THE IMPLANT FILES

El escándalo de los implantes nocivos es peor de lo contado: “El Essure me ha envenenado”

Tras la publicación The Implant Files, los 60 medios asociados han recibido miles de comunicaciones de pacientes lesionados que no fueron informados de los peligros de sus implantes

Foto: El mercado de los implantes sanitarios, visto por Raúl Arias.
El mercado de los implantes sanitarios, visto por Raúl Arias.

Laura Olmo llegó al Hospital Virgen Del Puerto de Plasencia (Cáceres) en los brazos de su marido y de otra persona. Ya no podía siquiera caminar. Siete meses antes, en octubre de 2011, le habían implantado el método anticonceptivo permanente Essure, fabricado por la multinacional químico-farmacéutica Bayer. Cuando observó en el estado que llegaba la paciente, el ginecólogo que le había recomendado e insertado el Essure no lo dudó: “Entras en quirófano ahora mismo, siento mucho lo que te voy a hacer”.

¿Qué era lo trágico que iba a sucederle a Laura? El ginecólogo le extirpó el dispositivo, pero también el útero y ambas trompas. Tenía 43 años entonces. Ahora observa el transcurso de los días tumbada en un sofá casi permanentemente. “El Essure me ha envenenado y me ha destrozado la vida”, dice Laura, quien no pierde el buen humor y el ánimo. En los peores momentos encontró una amiga leal en la morfina.

Laura Olmo tumbada en el sofá de su casa
Laura Olmo tumbada en el sofá de su casa

Acude a clínicas privadas de Cáceres, Madrid y Guadalajara para paliar en algo los dolores pélvicos, lumbares, de piernas y glúteos que le causan los restos del Essure no explantados y que contienen níquel y titanio, entre otros metales. Los gastos corren de su bolsillo. Desde las operaciones de implantación y extracción del dispositivo se vio obligada a dejar su trabajo en la biblioteca municipal del pueblo cacereño de Casas del Monte donde reside. No puede estar más de media hora sentada o de pie. Laura muestra a este diario varios informes sobre sus dolencias y lesiones firmados por traumatólogos colegiados.

En agosto de 2017, el Ministerio de Sanidad retiró la comercialización del Essure por un periodo de 90 días. La suspensión sigue en vigor, también en el resto de países de la Unión Europea y Bayer canceló su venta en diciembre pasado. En Estados Unidos, la Food and Drug Administration (FDA) recoge en su base de datos pública más de 12.000 notificaciones de lesiones relacionadas con el Essure en el último decenio. En España, a más de 80.000 mujeres se les ha implantado desde que se autorizara su comercialización en 2003. A fecha de hoy, son más de 2.500 mujeres pertenecientes a la Plataforma Libres de Essure, quienes luchan para que sean reconocidas las graves secuelas de ese anticonceptivo defectuoso y se les garantice su extracción segura con cargo al erario público. Los controles de las autoridades sanitarias habían fallado.

Miles de pacientes cuentan cómo un implante defectuoso, de cuyas consecuencias nocivas no fueron informados, les ha quebrado la vida

Esa plataforma ha duplicado sus miembros en las últimas semanas gracias al eco de la investigación periodística The Implant Files, coordinada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y en la que participaron El Confidencial y otros 57 medios de 36 países. Un año de trabajo reveló que las autoridades sanitarias estatales e internacionales no realizan los controles de calidad necesarios a los productos sanitarios para proteger adecuadamente a los pacientes. Ello ocurre a favor de una industria en auge que multiplica sus beneficios año tras año.

Sin embargo, los resultados de la investigación fueron muy conservadores porque la realidad es aún peor que lo publicado en noviembre pasado. En estas últimas semanas, el ICIJ, este diario y el resto de medios han recibido miles de emails y llamadas en los que pacientes de todo el mundo cuentan cómo un implante defectuoso, de cuyas consecuencias nocivas no fueron informados, les ha quebrado la vida. El caso de Laura es una historia más de las decenas que han llegado a El Confidencial. Los peligros de los implantes nocivos no suficientemente testados nunca fueron comunicados a los enfermos que se han puesto en contacto con este diario. Solo cuatro de ellos protagonizan este artículo, pero la indignación recorre toda la geografía española.

El maldito Essure

El Essure es un muelle que mide tan solo cuatro centímetros, poco más que una moneda de dos euros, y tiene un grosor de ocho milímetros. A simple vista no parece que pueda provocar secuelas tan irreversibles como las que experimentan miles de mujeres en todo el mundo.

Anticonceptivo Essure de Bayer. Foto de Matej Povše/Oštro para The Implant Files.
Anticonceptivo Essure de Bayer. Foto de Matej Povše/Oštro para The Implant Files.

Isabel Andreu también cometió el error de que se lo implantara en 2015 el ginecólogo jefe del Hospital de Torrevieja (Alicante). Cuando hablamos con ella por teléfono se encuentra ingresada desde hace dos meses en ese centro médico y comenta: “Me siento fatal, me hincho, tengo dolores lumbares, estomacales, de cabeza, sangro abundantemente, sufro picores constantes y mis reglas son irregulares, pero los médicos aseguran que no saben las causas tras realizarme mil pruebas”. Esta ama de casa, con dos hijos a su cargo, malvive más que vive. “Yo era una chica sana antes de me pusieran el Essure”, cuenta Isabel.

Al igual que Laura Olmo, esta vecina de Torrevieja halla cierto consuelo en los grupos de Whatsapp y Facebook de la Plataforma Libres de Essure, donde las mujeres afectadas se comunican para relacionarse y llevar a cabo acciones judiciales y activistas conjuntas. El Valium también es su aliado.

“Me dicen que estoy gordita y no pueden extraer el ‘bichito’, entonces, ¿cuál es el futuro que me espera a mis 32 años?”, se pregunta Andreu.

El DIU que libera cobre

“Los efectos secundarios se acentuaron tras la extracción. Las hemorragias de sangre se acentuaron, sentía ansiedad y un miedo terrible por cosas absurdas. La lluvia me provocaba un pánico insoportable”. Quien así habla es Carmela Iborra, de 28 años y residente en Játiva. En marzo de 2018 le implantaron el dispositivo anticonceptivo intrauterino ParaGard, un DIU en forma de ‘T’ de menos de seis centímetros de largo que se introduce en el útero y que libera cobre para liquidar a los espermatozoides.

La ginecóloga que se lo recomendó no la avisó de los posibles efectos nocivos. A los pocos días de la colocación del DIU, comenzó a padecer hemorragias agudas y su estado psicológico se deterioró rápidamente. Solo cuatro meses después decidió quitárselo, pero fue aún peor. “Ni la ginecóloga ni mi médico de familia me ayudaron. Acudí a tres psicólogos y tampoco asociaron mis crisis de ansiedad y la depresión al DIU”, explica Carmela.

Pero ella sabía que el anticonceptivo y su cambio repentino de salud física y mental estaban relacionados, de modo que se informó por internet. Encontró muchos testimonios, principalmente de Estados Unidos. “Lo que me salvó la vida fue encontrar a Florencia Kot Hansen y que me asesorara”, narra la paciente. Kot Hansen es una argentina que creó el blog ‘Cuidado con el DIU de cobre’, en inglés y español, para ayudar desde su experiencia a las miles de afectadas por el ParaGard. El principal problema de ese dispositivo es la liberación de cobre en el cuerpo de las mujeres que provoca trastornos físicos y psíquicos.

Carmela muestra a este diario un análisis de metales pesados que se realizó en otoño pasado. Los médicos descubrieron que su cuerpo tenía un exceso de metales pesados (vanadio, cobre, plomo y níquel).

Lentes que causan ceguera

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) recibió en enero de 2015 una comunicación del fabricante alemán Oculentis GmbH relacionada con la retirada del mercado de determinados lotes defectuosos de las lentes intraoculares de acrílico HydroSmart flexibles LENTIS. Ello se debía “al riesgo de opacificación postoperatoria de la lente”. Es decir, provocaban nubosidad y pérdida de visión después de la implantanción quirúrgica. Se habían fabricado antes del final de diciembre de 2011. La AEMPS distribuyó esa alerta sanitaria entre las comunidades autónomas, pero solo la Consejería de Salud del Gobierno de Islas Baleares procedió a retirar esos lotes deficientes.

A finales de 2015 estaba casi ciego. A dos metros, ya no distinguía si un rostro pertenecía a una mujer o a un hombre

La notificación de la empresa alemana llegó demasiado tarde a España. Los oftalmólogos que intervinieron en 2012 a Pedro Pablo Herrero en la Clínica Begitek de San Sebastián no tenían conocimiento de esos problemas. “Me recomendaron las lentes intraoculares Mplus, eran las lentes ‘Ferrari’ del momento, según me dijeron en la clínica vasca. Tenía una catarata en el ojo derecho, pero me operaron los dos porque la colocación de una sola me iba a provocar presbicia. Empecé a perder vista rápidamente, pasados tres años solo tenían un agudeza visual en el ojo derecho del 12% y en el izquierdo del 8”.

El paciente tiene ahora 52 años y vive en Madrid. Es técnico de urgencias y conductor de ambulancias en el SAMUR. Sabe de lo que habla y tiene en su entorno cercano a profesionales que le asesoraron en su momento y que le siguen aconsejando. No es un lego en el tema y por eso buscó la mejor clínica de España para su primera operación. Pero, como en el resto de casos expuestos en este relato, afirma que los médicos de Donosti no le proporcionaron una información previa clara sobre las posibles secuelas nocivas.

“Para finales de 2015 me estaba quedando literalmente ciego. A dos metros, ya no distinguía si un rostro pertenecía a una mujer o a un hombre”, asevera Pedro Pablo.

En la operación primera le perforaron la parte posterior de las córneas para anclar las lentes, por lo que ninguna clínica de entre las más prestigiosas, como la Barraquer de Barcelona, se arriesgaba a intervenir. Finalmente, halló una clínica en Oviedo que se atrevió a tratar su caso. Le implantaron lentes monofocales. Ahora ha recuperado el 100% de la visión en el ojo izquierdo y el 55 en el derecho.

A parte de los problemas psicológicos que le ocasionaron las lentes en mal estado y la inquietud sufrida por su familia, este técnico de emergencias asegura que perdió tres años de trabajo y más de 35.000 euros entre operaciones y otros gastos asociados a las mismas (abogados, viajes, consultas).

El caso de la lente intraocular de Oculantis GmbH no es noticia exclusiva en España. En su edición del 3 de enero de 2015, el diario‘The Guardian’ informó de problemas similares entre los aproximadamente 120.000 pacientes que habían sido operados en el Reino Unido con la misma técnica.

El día posterior al comienzo de la publicación de The Implant Files, los responsables de la AEMPS se reunieron con las principales sociedades científicas españolas para analizar el sector. En la cita, su directora, María Jesús Lamas, manifestó que la AEMPS está trabajando “para mejorar el sistema de notificaciones de incidentes y de alertas sobre productos sanitarios". Cientos de pacientes de toda España que sufren los efectos adversos de implantes defectuosos y que se han comunicado con este medio siguen muy de cerca la promesa del Ministerio de Sanidad.

¿Has sido víctima de algún implante defectuoso? ¿Conoces alguna práctica irregular en el sector de las tecnologías sanitarias? ¿Profesionales médicos que cobren comisiones irregulares de las multinacionales para que implanten sus dispositivos sanitarios? Contacta con nosotros a través de investigacion@elconfidencial.com. ¡Gracias!

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