según los activistas, demasiado alto. "Indonesia, líder en la producción de aceite de palma ha perdido una cuarta parte de sus bosque tropicales y ha pasado a estar dentro del ranking de los diez países que emiten más CO2 del planeta. Deberíamos acabar con el uso de estos combustibles y apostar por otro tipo de soluciones que de verdad sean sostenibles y verdes", apunta Soley.

En 2017, ya con la idea europea de ir reduciendo su uso, toda la Unión importó (nada de este aceite ni del de soja, otro agrocombustible muy utilizado y que contamina 2 veces más que el diésel normal) más de 3.000 millones de toneladas métricas de aceite de palma. Un producto que luego fue refinado en su mayoría en tres naciones europeas: Holanda (2.500 millones de Holanda), España (1.900 millones) e Italia (918,5 millones) y repartidos por toda la región.

(Foto: Reuters)
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Entre 2018 y 2019 estos números debían bajar pues se ha permitido a los países miembros que bajen ese porcentaje del 7% e incluso el 13 de febrero de este año se calificó como "insostenible" el cultivo de palma por sus graves emisiones haciendo que ningún subsidio o ayuda de la UE vaya a este mercado, pero, según los ecologistas, se sigue siendo demasiado "laxo" con este sector. "Está claro que hay un gran negocio aquí y que la UE no quiere enfadar a los actores que llevan años ganando grandes cantidades de dinero con esto y por eso se necesita que la población se una para rechazar su uso".

El peso clave de España

En cuanto a quiénes son esos actores, España aparece en la primera línea. Nuestro país es una de las tres naciones que más aceite de palma importan para luego convertirlo en territorio patrio en biodiésel. Solo está por detrás de Holanda y comparte el pódium con Italia. Entre los 3 producen como el 80% de este biocombustible en Europa, según Ecologistas en Acción, y eso se nota incluso en la nueva propuesta del Gobierno con la ley de cambio climático y transición ecológica.

Activistas de Greenpeace despliegan una pancarta gigante en un tanque de Crude Palm Oil (CPO). (Foto: EFE)
Activistas de Greenpeace despliegan una pancarta gigante en un tanque de Crude Palm Oil (CPO). (Foto: EFE)

"Está claro que este sector tiene un peso clave en nuestro país y debemos afrontar esta problemática. En la nueva ley que propone el Gobierno sí se habla algo de que hay que acabar con los combustibles salidos de cultivos alimentarios, pero lo dejan todo en unas líneas y no concretan nada. Si queremos llegar a algo más hay que ser claros en este sentido", apunta Soley.

Los datos que manejan las asociaciones y ONGs son claros. En 2017 solo el 1% de las materias primas utilizadas para producir biodiésel en España fueron cultivadas en el país. Dos tercios de es biodiésel se basaron en aceite de palma (62%), colza (17%) y soja (17%).

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