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Michael Shellenberger, ecologista peculiar: "La solar es más radiactiva que la nuclear"

Parece un crimen estar a favor de la energía nuclear, y mucho más si quien lo dice se define como un activista ambiental, pero para este estadounidense ambas cosas son totalmente compatibles

Foto: Shellenberger en el hotel Vinci Soho de Madrid (Foro Nuclear)
Shellenberger en el hotel Vinci Soho de Madrid (Foro Nuclear)

El estadounidense Michael Shellenberger es la voz más reconocida de un movimiento denominado ecomodernismo. Dicho en una frase, consiste en resolver los problemas medioambientales por medio de la tecnología, algo que se opone al conservacionismo clásico y su idea de dejar el planeta lo más parecido a como estaba antes de que el ser humano hiciera de las suyas.

Esto, por supuesto, incluye a la energía nuclear. Para Shellenberger, es un recurso innegociable si lo que queremos los seres humanos es combatir el cambio climático y reducir la pobreza. "Existe una relación muy fuerte entre el consumo de energía y la pobreza, y también entre el consumo de energía y el producto interior bruto", ha dicho este lunes durante una conferencia organizada en Madrid por —obviamente— Foro Nuclear, que le ha traído desde Berkeley (California) para sacudir un poco nuestros cimientos mentales con su discurso.

Shellenberger actualmente preside Environmental Progress, un 'think tank' para este nuevo conservacionismo. Antes, en 2003, fundó The Breakthrough Institute, una organización con intenciones similares y vinculada a pensadores críticos con la ciencia climática 'mainstream' como el sociólogo francés Bruno Latour o el politólogo Roger Pielke Jr. También ha escrito artículos para medios como Forbes o The New York Times.

Ocurre una cosa. El mundo está tratando de ser más eficiente y reducir cada vez más su uso de energía. Shellenberger, sin embargo, sostiene que si algunos países quieren salir de la pobreza o mejorar su situación, lo que deben hacer es gastar más electricidad. ¿Cómo se reconcilian ambas posturas en la práctica?

Cada vez que cerramos una central nuclear lo reemplazamos en gran parte con combustibles fósiles y la contaminación aumenta

"Si comparamos un país pobre con uno rico pasan dos cosas: el consumo de energía es mayor en este último, pero su intensidad energética disminuye", explica el activista estadounidense a Teknautas. "Un país como China necesitaba más energía por habitante antes de convertirse en un país desarrollado, aunque ahora necesite más energía. Es una pregunta para los políticos, ¿merece la pena hacer inversiones para aumentar la eficiencia energética o no? A veces puedes hacer el uso de energía más eficiente, y si esto es lucrativo, aumentar el consumo con el dinero extra que ganas. ¿Es bueno usar menos energía? Si es uranio no supone algo significativo, pero si es carbón tal vez valga la pena. ¿Responde esto a su pregunta?"

Hmmm. En realidad no mucho. Estábamos preguntando si para un país en desarrollo tiene sentido crecer eficientemente instalando energía renovable o construir una enorme central nuclear que proporcionará más energía de la necesaria. A esto Shellenberger cree que "debemos tratar de utilizar la energía más eficientemente pero solo si economicamente vale la pena. Si no, no vale la pena porque no servirá para descarbonizar la economía. La única manera que sabemos de hacer esto es usar una forma de energía que no cree dióxido de carbono o polución".

El activista pro-nuclear, durante su intervención (F.N.)
El activista pro-nuclear, durante su intervención (F.N.)

Shellenberger está en un extremo bastante radical. Es cierto que muchos científicos del clima, incluidos James Hansen o Ken Caldeira, abogan por la necesidad de emplear la energía nuclear para luchar contra el cambio climático, al menos como una energía de transición hasta que las renovables estén maduras. Pero el presidente de Environmental Progress no cree que deban coexistir, sino que las renovables deben desaparecer en favor de los reactores.

"Cada vez que cerramos una central nuclear lo reemplazamos en gran parte con combustibles fósiles y la contaminación aumenta", dice Shellenberger. El estadounidense tiene un país claramente favorito, Francia, y una bestia negra, Alemania, que representa todo lo que él critica. Mientras Macron sigue apostando por construir más centrales nucleares, el país teutón cerró sus centrales y apostó por las renovables tras el desastre de Fukushima, prometiendo la inversión de hasta 500.000 millones de euros en esta transición hasta el año 2025. ¿Conclusión? Para este estadounidense, los alemanes pagan el doble que los franceses por la electricidad.

Shellenberger no cree que las renovables y la nuclear deban coexistir, sino que deben desaparecer en favor de los reactores

"Si el Gobierno español quiere hacer algo contra el cambio climático, deben prolongar la utilización de sus centrales nucleares", sentencia. "Entiendo que en estos momentos es difícil hablar de construir nuevos reactores, pero al menos deben prolongar los que ya tienen".

Chernóbil no fue para tanto

El presidente de Environmental Progress habla rápido y con ritmo, ofrece datos, datos y más datos que respaldan su teoría, pero cuidado. No es ajeno al 'cherry-picking', esa habilidad inconsciente para escoger sólo aquellos datos que nos favorecen. El momento álgido de este fenómeno fue cuando en la conferencia minimizó las consecuencias de Chernóbil, el accidente nuclear más grave de todos los tiempos.

"En Chernóbil las únicas víctimas fueron 28 bomberos muertos por la irradiación y otras 15 personas muertas por cáncer de tiroides, un tipo de tumor que tiene una mortalidad del 1%, no tuvo ningún efecto en la fertilidad, las malformaciones o la mortalidad infantil", dice Shellenberger, y apuntilla: "De hecho, vivir en ciudades contaminadas incrementa el riesgo de muerte 2,8 veces más que haber sido liquidador en Chernóbil", los operarios que se encargaron de la limpieza de la central.

Si el Gobierno español quiere hacer algo contra el cambio climático, debe prolongar la utilización de sus centrales nucleares

En realidad, los informes de la ONU hablan de muchas otras consecuencias de Chernóbil como los 116.000 evacuados, los daños al medio ambiente o los potenciales 4.000 casos de cáncer, incremento de casos de cataratas, efectos psicológicos, etcétera, pero antes de que uno pueda procesar estos números Shellenberger ya ha mencionado que visitó dos veces Fukushima y ha lanzado un nuevo titular al público hambriento: "La energía solar emite más radiación que la nuclear, principalmente por el movimiento de tierras raras", empleadas en la fabricación de los paneles.

¿Qué, cómo? Antes de parpadear, el conferenciante ha cambiado ligeramente de tema para centrarse en todos los materiales que requieren las otras fuentes (hidráulica, geotérmica...) por cada teravatio/hora de energía que producen. Consultando el pie del gráfico vemos que está sacado de un libro "diseñado para ser usado por cualquiera que desee conocer la función de la energía nuclear en nuestra sociedad o cómo aprender conceptos nucleares para usarlos profesionalmente en su trabajo".

En fin. algo sesgado.

Quizá la mejor parte de su conferencia fue cuando hubo de enfrentarse a la pregunta que todo pro-nuclear debe afrontar: "¿Y los residuos qué?"

Ante esta pregunta, el talón de aquiles de la industria atómica, muchos agachan la cabeza y rumian algo en voz baja, como disculpándose. Shellenberger no.

"Hace años, cuando yo era un activista anti-nuclear toda mi información sobre residuos nucleares venía de Los Simpsons, pensaba que eran barriles llenos de una sustancia verde brillante", dice el estadounidense. "Ahora los residuos nucleares son mi tipo favorito de residuo. La gente siempre me pregunta qué haría con ellos. ¿Qué voy a hacer? Nada, están perfectos como están. Todos los residuos nucleares de Suiza caben en una sala y todos los de Estados Unidos en un campo de fútbol", despacha.

Shellenberger, durante la conferencia (Foro Nuclear)
Shellenberger, durante la conferencia (Foro Nuclear)

Para Shellenberger, lo que determina el impacto de un combustible es su densidad. Igual que pasamos de la madera al carbón y del carbón al gas comprimido, el activista cree que lo único que un progresista debe hacer es ir hacia combustibles cada vez más compactos, que generen más energía con menos cantidad. "Y ahora mismo no hay nada que cree más energía ocupando menos espacio que el uranio", dice enseñando una botellita de agua. "Esta cantidad es aproximadamente la que yo necesito para toda mi vida. Si esto es todo lo que yo necesito, no hay necesidad de economizar el uranio, porque si lo redujéramos a la mitad apenas tendría impacto en el medio ambiente".

Mientras tanto sigue disparando cifras y titulares. "La eólica necesita 413 veces más espacio y la solar 285 veces más espacio que la nuclear para generar la misma energía", escupe.

Resultaba llamativo ver a un hombre autodenominado progresista al que el futuro no le excita tanto como el presente. "Soy agnóstico en cuanto a la fusión nuclear", apuntilla, "no vamos a cambiar el discurso contra la nuclear creando una nueva tecnología".

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