HEROE DEL MOVIMIENTO 'ANTICONFINAMIENTO'

Elon Musk va de charco en charco: por qué nadie entiende al polémico fundador de Tesla

Un guiño político en torno a Matrix devuelve al fundador de Tesla al centro del debate. Líder del movimiento 'anticonfinamiento', lleva dos meses encadenando polémicas en internet

Foto: Elon Musk. (Reuters)
Elon Musk. (Reuters)

Es de sobra conocido que Elon Musk no es un tipo discreto. Con él no va ese perfil que mantienen otros multimillonarios de fama mundial. No hablamos solo de la atención y titulares que recibe por las innovaciones de las empresas que creó y lidera como son Tesla, SpaceX o el proyecto HyperLoop. El empresario, nacido en Sudáfrica pero de nacionalidad estadounidense y canadiense, ha vuelto a mostrar su cara más polémica durante la crisis del coronavirus.

Lleva más de dos meses desconcertando al personal desde su cuenta de Twitter con salidas recias, indescifrables respuestas y beligerantes protestas contra las medidas de contención. Ha acabado convirtiéndose en el líder de una 'pseudorebelión' contra el confinamiento en EEUU, medidas que llegó a tildar de "fascistas" y puso en duda desde el principio.

La última cuenta de este rosario de excentricidades y controversias ha conseguido que Lilly Wachowski, la conocida cineasta, mande a Elon Musk y a Ivanka Trump, hija del presidente y la que muchos creen que puede tomar el testigo político de su padre, a paseo, por decirlo finamente. Todo porque Musk utilizó una referencia de 'Matrix' el pasado domingo al tuitear 'Take the red pill' ('Toma la pastilla roja'). Hay que recordar que en la película de 1999 protagonizada por Keanu Reeves el personaje al que daba vida tenía que elegir entre una píldora azul -"para despertar en su cama y creer lo que quiera creer"- o de este color, para seguir en la simulación por ordenador.

La 'píldora roja': ¿un guiño conservador?

El problema es que "the red pill' se ha convertido en esta última década en un símbolo de adhesión a grupos conservadores y antifeministas en el país norteamericano. Varios medios recogieron en su momento cómo se habían formado en Reddit comunidades bajo este lema. En los últimos tiempos, como relata 'Esquire', el último que ha retorcido este término ha sido un youtuber llamado James Red Pills America, que dedica su canal a desmentir informaciones contra Donald Trump y se ha convertido en el caldo de cultivo ideal para teorías de la conspiración. La píldora roja representaría ese 'despertar' que suponen las políticas conservadoras.

Musk, en un encuentro con Trump y otros líderes tecnológicos en 2016. (Reuters)
Musk, en un encuentro con Trump y otros líderes tecnológicos en 2016. (Reuters)

Aunque no está probado que la publicación vaya por ahí, la respuesta de Ivanka Trump es a ojos de muchos un signo de un acercamiento entre el creador de Tesla y el actual inquilino de la Casa Blanca que se juega su continuidad el próximo otoño. Esto sería un cambio respecto a la posición inicial del magnate, que había apoyado al demócrata Andrew Yang en las primarias del partido que se han resuelto con la nominación de Joe Biden.

Y es que Donald Trump se ha convertido en un aliado en la batalla que ha mantenido con las autoridades del condado de Alameda (California) a raíz de la reapertura de la planta que Tesla tiene en Fremont, donde emplea a 10.000 personas.

Un martillo contra el confinamiento

La historia es que, al no considerarse esencial, las restricciones, por muy automatizada que estuviese su cadena de montaje no permitía a la compañía continuar su actividad y acabó, no sin resistencia, por detener la actividad en marzo y estar varias semanas solo con encargos relacionados con inventario o teletrabajo. El problema ha surgido cuando la 'desescalada' no ha ido tan rápido como Musk como querría. A pesar de que el gobernador de California dio recientemente luz verde a la reactivación de ciertas actividades industriales en ese territorio, el dirigente también dio manga ancha a las administraciones locales para marcar su propio ritmo. Esto ha desembocado en un choque frontal entre el fabricante de coches eléctricos y las autoridades locales, que optaron por ralentizar la vuelta a la normalidad.

Aunque desde el condado de Alameda aseguraban estar preparando un plan en común, Musk decidió 'volar' estos puentes. Interpuso una demanda en los tribunales contra esta decisión -entiende que se contradecía lo que dictan desde el Gobierno del estado- y amagó con abrir la fábrica el pasado día 11 de mayo, sin tener autorización. Se desahogó de nuevo en Twitter. Entre otras cosas llamó "ignorante" a la responsable de gestionar los recursos sanitarios contra la pandemia y amenazó con llevarse la planta a Texas o Nevada. "Esta es la gota que ha colmado el vaso", afirmaba.

Musk reabrió su fábrica sin permiso del condado. En su cabreo, amenazó con llevarse la planta

Finalmente el lunes de la pasada semana, convocó a la plantilla y, consciente de que las sanciones incluyen multas o incluso el arresto, aseguro que si tenía que haber algún detenido tenía que ser solo él. Ese fue el momento en el que Trump publicó un 'tuit' apoyando al magnate, algo que parece haber inclinado la balanza. A pesar de que las autoridades locales clausuraron la instalación, finalmente ayer les han permitido volver a subir la persiana. Eso sí, la policía del condado ha impuesto controles en los accesos para asegurar que se mantienen las medidas de seguridad, dado lo numeroso de la plantilla.

Y es que Musk siempre ha sido muy escéptico sobre las medidas que se estaban tomando contra el covid-19. Especialmente con el confinamiento y el parón económico. En la llamada que mantuvo para presentar los resultados de Tesla con analistas y medios lanzó una furibunda crítica contra la obligatoriedad de este encierro. "La extensión de lo que se tendría que llamar encarcelamiento forzado de la población en sus viviendas va contra todos sus derechos constitucionales y rompe las libertades de las personas de forma horrible", aseguró.

"Pero decir que no pueden dejar sus casas, y que serán arrestados si lo hacen, eso es fascista”, añadió. La noche anterior había tuiteado proclamas pidiendo la libertad de América, entre otras quejas contra el encierro. Lo que sorprende, en ambos casos, no es la queja sino la virulencia con la que se emplea.

Vista de la fábrica de Tesla en Fremont. (EFE)
Vista de la fábrica de Tesla en Fremont. (EFE)

En marzo ya se resistió a detener la producción. Cuando las autoridades ya habían decretado el cierre de todo aquello que no fuese indispensable, el mandó un email a los empleados de Tesla y también de SpaceX en el que se les invitaba a seguir trabajando y si se encontraban mal se tomasen unos días de vacaciones. La polémica subió de tono cuando Buzzfeed reveló uno de los emails enviados en los que venía a decir que había más posibilidades de morir en coche yendo al trabajo que de covid-19. Una analogía que ha sido ampliamente utilizada por aquellos que han querido 'menospreciar' la amenaza que supone el coronavirus. En España, la presidenta regional Isabel Díaz Ayuso recurrió a este argumento.

Bulos e informaciones no comprobadas

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Cuando Musk invitó a que 'la orquesta siguiese tocando', en China el virus ya había acabado con más de 3.000 vidas (según las cifras oficiales) y ya se estaba empezando a diseminar por Occidente. La Gigafactory 3 que la empresa tiene en Shangai tuvo que entrar en punto muerto, aunque finalmente el parón fue solo de diez días. Poco antes de trascender esta comunicación, el 6 de marzo, Musk había sentenciado en Twitter diciendo que el pánico al coronavirus era algo "tonto". Cinco jornadas después, la Organización Mundial de la Salud declaró la pandemia.

Hasta el 23 de marzo la fábrica no se detuvo. Esto es una semana más tarde de que el sheriff de Alameda dijese que no era un servicio esencial. Lo inesperado llegó el 31 de marzo, el empresario anuncia que Tesla se volcará en la fabricación de respiradores, en lo que supone un giro sustancial de los acontecimientos después de la postura pública de minimizar el problema que suponía esta emergencia sanitaria.

Estas máquinas, en realidad aparatos dedicados para la apnea acondicionados para paliar la escasez de ventiladores. Pocos después anuncia los primeros centros que recibirán esta ayuda, entre ellos el hospital de IFEMA y el de Burgos. Una agradable sorpresa. Al César lo que es del César.

Esa donación es probablemente una de las pocas cosas que ha generado consenso generalizado en torno a su figura durante la crisis del coronavirus, en donde sus publicaciones le han llevado al centro de la polémica en varias ocasiones. Siguiendo la estela Donald Trump, promocionó la cloroquina como tratamiento ideal, a pesar de que no había evidencias científicas sólidas. También pronosticó en sendos tuits que en abril se alcanzaría en EEUU el nivel de cero contagios y aseguró que los niños eran "esencialmente inmunes". Teniendo en cuenta que maneja una parroquia de seguidores de más de 34 millones de personas, uno se puede hacer una idea de la velocidad a la que se expanden sus afirmaciones y la repercusión que tienen.

No serían las únicas veces que Musk difundiría en Twitter información de dudosa procedencia. El 26 de abril se hace eco de un vídeo de YouTube. En el aparecen dos médicos que dan una serie de datos con los que demostrarían que esto del confinamiento no es lo correcto. Esa pieza sería eliminada por Google por proveer información engañosa y peligrosa y autoridades médicas critican y condenan la intervención de esos dos facultativos.

Un matrimonio difícil con Twitter

La relación de Musk con Twitter es atípica de un gran empresario. No solo por los ejemplos expuestos hasta ahora y las manifestaciones relacionadas con el covid. Un ejemplo reciente es cómo el fundador de Tesla hizo que la empresa perdiese en un día el 10% de su valor en bolsa. “El valor de las acciones de Tesla es demasiado alto, en mi modesta opinión”, escribió el pasado uno de mayo. No fue la única publicación que escamó a sus seguidores. Antes de esa entrada, anunció que había vendido sus propiedades físicas, "que no quería tener una casa en propiedad" y había colgado varios fragmentos del himno estadounidense. En realidad, lo de irse de alquiler no era más que una estrategia para poder cobrar su último gran bonus.

Pero no es la única imprudencia. Estados Unidos abrió una investigación criminal contra él en 2018 porque había venido a decir en su cuenta que estaba considerando sacar a la compañía del mercado de valores y hacerla privada cuando no tenía planes para ello, como él mismo reconoció. Fue multado por la SEC y abandonó la presidencia del consejo de administración para evitar una demanda. Ese mismo curso ya había provocado una caída del 5% tras una broma del mal gusto sobre la bancarrota de la compañía. Lo de Twitter y Musk no es una excepción, parece ser la norma.

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