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El jefe tecnológico que dimitió del Pentágono porque cree que se acerca otro Pearl Harbour
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"Google tiene las manos manchadas de sangre"

El jefe tecnológico que dimitió del Pentágono porque cree que se acerca otro Pearl Harbour

Nicolas Chaillan fue uno de los responsables de crear el armamento del futuro de EEUU para competir contra China. Dimitió a los dos años harto de la negligencia y la burocracia. Ahora ha decidido contarlo todo

Foto: Nicolas M. Chaillan, exjefe de software de la US Air Force.
Nicolas M. Chaillan, exjefe de software de la US Air Force.
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Cuando Nicolas M. Chaillan presentó su dimisión ante sus superiores de las Fuerzas Aéreas de EEUU tenía una cosa clara: quería irse soltando una bomba nuclear en el seno del Pentágono y el Departamento de Defensa (DoD). Sus jefes arrugaron el gesto ante la renuncia, le agradecieron los servicios prestados y se olvidaron del asunto al instante. Lo que no esperaban es la carga de profundidad que explotó días después, una carta en la que Chaillan destrozaba sin piedad a los altos cargos de la administración por sus "errores garrafales", "falta de liderazgo" y "complacencia" gracias a la cual China habría arrebatado ya a EEUU la supremacía en tecnología militar. Días después, su rostro saltó a las cadenas de televisión nacionales y su firma a los 'op eds' del Financial Times. Es la nueva pesadilla del 'establishment' militar estadounidense y sigue con sus detonaciones. "Si hubiera otro momento Pearl Harbour, sin duda ocurriría ahora", desliza en una entrevista con El Confidencial.

Chaillan es lo más cerca que ha estado el Pentágono de sufrir su propio Edward Snowden o Julian Assange. Aunque él matiza: "Compararme con Snowden es un enorme insulto. Él es un criminal". Chaillan no ha filtrado ningún documento interno confidencial pero sí ha roto el silencio férreo que impera en el DoD para denunciar un secreto a voces: los fallos sistémicos que están dejando atrás a EEUU frente a China en innovación militar. "Cuando te estás gastando miles de millones de dinero del contribuyente en desarrollar armamento y el 90% de esa inversión se va a la basura, tienes un problema", explica.

Foto: El general y jefe del United States Space Force (USSF), John W. "Jay" Raymond. (Fotografía: J. H.)

La cruzada de Chaillan ha hecho saltar las alarmas en el Pentágono precisamente por venir de alguien como él. A sus 37 años, este francés nacido en Marsella y con nacionalidad estadounidense desde 2016, tiene la credibilidad suficiente como para generar un terremoto interno. Especialista en desarrollo de software y emprendedor, es un 'outsider' que ha comprobado de primera mano el caos burocrático en el que se encuentra la administración militar, incapaz de seguirle el ritmo a China en la combinación de inteligencia artificial (IA) y armamento. China juega con ventaja, no le importan las consideraciones éticas. Mientras tanto, Google cancela contratos de IA con el Pentágono justo por asuntos éticos. "Google no quiso trabajar con nosotros porque sus empleados no querían mancharse las manos de sangre y todas esas tonterías. En realidad fue esa decisión la que manchó sus manos de sangre".

PREGUNTA. ¿Cómo acaba un emprendedor francés del mundo tecnológico enrolado en las Fuerzas Aéreas estadounidenses?

RESPUESTA. Me vine a vivir a EEUU hace 11 años. Soy un perfil raro para ellos, cree mi primera empresa a los 15 años y la vendí. No fui a la Universidad, me dediqué a montar 12 empresas tecnológicas desde entonces. En 2015, tras los atentados de París, sentí que quería marcar la diferencia, aplicar mis conocimientos a algo que tuviera un impacto de verdad, y no crear una estúpida aplicación de móvil. Logré entrar en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Tras eso, me uní al DoD, donde hicimos proyectos muy potentes para renovar la plataforma tecnológica de todo el Ejército.

placeholder Un piloto a bordo de un F-35 estadounidense. (Reuters)
Un piloto a bordo de un F-35 estadounidense. (Reuters)

P. Le nombraron jefe de software de la US Air Force, pero dimitió al cabo de poco más de dos años. ¿Qué pasó?

R. Hubo varios motivos. Uno es que demostramos que un pequeño grupo de gente puede lograr cambio e innovación en el Departamento de Defensa. Al mismo tiempo, no vimos la acción que esperábamos por parte de sus responsables para lograr que esos cambios se conviertan en la norma. Dimitir fue una forma de hacer que este problema se conociera, de que el público fuera consciente de la amenaza que supone el avance de China para EEUU y para los países de la OTAN.

P. Lo que denunció en su carta de dimisión es grave. Dice que la negligencia de EEUU "raya con lo criminal" y que están "malgastando tremendas cantidades de dinero público". ¿Los fallos del DoD están costando vidas?

R. Desde luego, y no son solo de soldados, también de civiles inocentes. Lo hemos visto de nuevo hace poco en Afganistán, con el asesinato por error de siete niños en un ataque con drones. La inteligencia artificial podría prevenir debacles como esta. Cuando te estás gastando miles de millones de dinero público en desarrollar armamento y el 90% de esa inversión se va a la basura, tienes un problema. Si la gente supiera esto, creo que querría que se corrigiera. Cuando ves a China liderando muchas de las áreas tecnológicas críticas y a EEUU no hacer nada al respecto, llamando a China un "casi-rival", es bastante alarmante. China se está moviendo mucho más rápido, son mucho más eficientes y están logrando innovaciones en misiles hipersónicas, IA, computación cuántica, tecnología espacial… El país que controle IA controlará el mundo, así que es un tema clave.

P. Pero usted sabía a lo que se enfrentaba, no era su primer puesto en el DoD.

R. Sabes lo que ocurre dentro, pero hay una diferencia cuando te enfrentas al 'statu quo', demuestras que se pueden hacer las cosas diferente y luego todo se sigue haciendo igual que antes. Demostramos que se podían hacer actualizaciones de software a los cazas en pleno vuelo y a sistemas de armamento, ahorrando tiempo y dinero, implantamos una nueva plataforma de desarrollo, instauramos metodologías como las de Tesla o SpaceX dentro del DoD. Una vez demuestras que eso funciona, es preocupante y problemático que no se adopte de forma generalizada.

placeholder Nicolas Chaillan. (Cedida)
Nicolas Chaillan. (Cedida)

P. Sus exjefes no estarán muy contentos con sus apariciones en la Fox o en el 'Financial Times' hablando a tumba abierta.

R. Hay de todo. Los que han sido educados en el lado militar más tradicional tienen la mentalidad de no hablar fuera de "la familia", como ellos dicen. Pero eso es justo lo que ha creado el problema actual, de falta de transparencia y de gente que comete gigantescos errores y malgasta millones de dólares y no ocurre nada. Lo hemos visto en Afganistán, nadie ha asumido responsabilidades, normal que digan que estas cosas no se deben discutir en público. Así ni los medios ni los ciudadanos se enteran. Dicen que es mejor no hablar por motivos de seguridad, para que China no sepa cuál es la situación, pero China sabe perfectamente todo lo que ocurre, yo no estoy revelando ningún material clasificado.

P. Argumenta que si EEUU no reacciona, China se pondrá muchos años por delante. ¿Qué están haciendo mejor los chinos?

R. Su avance en inteligencia artificial aplicada a defensa es abrumador. Van a tal velocidad y recopilan tal volumen de datos que, si EEUU no toma medidas ahora, la brecha en unos años será abismal. Hay un enorme muro entre las tecnológicas estadounidenses y el gobierno de EEUU. China tiene acceso a sus mejores empresas y a su tecnología. Puede que las compañías estadounidenses estén liderando ahora en IA, pero si el gobierno no tiene acceso a esa tecnología no tenemos ese factor de disuasión. Hemos visto en demostraciones cómo un caza manejado por IA gana siempre a los cazas controlados por los mejores pilotos. Los misiles hipersónicos son capaces de moverse muy rápido y evitar los sistemas de defensa. Si no tienes mecanismos de defensa que usen IA para reaccionar a la IA que maneja el misil, es imposible detenerlos.

P. El Pentágono reconoce no tener ni idea de cómo China ha podido desarrollar misiles hipersónicos tan rápido.

R. Hemos perdido la esencia de la innovación. Si miras a la actividad de DARPA [Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa] durante la II Guerra Mundial, se innovaba muy rápido, se probaban cosas y se llevaban a producción en semanas. Ahora estamos sumidos en ciclos de 5, 10 e incluso 20 años. Los chinos han hecho 200 lanzamientos hipersónicos y nosotros 9. Es como comparar SpaceX y la NASA. Si no fuera por SpaceX estaríamos todavía usando cohetes rusos para enviar a astronautas al espacio.

¿De qué vale tener F-35, submarinos y portaaviones si China solo necesita un par de misiles para destruirlos?

P. EEUU gasta en defensa el triple que China, ¿cómo es posible que ocurra todo esto?

R. Porque lo gastamos en el material equivocado. Si compras armamento muy caro y te gastas todo el dinero en portaaviones y cazas en lugar de las armas de próxima generación, esto es lo que ocurre. El coste total del programa del F-35 es de 1,7 billones. Con "b". Además, hablamos de costes inflados. Lo que en la empresa privada costaría 50.000 dólares en el gobierno serían 500.000 por la burocracia y todo tipo de procesos y requerimientos. Para el ciudadano es genial escuchar que su país está gastando miles de millones en su defensa. Pero si supieran que solo entre un 2% y un 4% de ese dinero es efectivo, seguro que se cabrearían. ¿De qué vale tener F-35, submarinos y portaaviones si China solo necesita un par de misiles para destruirlos? Toda esa estrategia de despliegue tiene que cambiar. Tenemos que pensar en ejércitos de drones autónomos que pueden ser desplegados y retirados de forma rápida, armamento desde el espacio, construyendo allí una base para que se puedan desplegar recursos y armas de forma mucho más rápida que hasta ahora desde el mar. Tenemos que pensar en armamento que puede ser desechado después de su uso, en lugar de armas carísimas que tienen que ser mantenidas durante décadas.

placeholder Portaaviones, buques, bombarderos y cazas estadounidenses durante unas maniobras. (Reuters)
Portaaviones, buques, bombarderos y cazas estadounidenses durante unas maniobras. (Reuters)

P. Dice que China lidera el desarrollo de IA militar, ¿cómo lo han hecho?

R. Con grandes inversiones y moviendo un grandísimo volumen de datos. Han creado un sistema de compra-venta de datos, el Shanghai Data Exchange, es como una Bolsa de acciones, pero con datos. Las compañías pueden licenciar y vender sus datos pero, claro, el gobierno chino a cambio puede echar un vistazo a esa información. Cuantos más datos tengas, más avanzada y precisa será tu IA. Por eso China en parte prohíbe a tecnológicas de EEUU hacer negocios allí, después de haberles robado parte de su tecnología. Mientras tanto, nosotros dejamos operar a empresas chinas como TikTok, que está capturando miles de millones de datos de todos los móviles y sus usuarios y enviando esa información a China, incluyendo geolocalizaciones, de qué hablan, qué les gusta etc.

P. ¿Cree que EEUU debería prohibir TikTok?

R. Por supuesto, en todo el país. Y Europa debería hacer lo mismo. El Gobierno chino puede acceder a todos esos datos, a todo lo que dices y haces, quiénes son tus amigos, tu localización... Es una máquina brutal de desinformación, podrían promover contenido concreto y decidir quién lo ve y quién no. La gente tiende a subestimar esto, dice, "bah, son solo datos", pero la clave es que puedes convertir esa información en un arma más.

P. ¿En qué tipo de arma?

R. La desinformación es una de ellas. Te puede cambiar unas elecciones. Pero incluso sin considerar eso, tienen la geolocalización de la gente y pueden empezar a hacer perfilados. Por ejemplo, pueden identificar empleados que trabajen en laboratorios de innovación. Si quisieran infiltrar operativos chinos en esas empresas, espías, así sería mucho más sencillo, saben quiénes son los amigos y familia de sus objetivos, lo saben todo. China está infiltrando gente dentro de compañías estadounidenses, literalmente operativos del Partido Comunista Chino (PCCh). Es algo que se desconoce y a lo que no se da credibilidad, pero es real. China tiene gente infiltrada en universidades, en laboratorios, en grandes compañías, así es como están robando gran parte de la propiedad intelectual de EEUU.

placeholder Submarinos nucleares chinos. (Reuters)
Submarinos nucleares chinos. (Reuters)

P. Por supuesto, China niega todo esto y tampoco hay pruebas sólidas que lo demuestren.

R. Ese es el problema: EEUU clasifica gran cantidad de información, es algo que tiene que cambiar. Si la gente pudiera conocer todo lo que vemos internamente y no podemos compartir, la enrome cantidad de acciones maliciosas dirigidas por China, y pudiéramos compartir parte de esas pruebas, la situación sería diferente. Está muy bien documentando que cada año se producen robos de propiedad intelectual por parte de China valorados en miles de millones. Y esto se produce tanto a través de ciberataques como de operativos infiltrados. El FBI arresta cada cierto tiempo a ciudadanos chinos acusados de robo de propiedad intelectual.

P. Si la situación de EEUU es caótica en su competencia contra China, ¿qué hay de Europa?

R. La situación de Europa es aún mucho peor. Reino Unido no está tan mal, pero el resto de países no aguantarían ni un instante en un conflicto contra China o Rusia, sobre todo si Rusia decide unirse a China. Si eso ocurre, entonces tenemos un problema. Lo bueno es que algunos países europeos ya no están malgastando tanto dinero y hay mucha menos complacencia que en EEUU. Pero también gastan mucho menos dinero en términos absolutos. Europa no está logrando innovaciones militares sustanciales, ya sea en tecnología hipersónica, computación cuántica, IA...

P. Critica con dureza la complacencia del Ejército de EEUU pero asegura que, si se tomaran medidas concretas, EEUU podría soluciona el problema en 6 meses. Es muy poco tiempo para una situación tan dramática como la que describe. Suena bastante contradictorio.

R. Las acciones que propongo en esos 6 meses llevarían muchos cambios radicales en la toma de decisiones. Y cuando digo alcanzar a China me refiero a, al menos, movernos a su misma velocidad. China se está moviendo tan rápido que si no hacemos cambios en 10 años la diferencia será abismal. Si hubiera, digamos, otro momento Pearl Harbour, sin duda ocurriría ahora, estamos más cerca que nunca. El problema es que se está esperando a que ocurra ese nuevo Peal Harbour, y si esperamos demasiado y ocurre, ya será demasiado tarde.

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(Reuters)

P. ¿En qué podría consistir ese nuevo Pearl Harbour?

R. Puede ser China invadiendo Taiwán. Puede ser un gran ciberataque en suelo estadounidense contra infraestructuras criticas, que perdamos la red eléctrica o el suministro de agua. Puede ser un ataque con base en el espacio. Hemos tenido ya muchos de los que yo llamo 'momentos Sputnik', con Rusia volando un satélite, China lanzando misiles hipersónicos, liderando en AI... EEUU los ha minimizado todos, el Pentágono los ha llamado “casi momentos Sputnik”. No son “casi”, son momentos Sputnik a gran escala.

P. Una de las medidas por las que aboga para que EEUU reduzca la brecha tecnológica con China es muy problemática: incrementar la cooperación entre el gobierno y las empresas tecnológicas. Google ya canceló hace tres años un proyecto para desarrollar IA con el Pentágono por la revuelta de sus empleados, que se opusieron al contrato por motivos éticos.

R. Fue un caso curioso, nunca se investigaron a fondo las razones por las que Google canceló su contrato con el Pentágono. Muchos de los altos directivos de Google que empujaron la decisión eran chinos. No se dijo nada sobre eso. El aspecto ético importa, claro que importa, no nos queremos convertir en otra China. Pero al mismo tiempo, no se puede ignorar que si China invierte de forma masiva en armamento controlado por IA, nosotros tenemos que tener las mismas capacidades para, al menos, hacerles desistir de sus intentos.

Google no quiso trabajar con el Departamento de Defensa porque sus empleados no querían mancharse las manos de sangre y todas esas tonterías, pero se olvidan de un par de cosas. Una, la libertad y la democracia de la que disfrutamos ahora es gracias a las batallas libradas, al Departamento de Defensa y a desincentivar a otros países que nos ataquen. Y otro asunto clave: si Google nos hubiera ayudado, tendríamos mejores capacidades en IA y tal vez podríamos haber salvado a los 7 niños que murieron en el fatídico bombardeo con drones en Afganistán. La IA también puede salvar vidas. No se trata solo de matar gente, se trata de matar a la gente correcta. Por eso creo que Google tiene también sus manos manchadas de sangre por su decisión de no trabajar con el Pentágono. Mientras tanto, China no espera. Y lo irónico es que Google y otras tecnológicas estadounidenses no tienen problema de trabajar con China. ¿Cómo puede ser? Si tanto te preocupa la ética, tal vez deberías empezar por no trabajar con China antes de quejarte de EEUU.

Google tenía que haber tenido el valor de despedir a los 200 empleados que firmaron la petición en contra de trabajar con Defensa

P. El gobierno chino obliga a sus compañías tecnológicas a cooperar con ellos y a entregarles datos a información. En EEUU o Europa eso es impensable. ¿Qué sugiere hacer?

R. Nadie quiere forzar a nadie. Pero si la gente conociera lo que podría hacer China con sus capacidades militares actuales, si supieran que están dispuestos a usarlas contra la población, la gran mayoría querría ayudar de forma proactiva. Quizás Google tenía que haber tenido el valor de ignorar a los 200 empleados que firmaron la petición en contra de trabajar con el Departamento de Defensa. Microsoft lo hizo, hubo algunas protestas de empleados, pero los directivos lo tuvieron claro. Vamos a estar con nuestro gobierno, dijeron, les vamos a ayudar a tener éxito porque tenemos que proteger la libertad. E ignoraron a los empleados que estaban viviendo en la burbuja de Silicon Valley quejándose del DoD. No tuvo impacto en el valor de las acciones, nadie se fue de la compañía. Es todo postureo.

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(Reuters)

P. En el caso de Google, fueron más de 3.100 empleados, entre ellos decenas de altos cargos, los que firmaron la petición de cancelar el proyecto con el Pentágono. ¿Su solución sería ignorar por completo a 3.100 trabajadores?

R. Es una minoría, Google tiene más de 130.000 empleados. Y lo peor es que sigue mintiendo, dice que ahora sí va a participar en proyectos del DoD. Pero no es verdad. Cuando les pregunté si podía usar su tecnología para armamento, me dijeron, ¡Claro! Siempre y cuando cumpla nuestros términos y condiciones de uso. Y sus términos son muy claros, no puedes herir o matar personas usando su tecnología. Cuando dicen que van a participar en contratos de defensa, solo quieren hacer la parte de negocio, pero el DoD no es una empresa, no nos interesa el chat, el email o las apps, nos interesa desarrollar armamento avanzado. Es un timo decir que ahora Google sí va a cooperar.

P. Critica a Google en el fondo por no ser patriótico, pero muchos le han criticado a usted justo por lo mismo, por falta de patriotismo al dimitir del puesto cuando las cosas se pusieron difíciles.

R. Si puedes tener un impacto mayor desde fuera que desde dentro, entonces tienes que tomar la decisión. Demostré que desde dentro es posible tener un impacto, pero si los líderes no están dispuestos a cambiar el sistema de forma radical, la única solución es concienciar sobre el problema desde fuera. De hecho, ha sido tras mi dimisión que el DoD ha creado por fin una oficina de IA, que era una de mis recomendaciones. He puesto mucha presión al denunciar públicamente la situación en televisión y en prensa. El patriotismo no es solo servir a tu gobierno desde dentro, es servir para que las cosas cambien, sin importar desde dónde lo hagas. Requiere mucho más valor irse y denunciar irregularidades que seguir haciendo lo mismo desde dentro. Tengo 37 años y solo he sido ciudadano americano durante 5 años, pero creo que ya he hecho más por EEUU en ese tiempo que muchos estadounidenses en toda su vida.

Cuando Nicolas M. Chaillan presentó su dimisión ante sus superiores de las Fuerzas Aéreas de EEUU tenía una cosa clara: quería irse soltando una bomba nuclear en el seno del Pentágono y el Departamento de Defensa (DoD). Sus jefes arrugaron el gesto ante la renuncia, le agradecieron los servicios prestados y se olvidaron del asunto al instante. Lo que no esperaban es la carga de profundidad que explotó días después, una carta en la que Chaillan destrozaba sin piedad a los altos cargos de la administración por sus "errores garrafales", "falta de liderazgo" y "complacencia" gracias a la cual China habría arrebatado ya a EEUU la supremacía en tecnología militar. Días después, su rostro saltó a las cadenas de televisión nacionales y su firma a los 'op eds' del Financial Times. Es la nueva pesadilla del 'establishment' militar estadounidense y sigue con sus detonaciones. "Si hubiera otro momento Pearl Harbour, sin duda ocurriría ahora", desliza en una entrevista con El Confidencial.

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