ESTUDIO DE GENETISTAS Y CIRUJANOS ESPAÑOLES

El sexo entre familiares, culpable de la deformidad en la mandíbula de los Austrias

Una investigación demuestra por primera vez que existe una clara relación positiva entre la endogamia y la aparición de la mandíbula de los Habsburgo

Foto: Retratos de Felipe IV en el Museo del Prado. (EFE)
Retratos de Felipe IV en el Museo del Prado. (EFE)

La "mandíbula de los Habsburgo", una condición facial de la Casa de Austria, dinastía de reyes españoles y austriacos que reinó en los siglos XVI y XVII, se puede atribuir a la endogamia, según una investigación de genetistas y cirujanos españoles.

Este estudio sobre la característica mandíbula prominente de los reyes y reinas de la Casa de Austria, que reinaron en Europa, sobre todo en España y Austria, durante más de 200 años, es el primero que confirma que este prognatismo era resultado de la endogamia, es decir, de haber mantenido relaciones sexuales entre miembros de la misma familia.

"La dinastía de los Austrias fue una de las más influyentes de Europa, pero se hizo famosa por la endogamia, que fue el motivo de su caída. Demostramos por primera vez que existe una clara relación positiva entre la endogamia y la aparición de la mandíbula de los Habsburgo", afirma a SciTechDaily el investigador principal profesor Roman Vilas, de la Universidad de Santiago de Compostela.

66 retratos, a examen

Para ello, los investigadores reclutaron a 10 cirujanos maxilofaciales para que diagnosticaran la deformidad facial en 66 retratos, de diferentes pinacotecas, entre ellas el Museo del Prado, de 15 miembros de la dinastía de los Austrias. A pesar de las diferencias en el estilo artístico, los retratos se caracterizan por un enfoque realista del rostro humano. Se pidió a los cirujanos que diagnosticaran once características del prognatismo mandibular, así como siete características de deficiencia maxilar, como un labio inferior prominente y una punta nasal que sobresale.

"La dinastía de los Austria sirve como una especie de laboratorio humano", señala uno de los autores del estudio

Los cirujanos dieron puntuaciones para el grado de prognatismo mandibular y deficiencia maxilar en cada miembro de la familia de los Austrias. El prognatismo mandibular más pronunciado se dio en Felipe IV, rey de España y Portugal de 1621 a 1640, mientras que la mayor deficiencia maxilar se detectó en cinco miembros de la familia: Maximiliano I, su hija Margarita de Austria, su sobrino Carlos I de España, el bisnieto de Carlos Felipe IV y el último en la línea de los Austrias, Carlos II.

Con estos datos, los autores de la investigación, publicada en la revista científica 'Annals of Human Biology', detectaron una correlación entre ambas características, sugiriendo que la "mandíbula de Habsburgo" se caracteriza por ambas y que comparten una base genética común.

'Carlos II niño' (1670) de Sebastián de Herrera Barnuevo y 'Carlos II' (1680) de Juan Carreño de Miranda.
'Carlos II niño' (1670) de Sebastián de Herrera Barnuevo y 'Carlos II' (1680) de Juan Carreño de Miranda.

El grado de endogamia se calculó a partir de un árbol genealógico a gran escala, que incorporaba a más de 6.000 individuos pertenecientes a más de 20 generaciones. Los investigadores detectaron una fuerte relación entre el grado de endogamia y el grado de prognatismo mandibular. La relación con la deficiencia maxilar también fue positiva, pero sólo fue estadísticamente significativa en dos de las siete características diagnosticadas.

Gen recesivo

Las causas de la relación entre la endogamia y la deformidad facial siguen sin estar claras, pero los autores sugieren que es porque el principal efecto del apareamiento entre parientes es un aumento en las posibilidades de que la descendencia herede formas idénticas de un gen de ambos padres, algo que se denomina homocigosidad genética. Esto reduce la aptitud genética de las personas, por lo que la "mandíbula de Habsburgo" debe considerarse una condición recesiva.

"Aunque nuestro estudio se basa en figuras históricas, la endogamia sigue siendo común en algunas regiones geográficas y entre algunos grupos religiosos y étnicos, por lo que es importante hoy en día investigar los efectos", apunta Vilas. "La dinastía de los Austrias sirve como una especie de laboratorio humano para que los investigadores lo hagan, porque la gama de endogamia es tan alta".

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