'Mi casa, mis normas, jovencito'

¿Impuesto revolucionario o justo arancel? Las claves de la sublevación contra Apple

¿Hasta qué punto es lícito el control que Apple ejerce sobre la tienda de apps para los dispositivos que ha creado? La crisis con Fornite enciende un pulso en el que rema junto a Spotify o Netflix

Foto: Foto: Reuters.
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Epic Games, el estudio participado por Tencent, soltó el jueves una bomba de relojería en la App Store. Incluyó su propia opción de pago en Fornite, su título más famoso, algo terminantemente prohibido en las estrictas condiciones de la tienda de los de Cupertino, que cobra un 30% del precio de la descarga o de la suscripción. Apple se veía en la disyuntiva de tener que cortar uno de los dos cables: o bien hacer la vista gorda y dialogar con la compañía, lo que podía tener un efecto 'llamada' para que otras 'apps' echasen ese mismo pulso; o no negociar ante este desafío a sus reglas y vetar este videojuego como ya ha hecho en otras ocasiones. Optó por la segunda opción, la más previsible, aunque en realidad ninguna de las dos iba a impedir una detonación que llegó poco después en forma de polémica.

Ocurrió entonces eso de acción-reacción. Epic anunció una demanda contra la multinacional californiana y contra Google -que le apartó de la Play Store por el mismo motivo, aunque ha quedado en segundo plano en esta bronca- e inició en cuestión de minutos una campaña en redes titulada '#FreeFornite'.

Una campaña que incluía una parodia de '1984', uno de los anuncios más famosos de Apple rodado por Riddley Scott en el que se promocionaba el primer Macintosh, criticando el abuso de poder de IBM. Algo que es una prueba casi irrefutable de que los creadores de Fortnite tenían toda la maniobra preparada y lo que querían hacer era volar y de paso polarizar el debate de la comisión de la App Store a algunos desarrolladores, un asunto que lleva varias semanas dando que hablar. Y lograrlo, lo han logrado. Solo basta echar un vistazo a las encendidas pasiones que se han visto en Facebook o Twitter. Partidarios de una postura u otra deshaciéndose en elogios y pronunciándose como auténticos 'hoolingans' de un equipo de fútbol.

El logo de Fortnite. Foto: Reuters.
El logo de Fortnite. Foto: Reuters.

Epic: ni la primera ni la última

Pero Epic no es ni mucho menos el primero que lanza este desafío a la marca de la manzana mordida, aunque si haya sido el más efectista de todos. Ni tiene pinta que será el último. Es un asunto que se arrastra desde hace tiempo pero se calentó antes de la WWDC de junio, la primera cumbre de desarrolladores totalmente virtual por culpa del covid, cuando vetó a Help, un gestor de correo electrónico, por una polémica similar. Tras un conato de revuelta y muchas quejas de parte de la comunidad, se logró reconducir la situación y que las aguas volviesen a su cauce momentáneamente.

Pero esto no es cosa de pequeñas empresas. En el historial aparecen nombres como Airbnb, Netflix o Spotify, que incluso ha publicado un 'microsite' con la cronología; son las algunas de las que se han posicionado en el bando 'rebelde'. Fue una denuncia de la plataforma de 'streaming' musical fue la que propició que el pasado mes de junio la UE anunciase que abría una investigación por supuestas prácticas monopolísticas que llevaba a cabo en la Apple Store. Pero no es el único punto del mundo donde esto ha pasado de la esfera privada a la esfera pública.

Logo de Spotify. Foto: Efe.
Logo de Spotify. Foto: Efe.

Los reguladores en EEUU analizan también andan con la mosca detrás de la oreja y ya han interrogado al CEO de Apple en el marco de un proceso que también escruta a Facebook, Amazon o Google. Las instituciones rusas han sido las últimas en anunciar acciones similares. Todo después de que la app de Kaspersky Lab, que incluía funciones de vigilancia parental, fuese eliminada. Apple, que recurrirá la decisión, asegura que se trata de una medida que se ha aplicado a otras plataformas por medidas de seguridad. La cuestión, señaló el organismo dependiente del Ejecutivo moscovita, es que aquí se sospecha que se puede incurrir en un posible conflicto de intereses, puesto que iOS también tiene una funcionalidad similar llamada 'Screen Time'.


¿Por qué Google se libra de la ira?

La pregunta llegada a este punto es, ¿por qué las iras se han centrado en la tienda de Apple y no en la de Google? La primera razón es porque la App Store es la única vía, a excepción de que hagas 'jailbreak', para instalar aplicaciones tanto en el iPad, el Apple Watch, como el iPhone y el iPod. Google, aunque también tiene algunas barreras, permite instalar y acceder a otras tiendas de 'apps' o utilizar APK (paquetes de instalación) de fuentes no oficiales. Esto permite, por ejemplo, acceder a la web del desarrollador en concreto e instalar el software, solo activando una opción en configuración.

Foto: Reuters.
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El segundo motivo es el medio de pago. Mientras que la Play Store permite introducir botones de compra propios o enlaces a webs promocionales o pasarelas de la dueña de la app en concreto, Apple no lo permite. Esto obliga a pagar el 30 por ciento del precio de la descarga o la suscripción (el 15% a partir del último año). Queda una vía de escape, como hizo Netflix: no poner ningún tipo de opción de compra en la app, obligando al que quiera darse de alta vía web. De esta manera se elude el pago de lo que muchos consideran un 'tasazo', aunque se introducen más pasos y un sistema de pago particular en cada caso, lo que puede disuadir al comprador.

Algunos de los defensores del modelo de la App Store hablan de la 'teoría del supermercado y el bazar'. De la misma manera que ocurre en un supermercado, el propietario, en este caso Apple, coloca los productos de diferentes proveedores en los estantes ('apps') y centraliza el pago en sus cajas. En el mercadillo cada proveedor tiene su sistema de pago. El problema de esta comparativa es que en el caso de iOS e iPadOS solo está su tienda de 'apps', no hay posibilidad de irte a otro lugar a por el género.

3 de cada 10€...¿es mucho?

Otro de los asuntos es si llevarse 3 de cada 10 euros que cobra una 'app' es mucho o es poco. Apple encargó y difundió un estudio en el que se analizaban las comisiones que cobraban prácticamente todos los servicios y plataformas que hacían las veces de intermediario, desde Uber hasta la Nintendo eShop, pasando por 'apps' de envío de comida o chapuzas a domicilio ('Task Rabbit' de Ikea). El informe venía a señalar que había otros que cobraban comisiones más grandes. Pero también menores.

Una de estas últimas es la tienda de Epic Games, disponible para macOS y Windows, que cobra un 12% de comisión. Su fundador intentó llevarla tanto a iOS como a Android pero le fue imposible, momento en el que ya habló abiertamente de monopolio y empezó a cocerse el conflicto que ahora ha explotó. Aseguró que si cada desarrollador podría gestionar los pagos, esto redundaría en menores precios. O en más recursos para crear mejores plataformas, como también escribió Pável Dúrov, confundador de Telegram, otra plataforma que ha hecho sonar los tambores de guerra y ha reclamado en Bruselas una investigación sobre el control que ejercen los de Cupertino sobre lo que se puede instalar o no en sus dispositivos.

Margrethe Vestager, comisaria de Competencia de la UE, usa un iPhone durante una comparecencia. Va por la tercera investigación contra la manzana. Foto: Efe.
Margrethe Vestager, comisaria de Competencia de la UE, usa un iPhone durante una comparecencia. Va por la tercera investigación contra la manzana. Foto: Efe.

Una de las cosas a la que se agarra Apple es el beneficio que han generado para terceros con su ecosistema de dispositivos y su sistema operativo. Si uno se fija en el cierre del último ejercicio fiscal, algo que ocurrió en septiembre de 2019, esta plataforma ha transferido desde 2008 nada más y nada menos que 155.000 millones de dólares en ganancias a los desarrolladores.

Esta cifra era 35.000 millones superior a los 120.000 reportados el año anterior. Esto quiere decir que los de Cupertino ingresaron ese tiempo 15.000 millones solo por esta plataforma (hay que descontar los costes operativos, impuestos...) que se engloba en la división de 'Servicios', donde se encuentran otras cosas como las garantías, Apple Music, ahora Apple TV + o Arcade. 'Servicios' se trata del segundo negocio más rentable para la compañía, solo por detrás de los iPhone. Hay que tener en cuenta, por poner en perspectiva y hacerse una idea, que los beneficios de 2019 de Apple fueron de 55.526 millones.

Hardware y software, las dos patas del negocio, han sido desarrollados y levantados por ellos mismos. Un entorno en el que cuentan con cientos de millones de usuarios activos, con su tarjeta dada de alta, lo que facilita mucho las cosas. Es aquí donde se divide la opinión. Hay quienes lo ven un justo peaje y hay quien lo ven excesivo. En Twitter, donde se ha armado un buen revuelo, algunos usuarios comparaban este debate con el que recurrentemente se plantea en España con las 'telecos', que en más de una ocasión han planteado un cobro o un impuesto, bajo el eufemismo "campo de juego justo", para empresas de internet que utilizaban sus redes para hacer negocio. La infraestructura de red, en este caso, son los iPhone, los iPad y los otros aparatos de la marca.

En la declaración ante el Congreso de los EEUU, Tim Cook deslizó varios mensajes. El primero que se estaba creando un problema para el consumidor que realmente no existía. Aseguró que, según sus encuestas de satisfacción, el 99% de sus clientes lo están. ¿Por qué alguien va a comprar algo con lo que no lo está? Habló también de lo competitivo que resultaba el mercado de la telefonía móvil y elogió cómo Huawei, Google, LG o Samsung habían creado propuestas con muchovalor. El mensaje entre líneas es claro: nadie te obliga a comprar uno de nuestros terminales, sal ahí y compra otro.

Mi casa, mis normas

De aquí también se puede sacar una lectura aplicable a los desarrolladores: '¿no quieres trabajar con Apple? Hazlo con Google'. Para reforzar sus tesis subrayó la situación de que ninguno de sus productos tiene una cuota mayoritaria en los mercados donde se comercializan.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

No es ni muchos menos la primera vez que se defienden de este tipo de acusaciones. Cuando surgió el primer cuerpo a cuerpo con Spotify, desde Cupertino le dijeron que solo el 1% de los ingresos de ese servicio llegan a través de la App Store. También aseguraron que esa comisión del 30% solo afecta al 15% de los desarrolladores. Otro argumento que suelen sacar a colación es que existen muchísimas aplicaciones gratuitas por las que no ganan absolutamente nada.

¿Cómo podría afectar que se tumbase el 30%? Pues se verían obligado a buscar otro modelo de negocio. Algo que podría conllevar, por ejemplo, la subida de la cuota anual de 100 dólares que cobra a todos los desarrolladores, independientemente de su tamaño.

El férreo control que ejerce la compañía en esta plataforma no se limita a la fijación de precio. Ellos se han fiado gran parte de la imagen de sus productos al argumento de la privacidad y a la seguridad. Tener ese nivel de vigilancia les ha permitido tener muchísimos menos incidentes de seguridad en lo que se refiere a 'malware' si se compara con otros sistemas operativos. Además, han conseguido elevar el nivel de calidad general, ya que al controlar el hardware y el software evitan la fragmentación como ocurre en Android, consiguiendo que los contenidos estén mejor optimizados.

¿'Dopar' sus propios servicios?

Pero hay quien ve claro que esa concentración de poder no solo ha sido utilizada para mantener un entorno seguro y de calidad, sino también para beneficiar sus servicios. En la queja que Spotify llevó a la comisión hacía referencia a cómo Apple daba vueltas presuntamente a las normas, unas prácticas que se remontarían hasta 2010, para perjudicar a competidores como ellos y beneficiar sus propias opciones, en este caso Apple Music.

Stadia no estará en iOS. Foto: M. Mcloughlin.
Stadia no estará en iOS. Foto: M. Mcloughlin.

Los ejemplos que expresan desde la firma sueca es esa la obligatoriedad de usar el sistema de pago, algo que les obligó a encarecer la tarifa un 30%; o las dificultades que les puso para que Siri o el Apple Watch se entiendesen con su plataforma. Los partidarios de esta tesis se apoyan ahora en el veto anunciado de XCloud Project de Microsoft o Stadia de Google en iOS (servicios de vídeojuegos en la nube). Apple vuelve a aferrarse a la excusa de la seguridad al no poder controlar los juegos que ahí aparecen. Pero este movimiento también beneficiaría, según sus detractores, a Arcade, la tarifa plana de juegos que la manzana anda promocionando e intentando sacar adelante desde hace un tiempo. A esto también hizo referencia Cook ante el Congreso de EEUU: aseguró que de los 1,7 millones de apps que hay disponible, menos de cien son desarrolladas por ellos.

Sea como sea, parece que la resolución de esta guerra va para largo. Las investigaciones están todavía tiernas y se podrían demorar varios años. Hay quien, incluso, ve paralelismos entre Apple y la Microsoft de la década de los 2.000 y ve que lo que se está haciendo con iOS y la App Store es lo mismo que hacían los creadores de Windows, con su sistema operativo y Explorer, entre otras cosas.

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