parque nacional de tamadaba

El incendio de Gran Canaria: por qué ya es un gran desastre medioambiental

El fuego se declaró el pasado sábado en Valleseco y presenta muchas dificultades a la hora de su extinción. Las llamas ya acechan el Parque Natural de Tamadaba, el pulmón de la isla

Foto: El fuego del incendio de Gran Canaria entra en el Parque Natural de Tamadaba. (EFE)
El fuego del incendio de Gran Canaria entra en el Parque Natural de Tamadaba. (EFE)

Ya son 9.000 los evacuados por el fuego que avanza sin control desde que se declaró, este sábado, el gran incendio forestal de Valleseco. Gran Canaria está viendo cómo las enormes llamas de fuego acechan su patrimonio natural, tras afectar a más de 10.000 hectáreas: ya han llegado al Parque Natural de Tamadaba, también conocido como Pinar de Tamadaba. Las altas temperaturas y el calor condicionan este lunes las labores de extinción, después de que la noche del domingo se centraran en la cola del incendio y los flancos, debido a la imposibilidad de controlar la cabecera.

El incendio de Gran Canaria: por qué ya es un gran desastre medioambiental

Con más de 7.500 hectáreas de superficie, el de Tamadaba fue declarado parque natural en 1987 y alberga uno de los pinares naturales mejor conservados de la isla: a las puertas de este pinar se encuentra actualmente el fuego. El parque natural está declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco, y se trata de uno de los territorios menos alterados por el hombre dentro de la isla. Ubicado al noroeste de Gran Canaria, abarca todo el macizo conformado por las montañas de Tirma, Altavista y Tamadaba, en los municipios de Agaete, Artenara y Aldea de San Nicolás.

Todo el espacio de Tamadaba, a excepción de un sector de El Risco, es área de sensibilidad ecológica, lo que significa que "es sensible a la acción de factores de deterioro o susceptible de sufrir ruptura en su equilibrio o armonía de conjunto"; la razón de que una zona sea declarada como tal reside en los valores intrínsecos, ya sean naturales, culturales o paisajísticos, que presenta, o en la fragilidad de los equilibrios ecológicos que existen en la zona o que dependen de ella. Entre sus grandes singularidades se encuentran los barrancos, escarpes y macizos que configuran el paisaje; sin embargo, su valor medioambiental también se sustenta en la flora y fauna que presenta el parque natural.

Especies amenazadas

En los riscos de Guayedra se encuentran varias especies amenazadas, algunas de las cuales son exclusivas de la zona, y los pinares sirven como áreas idóneas de nidificación para especies de aves endémicas y amenazadas. De hecho, todo el parque de Tamadaba está declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), debido a la presencia de animales como el pinzón azul grancanario —el paseriforme más amenazado de Europa o el pico picapinos de Gran Canaria.

Imagen de SEO/Birdlife de un pinzón azul endémico del archipiélago canario. (EFE)
Imagen de SEO/Birdlife de un pinzón azul endémico del archipiélago canario. (EFE)

Todavía no se conoce el impacto global del incendio decretado el sábado y que aún no ha sido controlado; no obstante, según SEO/Birdlife, ya se han visto afectadas la Zona Especial de Conservación (ZEC) de la Red Natura 2000 El Nublo II, el paisaje protegido de Las Cumbres o el parque rural Nublo, "hábitat de un buen número de especies singulares y que han sido identificadas y protegidas por el alto valor ecológico de los ecosistemas que contienen". "En estas zonas podemos encontrar especies como cernícalos, gavilanes, currucas, petirrojos, mosquiteros o rezeyuelos", además de las dos citadas anteriormente.

Según los datos oficiales, en Canarias existen un total de 263 taxones canarios, calificados como seres en régimen de protección especial, vulnerables o en peligro de extinción, que van desde aves o reptiles hasta helechos y diferentes tipos de plantas.

El incendio de Gran Canaria: por qué ya es un gran desastre medioambiental

El importante papel del pinar

Una espesa niebla cubre el pinar de Tamadaba. (EFE)
Una espesa niebla cubre el pinar de Tamadaba. (EFE)

El pinar de Tamadaba tiene, además, un importante papel en la zona: se trata de un pinar húmedo debido a la influencia de los vientos alisios, y a menudo se encuentra inmerso en la niebla, "vital para la vida en la isla", tal y como señalan desde el propio Cabildo. El rol que juega en la zona se deriva de las acículas de los pinos (las hojas finas, con forma de aguja, de este tipo de árboles), que retienen la humedad de las nubes. "No solo el pino canario realiza esta función, ya que todo el macizo de Tamadaba (...) está acompañado de sotobosque en donde se desarrollan matorrales frondosos con olivillos, brezos o acerbiños, además de escobonales, codesales, hogarzales o jarales", señalan desde el consistorio. Esto hace que todas estas especies realicen una función de bosque esponja que ayuda a obtener el agua de las nubes. Tanto es así que esta eficaz captación hidrológica permite que existan varias presas artificiales en el entorno.

Sin embargo, también Tamadaba tiene cierto protagonismo cultural, no solo medioambiental: en el valle del Barranco de Guayedra se asentaban pequeños poblados aborígenes que habitaban en casas de piedra, y que se dedicaban a la recolección del marisco. También existe en el Risco Caído un importante yacimiento arqueológico, Patrimonio de la Unesco, compuesto por una serie de cuevas ceremoniales, habitacionales y de uso agrario y ganadero que presentan numerosos grabados en las paredes de las mismas.

En una de las cuevas, la única hallada en el archipiélago con techo de cúpula, se produce un curioso fenómeno en el que los rayos solares penetran por un ventanal superior iluminando la pared del lado oeste en su interior, de modo que señala al amanecer desde el solsticio de verano al de otoño.

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