Fumar mata, ¿y la nicotina?

¿Frena la nicotina el covid-19? Científicos españoles persiguen una pista sorprendente

Un estudio francés sobre los supuestos efectos protectores de la nicotina abre la polémica y pone el foco en una cuestión en la que científicos españoles ya están trabajando desde varios puntos de vista

Foto: Un sanitario asomándose por una ventanilla. (EFE)
Un sanitario asomándose por una ventanilla. (EFE)

Podría haberse quedado en una anécdota, el enésimo titular llamativo que surge de un estudio científico que hay que coger con pinzas porque sale a la luz sin ser examinado por otros expertos. Sin embargo, la posible relación entre la nicotina y el covid-19 se ha hecho tan popular en tan poco tiempo que ha provocado que en Francia el Gobierno haya restringido la compra de los parches que se utilizan para dejar de fumar. Esta historia tiene muchos frentes abiertos, ninguna conclusión definitiva —como pasa de momento con casi todo lo relacionado con esta enfermedad— y una búsqueda científica apasionante en la que están implicados varios investigadores españoles.

¿De qué estamos hablando? Medios de comunicación de todo el mundo, este también, se han hecho eco en los últimos días de un estudio francés que, tras comprobar que el número de fumadores entre los pacientes ingresados por covid-19 es muy bajo, lanza la hipótesis de que la nicotina podría tener efectos preventivos o terapéuticos. La posible explicación sería que la nicotina se une al receptor ACE2 de las células, justo la puerta de entrada del coronavirus en nuestro cuerpo, impidiendo que el SARS-CoV-2 utilice esa entrada y nos infecte.

Este trabajo está firmado por el eminente neurobiólogo Jean Pierre Changeux, pero está publicado en Qeios, un repositorio de 'preprints' (sin la revisión por pares que exige la ciencia), así que no deja de ser una hipótesis que nadie ha comprobado y que solo tendrá mayor validez si los ensayos clínicos con parches de nicotina anunciados por su equipo de investigación logran buenos resultados.

Entonces, ¿por qué nos ocupamos ahora de esta cuestión? Porque ya hay bastantes indicios de que la nicotina —como sustancia en sí misma, no el tabaco— y el coronavirus tienen algo que ver, y los franceses no fueron los primeros en seguir esta pista aunque sí se han adelantado con gran éxito mediático a la hora de anunciarla.

Médicos y sanitarios del Complejo Hospitalario Universitario Insular-Materno de Gran Canaria. (EFE)
Médicos y sanitarios del Complejo Hospitalario Universitario Insular-Materno de Gran Canaria. (EFE)

Investigadores españoles ya se fijaron al inicio de la epidemia en una serie de publicaciones que recogían los datos clínicos de los pacientes chinos y aportaban un dato sorprendente para una enfermedad respiratoria: el número de fumadores hospitalizados era extrañamente bajo (según datos publicados, por ejemplo, en un artículo de 'The Lancet'), sobre todo para un país en el que más de la mitad de la población masculina es adicta al tabaco.

A dos de estos científicos los encontramos en Albacete. Su vida en los dos últimos meses es una curiosa historia que mezcla la serendipia, porque en gran parte sus hallazgos son fruto de la casualidad, y un trabajo intenso que algunos días les ha tenido 14 horas pegados a la pantalla. Alberto Nájera y Jesús González imparten una asignatura de bioestadística en la Facultad de Medicina de la Universidad de Castilla-La Mancha y en febrero decidieron buscar datos del coronavirus que pudieran resultar atractivos para los alumnos. Su sorpresa fue mayúscula cuando vieron que en algunos casos los fumadores hospitalizados no llegaban ni al 5%. Jesús envió una carta a 'The Lancet' para alertar de esta llamativa estadística: alguien tenía que estudiarla. Sin embargo, no obtuvo respuesta.

Pasaron los días y Jesús se enteró de que los pacientes de covid-19 más graves sufren una "tormenta de citoquinas", es decir, una respuesta inmune exagerada que hace que el sistema inmunitario provoque una inflamación y dañe al organismo en su intento por combatir el virus. Aquello le sonaba por una experiencia personal: cuando dejó fumar sufrió una colitis ulcerosa, enfermedad en la que también ocurre esto, y le recetaron parches de nicotina. ¿Y si todo estaba conectado y, en este caso, la nicotina también evitaba esa tormenta de citoquinas y, por lo tanto, los fumadores no acababan desarrollando la versión más grave de la enfermedad?

El investigador Alberto Nájera. (Foto: cedida)
El investigador Alberto Nájera. (Foto: cedida)

Ahí comenzaron a consultar con expertos biomédicos, ya que ni Nájera ni González se dedican directamente a este campo —el primero es físico y el segundo, aunque es doctor en biomedicina, tiene otra faceta como ingeniero agrónomo— y recibieron el impulso necesario para seguir investigando, porque todos los especialistas les decían que aquello tenía mucho sentido. Además, al revisar la literatura científica encontraron evidencias de esa conexión entre la nicotina y el sistema inmunitario en otras enfermedades, por ejemplo, un artículo en 'Pharmacological Research'.

"La nicotina podría evitar el lanzamiento de citoquinas y, por lo tanto, la respuesta autoinmune tan agresiva que complica los casos de covid-19", explica Nájera a Teknautas. ¿Podría ser que la responsable fuese otra sustancia del tabaco? "Teniendo en cuenta que existe un mecanismo ya explicado asociado a la nicotina, parece más lógico pensar que ésta es la clave", comenta. Para explicar estos mecanismos biológicos se incorporaron al equipo Juan de Dios Navarro y Lydia Jiménez (Facultad de Medicina de Ciudad Real, UCLM) y para entender la parte clínica fueron imprescindibles Carmen Navarro y Ana y Elena López Nájera, médicos del SESCAM y del SACYL, respectivamente.

Dos explicaciones diferentes

Por lo tanto, su explicación a la supuesta protección que podría estar ejerciendo la nicotina es diferente a la que ofrecen los franceses. Mientras que Changeux y su equipo creen que la nicotina impide que el virus entre en las células y, por lo tanto, infecte a los fumadores; Nájera y González piensan que la acción de la nicotina es inhibir el neurotransmisor que activa la respuesta inflamatoria. "Ellos dicen que la nicotina evitaría el contagio y eso no está claro. Nosotros estamos hablando de los macrófagos, las células de nuestro sistema inmunitario que se activan para luchar contra el virus y que para activarse reciben una especie de llamada de teléfono. Lo que estaría haciendo la nicotina es cortar el cable del teléfono", asegura.

La nicotina podría evitar el lanzamiento de citoquinas y la respuesta autoinmune tan agresiva que complica los casos de covid-19

La hipótesis de los investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha implica que los fumadores sí se contagian, pero no llegan al hospital porque no sufren un episodio grave. No obstante, el artículo de los franceses también hacía referencia a esa posibilidad, aunque no llega a desarrollarla.

El trabajo de Nájera y González ofrece hasta tres tipos de evidencia: recoge 16 estudios de varios países que coinciden en que no hay fumadores entre los pacientes ingresados, describe un mecanismo que explica el motivo y constata que ya hay tratamientos para otras enfermedades (entre ellas, la colitis ulcerosa) que producen la dañina tormenta de citoquinas: los parches de nicotina. Por eso decidieron enviarlo a revistas médicas de gran calidad, pero se han topado con que el sistema habitual de publicaciones científicas está saturado, precisamente, por la avalancha de estudios relacionados con el covid-19. Así que finalmente lo publicaron en repositorio preprint antes que los franceses, pero no lo dieron a conocer por cautela hasta que han visto que ellos se lanzaron a hacerlo.

"Lo importante no es quién lo ha hecho primero, sino que lo vean los expertos, lo valoren y, si lo consideran oportuno, se puedan hacer ensayos clínicos. Teniendo en cuenta que están administrando auténticas bombas terapéuticas, no se perdería nada por probar con parches de nicotina, un medicamento seguro que se vende sin receta", apunta Nájera.

(Reuters)
(Reuters)

No obstante, "solo estamos ante una hipótesis", destaca. "Si se confirma, será estupendo, pero si no, también es importante saberlo, porque habremos encontrado una vía que no vale y otros investigadores no perderán el tiempo", añade. También podría ser que tuviese efectos no deseados y que al interferir en el mecanismo del sistema inmunitario provocase una inmunodepresión (los virólogos que han consultado no temen esa posibilidad) o que la administración de nicotina provocase una adicción.

Muestras biológicas de 1.000 personas

Otro proyecto español se dispone a estudiar a fondo la relación entre nicotina y el SARS-CoV-2. Dos grupos de investigación de la Universidad Internacional de Cataluña (UIC), liderados por el microbiólogo Josep Clotet y por el epidemiólogo José María Martínez, también se fijaron hace dos meses en los extraños datos procedentes de China y, al conocer que la proteína ACE2 era la vía de entrada del covid-19 en las células, revisaron los estudios previos que ya recogían la interacción de la nicotina con este receptor.

Martínez, que tiene una amplia experiencia en estudios sobre tabaquismo, conserva un tesoro que puede ser clave en esta línea de investigación: un banco de muestras biológicas de 1.000 personas, fumadoras y no fumadoras, en las que previamente midió su nivel de nicotina. Por eso, ahora plantea un nuevo proyecto. "Queremos ver si tienen un mayor o menor nivel de ACE2 dependiendo de su cantidad de nicotina".

No demos palos de ciego. Quedémonos solo con la nicotina y, si realmente vemos un efecto, ya pensaremos en cómo suministrarla

En su momento, estas personas cedieron muestras de saliva y orina para estudios científicos, fluidos que mantienen sus características porque se conservan congelados a -80 ºC y que ahora pueden tener mucho valor. Acudiendo de nuevo a este repositorio biológico, los investigadores pretenden desarrollar una técnica que les permita determinar la cantidad de ACE2 con ayuda de los fondos que el Instituto de Salud Carlos III tiene previstos para investigar el covid-19.

Biológicamente, la nicotina tiene una vida media en el cuerpo de dos horas, pero después se metaboliza y se convierte en cotinina, que dura hasta una semana después. Así que las personas que fuman habitualmente siempre tienen niveles altos de nicotina o cotinina. La hipótesis es que esos niveles elevados provocarían un nivel bajo de ACE2 y, por lo tanto, una mayor dificultad para que el coronavirus entrase en las células.

De esta manera, este proyecto coincidiría con el planteamiento del francés Changeux, pero con un objetivo diferente: demostrar que el efecto lo provoca la nicotina antes de comenzar a realizar ensayos clínicos. "No demos palos de ciego. El tabaco tiene más de 8.000 sustancias y una de ellas es la nicotina. Quedémonos solo con esta sustancia y, si realmente vemos un efecto, ya pensaremos en cómo suministrarla", propone Martínez.

Puesto de desinfección en el aeropuerto de Manila, Filipinas. (Reuters)
Puesto de desinfección en el aeropuerto de Manila, Filipinas. (Reuters)

El proyecto tendría resultados en cuatro meses. La siguiente fase sería, precisamente, estudiar cómo administrar esa nicotina como tratamiento profiláctico a profesionales sanitarios, que tienen más contacto con el virus, o a grupos de riesgo. Podrían ser a través de parches, oralmente o por otras vías.

Los investigadores de la UIC cuentan, además, con otro elemento para sustentar su hipótesis: un estudio epidemiológico con los datos de incidencia del coronavirus en los países de la Unión Europea correlacionados con la prevalencia de consumo de tabaco. "Aquellos países que sufren más tabaquismo se han visto menos atacados por el covid-19", apunta. Dentro de España han realizado el mismo análisis por comunidades autónomas y la correlación también es significativa. Ninguno de estos dos estudios está publicado y además, "son observacionales y tienen muchas limitaciones", reconoce, pero se trata de un indicio más.

Fumar mata y no previene de nada

Si en algo coinciden todos los investigadores involucrados en estos estudios es en que nadie debe confundir el mensaje y pensar que si la nicotina tiene algún efecto positivo frente al covid-19, fumar pueda servir de algo para frenar el coronavirus. El ministro de Salud, Olivier Véran, además de imponer normas restrictivas a la compra de parches de nicotina, ha advertido de que su uso implica riesgos y ha instado a que los no fumadores no se inicien en este hábito que podría tener consecuencias mucho peores que el propio coronavirus. En la misma línea, la Fédération Française d'Addictologie (Federación Francesa de Adictología) advierte de que no se deben confundir las hipótesis que son objeto de investigación y los hechos probados: mientras que el tabaco mata con seguridad y el efecto protector de la nicotina aún está por demostrar.

Nadie debe confundir el mensaje y pensar que si la nicotina podría tener algún efecto positivo frente al covid-19, fumar puede frenar el coronavirus

En efecto, los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dicen que cada año mueren en el mundo ocho millones de personas a causa del tabaco, muchas de ellas por tener que respirar el humo de otros, así que fumar no es ninguna solución por mucho miedo que le tengamos al coronavirus. "El tabaco no previene nada. De hecho, hay estudios que prueban que aquellos que fuman y se contagian de covid-19 tienen un peor pronóstico", apunta Martínez.

Aunque la nicotina podría ayudar a que no se llegue a ese estado más grave de la enfermedad, según la hipótesis de Nájera y González, hay fumadores que lo alcanzan igualmente y en ese caso "el tabaquismo es fatal", advierte el profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha, porque implica que el paciente "ya tiene unos daños importantes en el organismo". Así que, a pesar de todo, no faltan fumadores entre las estadísticas de fallecimientos.

Por eso, Nájera cree necesario recordar que el consumo de tabaco también está relacionado con infartos, cáncer, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), arterioesclerosis y otras patologías. Así que en estas investigaciones, "no estamos hablando de tabaco, sino de nicotina", asegura.

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