Complicado escapar

Del 'boom' al cierre en 2 años: ¿adiós a las 'escape rooms' (3.000 empleos) tras el covid?

La situación de las salas de escape es crítica: la mitad de ellas podría cerrar mientras las supervivientes buscan soluciones seguras y eficaces para abrir en la nueva realidad

Foto: Foto: Reuters.
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Las salas de escape han vivido un auténtico 'boom' en los últimos años en España, considerada casi como la meca del sector a nivel europeo y mundial. Más de uno pensará que quién querría pagar por encerrarse junto a unos amigos en un local, intentando salir acertijos mediante, pero sí, son muchos los que pagan por ello. Y si todos los sectores sufren las consecuencias del coronavirus en el ámbito laboral, las salas de escape no son ni mucho menos ajenas.

Según el informe del impacto de la crisis del covid-19 en el sector de las ‘escape rooms’ que ha elaborado la Asociación Española de Juegos en Vivo Escape Room (Aejever), en 2019 ya había 1.721 juegos de escape en España, gestionados por 974 empresas y autónomos. Entre todos, sumarían algo más de 3.000 empleos directos y hasta 10.000 contando los indirectos en servicios auxiliares como diseñadores, construcción, empresas de formación o 'marketing'. Y todos esos puestos a día de hoy cuelgan de un hilo, porque el sector está sumido en una incertidumbre absoluta.

¿En qué fase podrán reabrir sus puertas, para cerrarlas según entren los jugadores, las salas de escape? No hay respuesta fija, y es que lo primero a tener en cuenta es que este tipo de negocios se encuadran en el saco de 'centros de ocio'. Por supuesto, no tienen epígrafe propio en Hacienda, por lo que como cuenta Jorge Martínez, presidente de Aejever, hay salas inscritas en el IAE 9695-1 ('Juegos, billar y otros'), otras como 'boleras' y hasta alguna está inscrita como 'bingo'. Pero las medidas de seguridad sanitarias no pueden ser comunes en negocios tan distintos.

El principal problema pasa por la distancia de seguridad entre personas. Cualquiera que haya entrado en al menos una 'escape room' sabe que son lugares generalmente con habitaciones pequeñas, cuando no túneles por los que tienen que pasar los jugadores, pasillos o buhardillas. En ocasiones, muchas, también es necesaria la colaboración de varios participantes, por lo que en la práctica totalidad de los juegos es totalmente imposible cumplir con la norma de los dos metros.

Pensar más en cómo abrir, no en cuándo

Tras dos meses de cierre total para todas las salas de escape del país, aunque alguna como Amazein60, que regenta Joao en Boadilla del Monte, decidió cerrar incluso antes del inicio del estado de alarma, la situación económica del sector es crítica. Según cuenta Martínez, ya se habrían producido más de 20 cierres y la mitad de todas las salas están en riesgo de cierre. Las deudas generadas por los alquileres y demás gastos fijos se acumulan, aunque se puedan aplazar, y además de no tener un horizonte al que agarrarse, los dueños de las salas tienen claro que la recuperación será lenta.

Jorge Martínez, que regenta la franquicia EskaPark, con dos centros propios (A Coruña y Vigo) y varias franquicias en España, habla de una plantilla de unas 30 personas en ERTE y un resultado negativo de unos 15.000 euros por centro y mes de persiana bajada, además de la cancelación de los contratos para tres nuevas franquicias. La situación es similar para empresas más pequeñas. Asier, de Guaridaventuras, en Bilbao, y sus dos socios cuentan con dos juegos y tenían en mente otros dos. Ellos están pudiendo capear el temporal gracias al éxito del segundo juego que estrenaron el pasado verano y a la condonación de estos dos meses de alquiler por parte del arrendador.

Joao, en cambio, al dueño del local solo le ha podido arrancar el aplazamiento del pago del alquiler de estos dos meses que lleva con el negocio cerrado, por lo que la deuda se acumula y espera a ser pagada, con la agravante de que él y su mujer decidieron dedicarse en exclusiva a su negocio el pasado año, tras estrenar el segundo juego. En su caso, cada mes de cierre supone acumular entre 3.000 y 4.000 euros de pérdidas, que no serán fáciles de recuperar en el corto plazo.

Las salas viven sumidas en la incertidumbre de no tener una fase asignada, preparando sus propios protocolos de reapertura

Todos, tanto Jorge como Asier y Joao, piensan más en cómo reabrir que en el cuándo, porque tampoco tienen una de las famosas fases asignada en la que poder reabrir. Las medidas pasan por el uso obligatorio de mascarillas, dejar más tiempo entre grupo y grupo para hacer una limpieza a fondo de la sala, pero también por darle una vuelta a los juegos para reducir el contacto interpersonal. Uno de los juegos de Guaridaventuras es de terror 'intrusivo', por así decirlo, con personajes incluidos. Asier asegura que ya están pensando en cambiar la dinámica de juego para que los jugadores y los actores no tengan contacto físico.

Desde Aejever, están preparando un extenso protocolo, 18 páginas tiene el documento que ya hemos podido ver, que recoge las medidas de protección individual y el mayor tiempo entre partidas para poder llevar a cabo las limpiezas a fondo. La asociación ya ha estado en contacto con distintas administraciones y sus departamentos de salud pública, con el fin de validar el protocolo para poder arrancar de nuevo, aunque cada sala aplicará las medidas que considere oportunas.

Jorge Martínez, presidente de Aejever.
Jorge Martínez, presidente de Aejever.

La ventaja de estos negocios para hacer frente a los requisitos de seguridad es que siempre funcionan bajo cita previa y los grupos son reducidos, aunque aplicar reducciones de aforo obligatorias sería casi su fin, teniendo además tendrán menos grupos al día, estando su negocio centrado en los fines de semana. Por eso, los dueños de los 'escape rooms' piden que se considere el hecho de que los grupos siempre se forman entre amigos, que van a estar ya de por sí en contacto en otros lugares, y por tanto no hay un riesgo añadido en que permanezcan en una sala de escape juntos, con las medidas de seguridad e higiene que tomarán en cada sala.

Y no hay que olvidarse de que todas estas medidas tendrán un coste, no solo de compra de material, sino también de menos turnos disponibles por día. Si a eso le sumamos la incertidumbre de cómo reaccionarán a esas medidas los jugadores, la supervivencia no está para nada asegurada una vez puedan volver a abrir. Joao ya ha echado cuentas: para poder seguir con su negocio necesitará que se ocupen al menos un 70% de los turnos que habilitará una vez pueda volver a abrir.

Un change.org para sobrevivir

Con este panorama, a los dueños de las 'escape rooms' se les acaba el tiempo. Intentan lograr su hueco con voz propia en la reuniones sectoriales de turismo y ocio, mientras buscan que se les reconozca como una actividad propia: ocio en vivo. Pero el reloj, como en los propios juegos, corre en contra de estos negocios. Según cuenta Martínez, carecen de ayudas directas más allá de unos créditos ICO que apenas llegan y que además no resuelven el problema, ya que cuando llegue el momento de pagarlos, la actividad todavía igual ni está reiniciada y de estarlo el nivel de ingresos no será el de antes de la crisis.

Con todo ello y con la amenaza del cierre definitivo de muchas de las salas de escape españolas, desde Aejever, han impulsado una recogida de firmas mediante Change.org que va camino de las 2.500 que tienen como objetivo. El primer punto que reivindican es que las autoridades sean conscientes de lo especial de este tipo de ocio y que las medidas se adapten por tanto a esas condiciones, permitiendo su apertura con el aforo de siempre (suelen ser un máximo de 6 jugadores) pero con todas las medidas de seguridad.

Las salas de escape piden que las autoridades entiendan la particularidad de su actividad para poder reabrir, además de ayudas económicas

Con la aceptación de su protocolo para la reapertura no sería suficiente, porque el lado económico tiene un peso importante también en la supervivencia del sector. Muchos de los dueños de un 'escape room' en España pagan además de los gastos corrientes, préstamos por las obras de adecuación del local o incluso por la compra del juego, algo que para un juego de calidad media ronda los 30.000 euros, según Jorge. Es por ello que la petición recoge la necesidad de reducir el IVA, subvenciones a fondo perdido y/o carencias en los préstamos para poder capear el temporal.

Pocos sectores son ajenos a toda esta crisis, pero las salas de escape tienen una salida especialmente complicada si quien tiene que autorizar su reapertura no atiende a lo especial de este tipo de negocios. En juego están esos 10.000 empleos entre directos e indirectos y una alternativa de ocio del que disfrutan más de seis millones de jugadores en España.

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