diésel gustazo, pero no en este país

Estos países se comerán el 'humazo' de los diésel de 2ª mano que España ya no quiere

Desde el año pasado, los diésel han empezado a desaparecer en masa de las carreteras españolas. ¿Dónde acaban? Principalmente en el norte de África según los datos de aduanas

Foto: Vehículos diésel recomprados por Volkswagen tras el escándalo del Dieselgate (Reuters)
Vehículos diésel recomprados por Volkswagen tras el escándalo del Dieselgate (Reuters)

Después de muchos años promocionándolo, subvencionándolo y sugiriendo a los ciudadanos que "diésel gustazo, diéselo", estos motores tienen ya una cruz encima que ha provocado que, por primera vez desde hace muchos años, en 2017 las ventas de los coches de gasolina superaran a las de diésel. Y eso que en aquel momento aún estaban por venir los dos últimos estacazos: las restricciones a la entrada de estos vehículos (anteriores de 2006 en el caso de Madrid) al centro de algunas ciudades o el impuesto a este combustible anunciado por Pedro Sánchez.

En resumen, España, que un día fue el país con mayor tasa de dieselización de Europa (casi el 80% se llegó a alcanzar) es ahora un lugar donde estos motores han sido declarados una tecnología absolutamente 'non grata'. Pero un momento, ¿dónde están yendo entonces esos demonizados coches que están desapareciendo de las carreteras españolas?

Una salida obvia es el mercado de segunda mano. Algunos se venden directamente de conductor a conductor, pero lo habitual es entregar el viejo diésel al concesionario al adquirir un coche nuevo. De aquí, si están en condiciones decentes, pasan al mercado de compra-venta pero... ¿quién en España va a querer comprar hoy en día un coche con el que van a tener que pagar un impuesto extra y además no accederán al centro de Madrid?

Directos al extranjero

No es sorprendente que este tipo de coches acaben en el extranjero. Por ejemplo, Polonia es el sumidero donde acaban la gran mayoría de coches diésel de segunda mano de Europa Occidental. El año pasado importó 850.000 de estos vehículos, principalmente de Alemania (350.000) el principal blanco de las críticas tras el escándalo de las emisiones diésel de Volkswagen. Como vemos, una cosa es deshacerse de los coches 'sucios' y otra muy distinta librarse de la suciedad, ya que (¡oh, sorpresa!) sigue emitiéndose a la atmósfera al otro lado de la frontera.

Un vehículo diesel reposta en una estación de servicio en Dortmund el 22 de octubre del 2018 (EFE)
Un vehículo diesel reposta en una estación de servicio en Dortmund el 22 de octubre del 2018 (EFE)

En el caso español, hemos usado datos oficiales de aduanas para saber dónde están yendo exactamente las exportaciones de coches diésel de segunda mano. En el último año, por ejemplo, Argelia nos ha comprado este año 1.551 automóviles diésel usados, o dicho de otra forma, un 69% de todos los que España ha exportado desde enero. Sin embargo, esto apenas ha reportado a nuestros vendedores 1,13 millones de euros, así que imagínense el tipo de coches que circulan ahora por las carreteras argelinas... a 733 euros de media.

El año pasado fue también el principal destino en número de vehículos: 954 de los 2.313 diésel de segunda mano exportados fueron al país argelino.

Por ponerlo en perspectiva, Austria ha invertido casi 1,6 millones en 35 coches (42.000 euros de media por automóvil) diésel españoles de segunda mano.

Los mayores compradores

El gran 'hub' de los diésel despreciados por Occidente es, cómo no, Alemania. Exporta cientos de miles cada año, pero también los adquiere. Para España, el país alemán le hacía una labor impagable: además de limpiar nuestro parque automovilístico de diésel, reportaba a nuestra economía más de 15 millones de euros anuales. Al menos, así era hasta 2015.

En este momento entró en vigor la normativa Euro 6 que restringía aún más las emisiones para los coches nuevos, algo que redujo las ventas de diésel usado a Alemania de 16,56 a 7,25 millones de euros. Pese al recorte de más del 50% el país centroeuropeo siguió siendo líder... hasta el año pasado.

En 2017, China (un país tremendamente afectado por la mala calidad del aire en sus grandes ciudades) ha protagonizado un inesperado 'sorpasso' y se ha hecho con el primer puesto en la importación de coches diésel usados. Sólo un año antes, el país asiático compraba a España tantos automóviles como Andorra.

La clave en este caso no está en la contaminación ni en el precio del combustible sino en el lujo. Los más de 8,5 millones de euros gastados en 113 coches ofrecen una media de más de 75.000 euros por automóvil.

En resumen, España se está librando de sus diésel a toda velocidad. Los viejos y sucios se van a Argelia, los caros a China y el resto... a Alemania. O quién sabe, quizá acaben en Polonia.

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