¿Es la App Store un monopolio? El plan de Apple para evitar otra multa millonaria
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INVESTIGACIONES EN EEUU Y EUROPA

¿Es la App Store un monopolio? El plan de Apple para evitar otra multa millonaria

EEUU, donde Tim Cook comparece hoy, y la UE tienen la vista puesta en la rentable tienda de Apple y la comisión del 30% que ha mosqueado a Spotify, Netflix o Epic Games, entre otros

Foto: ¿Es la App Store un monopolio? El plan de Apple para evitar otra multa millonaria
¿Es la App Store un monopolio? El plan de Apple para evitar otra multa millonaria

El Senado de los Estados Unidos se abrió el miércoles con una programación que ya querrían para sí el Mobile World Congress de Barcelona o el (recién cancelado) Consumer Electronic Show de Las Vegas. Y es que los mandamases de Apple, Google, Amazon y Facebook fueron los cabezas de cartel de la jornada. Pero la sesión, prevista inicialmente para el lunes y modificada por motivos de agenda de dicho órgano, distó mucho de ser un masaje para los conocidos como 'GAFA', acrónimo para referirse a estas tecnológicas. Tim Cook, Sundar Pichai, Jeff Bezzos o Mark Zuckerberg tuvieron que responder por videollamada a diferentes asuntos bajo un mismo denominador común: prácticas que pueden atentar contra la competencia.

Foto: La Justicia europea anula la 'multa' de 13.000 M de Bruselas a Apple

El fundador de Amazon, por ejemplo, tuvo que rendir cuentas sobre el trato que dispensa a terceros en su 'marketplace'. Es la primera vez que se enfrenta a algo así, lo que supone un examen mayúsculo para alguien muy poco acostumbrado a comparecer ante los medios y enfrentar exposiciones públicas no controladas.

El CEO de Google dio explicaciones acerca de si prima sus plataformas frente a las de otros. El fundador de Facebook se justificó ante supuestas triquiñuelas a la hora de comprar WhatsApp e Instagram. En el caso del gerifalte de Cupertino respondió acerca del funcionamiento y las comisiones de la App Store a terceros, un asunto por el que la Comisión Europea también ha decidido abrir una investigación contra la multinacional. La estrategia de defensa, o al menos parte de ella, pivotó en torno a demostrar que la tasa del 30% que imponen está en consonancia con otros servicios del mercado y que generan un gran negocio y facilidades para los desarrolladores.

La App Store, esa mina de 'oro'

Esta tienda, que surte a los dispositivos móviles de la marca, principalmente al iPhone, el iPad, el Apple Watch, el iPod y el Apple TV, se ha convertido este año en un inesperado dolor de cabeza para los dirigentes de la compañía. Un dolor a la altura de la importancia que tiene en su cuenta de resultados. Si uno se fija en el cierre del último ejercicio fiscal, algo que ocurrió en septiembre de 2019, esta plataforma ha generado desde 2008 nada más y nada menos que 155.000 millones de dólares en beneficios para terceros.

Esta cifra era 35.000 millones superior a los 120.000 reportados el año pasado. Esto quiere decir que los de Cupertino ingresaron ese tiempo 15.000 millones solo por esta plataforma (hay que descontar los costes operativos, impuestos...) que se engloba en la división de 'Servicios', donde se encuentran otras cosas como las garantías, Apple Music, ahora Apple TV + o Arcade. 'Servicios' se trata del segundo negocio más rentable para la compañía, solo por detrás de los iPhone. Hay que tener en cuenta, por poner en perspectiva y hacerse una idea, que los beneficios de 2019 de Apple fueron de 55.526 millones.

Foto: Reuters.
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Es, de largo, la tienda de este tipo más rentable de la industria. Un estudio de Sensor Tower, que en este caso recoge los datos referentes al primer semestre de 2020, señala que movió solo en este tiempo un total de 32.800 millones de dólares, mientras que Google Play movió 17.300. Y eso que la cuota de mercado global de máquinas con Android es enormemente superior a la iOS. Las cifras bailan dependiendo de la fuente que uno consulte. Statcounter habla de que el sistema operativo de Google estima que abarca tres veces más, otras fuentes como Gartner elevan la brecha hasta cinco veces.

El origen de la revuelta

Pero, ¿cómo ha pasado la App Store de ser un negocio envidiado por su capacidad para generar ingentes cantidades de dinero a ser un asunto público que preocupe a los vigías de la libre competencia a un lado y otro del Atlántico? El que desató todo fue Spotify, el sistema de 'streaming' musical sueco y principal actor de este sector. En marzo de 2019 elevó una queja ante la agencia antimonopolio europea. ¿La razón? Una serie de condiciones que entendía que favorecían a Apple Music en detrimento de sus competidores, impidiendo a los usuarios elegir libremente qué servicio utilizar en igualdad de condiciones.

Foto: Reuters.
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Las quejas se centraban especialmente en ese peaje del 30% de la suscripción (a partir del segundo año el 15%) que exigen a las compañías por utilizar su sistema de pago, pero también había otras cuestiones. Por ejemplo, la prohibición de incluir botones de compra o enlaces a promociones, a diferencia de lo que permite Google.

El problema vino cuando Spotify -Netflix también lo hizo en su momento- dejó de utilizar el sistema 'in-app purchase': sus clientes no podían suscribirse directamente desde el iPhone o iPad que utilizasen sino que tenían que acudir al navegador en un portátil.

El resultado, según denunció la plataforma en su momento, fue que la compañía nórdica tuvo que elevar el precio de 9,99 a 12,99 euros cuando Apple puso Music sobre la mesa. En las quejas remitidas también expresaban la imposibilidad de que Siri se entendiese con su aplicación, así como las complicaciones de desarrollar una 'app' para el Watch. Estos dos últimos problemas quedaron solucionados -no se sabe si a modo de gesto de buena voluntad para reducir la tensión-, pero el de la comisión sigue vigente.

Apple ha salido al paso en varias ocasiones de este conflicto, aunque nunca había alcanzado este punto. En el pasado ha recordado que solo el 15% de los desarrolladores que tienen una 'app' se ven afectados por este 'gravamen', ya que solo se aplica a aquellos que venden suscripciones o descargas digitales. Además, en su día lanzó un dardo a Spotify asegurando que menos del 1% de los usuarios de pago del servicio en iOS están sujetos a estas comisiones.

En el caso de la intervención de esta semana Cook puso el acento en varios aspectos. El primero, que de los 1,7 millones de apps, menos de cien son desarrolladas por ellos. Destacó el alto grado de satisfacción -un 99%, según las encuestas que realiza la empresa-, de los clientes con los iPhone. ¿Por qué van a comprar algo con lo que están a disgusto? Señaló lo competitivo del mercado en el que se mueve -LG, Samsung o Huawei fueron algunos de los mencionados- y recordó que ninguno de sus productos tenían una cuota dominante en ningún país donde se comercializaban. Algo que no le impide ser una de las tecnológicas más rentables.

El pasado 16 de junio, Bruselas dio un paso al frente y anunció que abría dos frentes contra el gigante californiano. Uno de ellos se refería a la queja de Spotify y también de una empresa de audiolibros cuyo nombre no ha trascendido aún. Quiere escrutar las implicaciones de esa tasa, así como las dificultades que existen para los desarrolladores para informar de alternativas más baratas. "Hay que asegurarse de que las reglas de Apple no distorsionen la competencia en los mercados en los que la compañía compite con otros desarrolladores de 'apps', por ejemplo con su servicio de 'streaming' Apple Music o con Apple Books", dijo entonces la vicepresidenta de la comisión, Margrethe Vestager, que también investigará aspectos de Apple Pay.

Por cierto, en este tiempo, Bruselas ha aprobado también una nueva normativa con la que pretende mejorar la transparencia de estas tiendas. Obligará a detallar cómo funcionan los 'rankings' de tendencias y calificaciones, hacer públicos acuerdos particulares con desarrolladores, un mayor tiempo de preaviso a la hora de eliminar 'apps' o mayor transparencia a la hora de recoger datos.

Un polvorín recurrente

La decisión de la UE llegó a las puertas de la WWDC, la gran conferencia de 'software' de Apple, que este año fue más atípica que nunca. Fue la primera edición en la que todo se hizo sin público presencial por el covid-19. Pero en ese momento, en el que Vestager hacía el anuncio, se formó otro incendio mayúsculo. Parte de la comunidad de desarrolladores (que, por cierto, pagan 100 dólares anualmente por estar en el programa de desarrollo) se rebelaron tras la eliminación de la App Store de un gestor de correo electrónico conocido como Hey.

La compañía se limitó en un primer momento a indicar que no cumplía las condiciones. Pero el trasfondo era el pulso que sus creadores habían decidido mantener al no pasar por el aro y apoquinar el 30%. El servicio cuesta 99 dólares al año, así que Apple ingresaría casi 30. El veto, que se justificó aludiendo a utilidades y otros errores, provocó malestar también en ciertos representantes de la clase política. David Cicilline, congresista demócrata que está inmerso en las investigaciones por estas presuntas prácticas antimonopolísticas, habló de que esa tasa era "desmesurada" y un "robo" en realidad.

Tras una escalada notable, la paz se firmó antes de ese importante cónclave con una autorización temporal que los creadores de Hey deberían aprovechar para adaptarse a las reglas. Los responsables buscaron las vueltas y ofrecieron a los usuarios una cuenta gratuita, generada aleatoriamente, durante 14 días, para que la 'app' fuese operativa, pero se niegan a incluir la pasarela de pago.

Ahora Airbnb y Epic Games

Los problemas en torno al 30% no acaban ahí. El último episodio se conoció este mismo martes. AirBbnb, una de las empresas turísticas más golpeadas por el covid-19, decidió, ante la imposibilidad de alquilar pisos y habitaciones, empezar a vender experiencias virtuales, como sesiones de cocina 'online'. La historia es que Apple ha acabado contactándoles, según informa 'The New York Times', al entender que eso debería estar sujeto a dicho pago. Algo similar ocurrió con ClassPass, un servicio de reservas en gimnasios. Al estar cerrados estos locales decidió vender entrenamientos virtuales. Y pasó tres cuartas partes de lo mismo. La diferencia con el caso de Spotify o Netflix es que aquí no hay un equivalente a Apple Music que compita en el mundo del 'fitness' o el alquiler. El asunto, cuenta el periódico, está en conocimiento de los reguladores.

El último que ha salido a la palestra ha sido el fundador de Epic Games, una compañía de juegos estadounidense responsable de Fortnite que está ahora bajo el paraguas del gigante chino Tencent. Tim Sweeney lanzó una tienda digital de videojuegos en 2018 para Mac y Windows, en la que la comisión es del 12%. Intentó llevarla a los móviles pero aseguró que le fue imposible. Por eso acusó a la manzana de que había inventado un monopolio de 'software'. Argumentó que si cada desarrollador pudiese gestionar los pagos, muchos de los servicios y 'apps' "bajarían de precio".

También atacó a Google por las dificultades técnicas que pone a las alternativas. Epic Games creó un instalador de Fornite que dependía directamente de sus sistemas, pero lo abandonó y volvió a Play Store debido lo complicado que resultaba para algunos usuarios.

¿30% es mucho o poco?

Vaya por delante que el control que ejerce Apple sobre lo que se publica en su 'marketplace' ha tenido también sus cosas buenas. Esa supervisión ha evitado, por ejemplo, que se arrastren problemas de seguridad o 'malware' que Google ha experimentado en la Play Store más frecuentemente. El sistema es más cómodo, desde el punto de vista de que no hay que andar introduciendo tus datos bancarios constantemente y dándoselos a todo tipo de empresas. Aquí entra en juego el factor de confianza. No es lo mismo pagarle a Apple u otra empresa de renombre, que a un proveedor desconocido.

Google elimina 1.700 'apps' de Play Store. (Unsplash)
Google elimina 1.700 'apps' de Play Store. (Unsplash)

Hay que considerar otro punto a favor. Las 'apps' en iOS suelen estar mucho mejor optimizadas. La razón, la falta de fragmentación. El parque móvil de Android cuenta con multitud de entregas distintas, en la mayor parte de las veces aderezadas bajo diferentes capas de personalización. En el caso de los iPhone nos encontramos que la gran mayoría se encuentra con la versión más reciente o la anterior. Algo que les ha permitido elevar el umbral de calidad notablemente.

En ambos casos, la tienda oficial es la manera más sencilla, rápida y segura de acceder a diferentes contenidos. Sin embargo, esquivarla es más fácil en Android que en iOS. En Android basta con encontrar un repositorio de 'apps' -como la tienda de Amazon, Apptoide o APKMirror- y activar en configuración la opción para permitir instalaciones de fuentes no oficiales. En iOS directamente hay que hacer esa práctica caída en desuso y no precisamente sencilla llamada 'jailbreak', que antiguamente se utilizaba, básicamente, para tener privilegios de administrador y poder así manipular a tu gusto el sistema.

Expuesto esto cabe preguntarse, ¿30% es mucho o es poco? Apple ha encargado un informe a Analysis Group -se pueden ver los resultados en las diferentes tablas insertadas en este artículo- en el que ha estudiado las comisiones de multitud de servicios que hacen de intermediarios, desde empresas de 'delivery' hasta plataformas de servicios o videojuegos. El informe recoge que lo fijado por la compañía no es desmesurado y está en línea con el mercado, o incluso por debajo de lo que exigen.

Las investigaciones, en ambos casos, están en un estadio temprano. Pueden dar muchas vueltas y pasar muchos años hasta que se resuelva. Quién sabe si Apple convencerá a las autoridades y evitará una multa ganando otra batalla a la UE como la de los beneficios fiscales de Irlanda. O quién sabe si la tasa es tumbada y la manzana tiene que buscar otra manera de rentabilizar su tienda de 'apps'.

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