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El satélite español Ingenio irá más ligero: 6M de euros en instrumentos se quedan en tierra

Un químico del CSIC que trabajaba en el proyecto fue despedido por filtrar que un instrumento fallaba. Tras años de desarrollo y millones en subvenciones, ese y otro dispositivo no despegan al final

Foto: Ilustración del satélite Ingenio (Airbus DS)
Ilustración del satélite Ingenio (Airbus DS)

El satélite SeoSAT/Ingenio, el mayor proyecto espacial acometido por la industria española, se encuentra totalmente finalizado y está pasando las últimas pruebas antes de su despegue en el primer semestre de 2020. Este lanzamiento, que el Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI) y la Agencia Espacial Europea rubricaron en un acuerdo que se publicó en el BOE el pasado 10 de junio​, se unirá al del satélite 'espía' militar Paz —en órbita desde febrero de 2018— para completar el Programa Nacional de Observación de la Tierra por Satélite, la gran apuesta española por la tecnología aeroespacial con más de 300 millones de euros invertidos.

La puesta en marcha del SeoSAT (siglas de Satélite Científico para la Observación de la Tierra) lleva posponiéndose desde 2013 y la controversia ha rodeado al desarrollo de algunos de sus instrumentos. En septiembre de 2018, El Confidencial publicaba la historia del químico Fernando Serranía, despedido del CSIC tras haber filtrado informes elaborados con información confidencial acerca del UVAS, uno de los instrumentos científicos que debían ir a bordo del satélite.

Este extrabajador del consejo remitió sus informes a, por ejemplo, la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) donde denunciaba fallos estructurales del instrumento y que los responsables del proyecto, el grupo de Alfonso Sáiz López del Instituto de Química Física Rocasolano del CSIC, estaban obviando: "El instrumento puede no superar el despegue", rezaba uno de los análisis del UVAS realizado por un experto norteamericano, Dave Landis, al que Serranía tuvo acceso.

Los responsables del instrumento reconocían deficiencias debido a un emplazamiento inadecuado del UVAS dentro del satélite —los registros de luz tenían una desviación de 30º respecto a la posición inicial prevista— que serían corregidas posteriormente mediante un 'software' de procesado.

Uno de los informes confidenciales del instrumento UVAS a los que Serranía accedió. (Cedida / EC)
Uno de los informes confidenciales del instrumento UVAS a los que Serranía accedió. (Cedida / EC)

Bien. Ahora sabemos que el citado instrumento —cuyo desarrollo se ha llevado a cabo a lo largo de diez años gracias, en parte, a más de 5,5 millones de euros en dinero público concedido tanto por el Gobierno español como por Europa— no irá finalmente a bordo del satélite que despegará desde la Guayana Francesa, confirmando las admoniciones que costaron el despido a Serranía.

A mediados de julio, el propio CDTI lo confirmaba en una resolución a una petición al Portal de Transparencia realizada por Serranía y respondida por Javier Ponce, Director General del CDTI: "La lista de cargas útiles complementarias que van a ser lanzadas a bordo del satélite SeoSAT/Ingenio es la siguiente: Sensosol", un instrumento realizado por la Universidad de Sevilla y la Universidad Politécnica de Cataluña que iba a acompañar como carga científica al UVAS y al TTT (acrónimo de The Twin Towers), instrumento desarrollado por el Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial (INTA) que tampoco se subirá al satélite español.

De los tres instrumentos que iban a formar parte del satélite español, solo uno irá a bordo (EoPortal)
De los tres instrumentos que iban a formar parte del satélite español, solo uno irá a bordo (EoPortal)

El UVAS consiste, principalmente, en un espectrómetro que recoge registros de luz que luego, procesados por un algoritmo, se transforman en la concentración de varios gases, llamados traza, como el NO2, el ozono (O3) y otros aerosoles clave para realizar estudios científicos sobre cambio climático o contaminación ambiental. Sin embargo, según denunció este químico, el dispositivo contaba con fallos estructurales que en principio no se solventaron y, más tarde, se optó por corregir aplicando un 'software'.

Desde Airbus Defence and Space, la empresa encargada de la fabricación del satélite que anunció el pasado 18 de junio que el SeoSAT/Ingenio estaba finiquitado y en fase de pruebas, confirman que el satélite no lleva a bordo ni el instrumento UVAS ni el TTT. "Hubo problemas programáticos y no recibimos nunca los instrumentos", explica un portavoz a El Confidencial.

En cuanto al TTT, un espectrómetro de radiación y dosímetro que recibió, al menos, 533.000 euros en ayudas a la I+D en 2010 y 2011, desde el INTA señalan a este periódico que "la decisión sobre las cargas útiles que vayan en el INGENIO corresponde al CDTI".

A su vez, desde este centro explican que "el desarrollo actual de Sensosol permite garantizar su inclusión en el vuelo de Ingenio. En cuanto a los otros dos instrumentos, y teniendo en cuenta que el desarrollo científico y tecnológico no son ciencias exactas, a fecha de hoy no es posible garantizar que estarán concluidos a tiempo para el lanzamiento de Ingenio", añaden fuentes del CDTI. "Si finalmente Ingenio no los incluye, serían lanzados en oportunidades de vuelo posteriores que ya están siendo estudiadas".

El satélite ya terminado el pasado 18 de junio (Airbus DS)
El satélite ya terminado el pasado 18 de junio (Airbus DS)

Carlos Castaño, el jefe de programa de la misión SeoSAT/Ingenio, dice a El Confidencial que "el INTA en su momento decidió discontinuar el desarrollo" del TTT, "aunque no se comunicó oficialmente hasta el año pasado era una obviedad porque no se estaba avanzando nada", explica. "En cuanto al UVAS estuvimos trabajando, nosotros revisábamos la interfaz y el CSIC tenía que hacer toda la calificación, diseño, etcétera, y después de unos cuantos retrasos, el 'schedule' que nos ofrecían era incompatible con el 'schedule' de la misión, porque ahora mismo el satélite se está ensayando y el instrumento tendría que estar ya montado".

Más allá de los casos particulares del UVAS o el TTT, cada uno de los instrumentos que forman parte del satélite pasó por las mismas tiranteces presupuestarias durante la crisis: pedían financiación al Plan Nacional de I+D+i —que incluye las ayudas al espacio— y en función de si las recibían o no, podían desarrollar cada instrumento o quedarse colgados hasta el año siguiente.

Para Castaño, la no inclusión de estos dos instrumentos "es una oportunidad perdida por todos los experimentos que se podrían haber hecho".

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